«Acércate». El nuevo vicepresidente primero del Gobierno, Carlos Cuerpo, hizo un gesto discreto al ministro al que todos consideran auténtico vicepresidente primero, Félix Bolaños, para que saliera en la foto. Fue al inicio del acto de traspaso de carteras en el Ministerio de Hacienda que fue como un cumpleaños entre amigos en el que ocho ministros se permitieron en público un oasis de emociones a la misma hora que el Banco de España anunciaba proyecciones de subidas de inflación de hasta el 6% si se prolonga la guerra.
El nuevo ministro de Hacienda, Arcadi España, se fundió en un abrazo con su «amiga de muchos años», María Jesús Montero, y Cuerpo hizo lo propio con Bolaños, entre muchos otros. Guiños y autofelicitaciones como si no se acordaran de la línea marcada por el jefe. «Estamos gestionando una de las mayores crisis que he tenido que gestionar en todo mi mandato y espero que los ciudadanos sean conscientes de la gravedad de lo que estamos viviendo en términos de muerte de personas, de desplazamientos de personas en Oriente Medio y del impacto socioeconómico en los hogares», remarcó la semana pasada Pedro Sánchez. En la despedida de Montero se quitó todo dramatismo a la situación e incluso se asumió con carcajadas la insólita incapacidad para gobernar que ha convertido a España el único país de la Eurozona -pese a tantos que operan en coalición- que no ha podido ni enviar un plan presupuestario a Bruselas.
¿Carcajadas? Sí. Porque el nuevo ministro de Hacienda relativizó con humor que el Gobierno no haya presentado Presupuestos aún. «En la entrevista que diste esta semana dijiste dos cosas sobre los Presupuestos», recordó España a la ya ex ministra Montero. «Lo primero que es dijiste es ¡ay! con un suspiro; y, luego, que es una tarea muy difícil que tendrá que abordar la persona que me sustituya», relató el nuevo ministro. «Si me permites, en este momento me quedo con el ¡ay!». Provocó así carcajadas del público asistente incluidos los ministros.
Cierto que no hay que perder el buen humor, como remarcó el socialista valenciano, pero se trata de un asunto muy serio incumplir sistemáticamente la obligación constitucional de, al menos, presentar un proyecto antes del 30 de septiembre del año anterior y finaliza marzo sin rastro ni fecha para los de este mismo ejercicio de 2026.
El agravante es, como declaró a este diario un antecesor de Cuerpo, el vicepresidente del Banco Central Europeo, Luis de Guindos, que tener Presupuestos aprobados «es incluso más importante» en un momento como el actual de shock energético, pero no hay coherencia en los mensajes. Se bajan impuestos a todos alegando crisis energética, sin medidas de eficiencia paralelas en el consumo, mientras el Banco de España y S&P recortan a la baja el crecimiento económico.
El nuevo ministro de Hacienda no podrá repetir la recaudación récord de Montero en una economía que se desacelera, pese al buen punto de partida que, según el INE, supuso el último trimestre de 2025, con un crecimiento del 0,8%. Peor se llega en la inflación, con una subyacente -la más peligrosa al no incluir energía- del 2,7% antes de que empezaran los ataques de EEUU e Israel. Los costes de las empresas suben y Cuerpo se verá obligado, si quiere y puede ejercer de vicepresidente primero, a evitar que lo hagan más con medidas de la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, En CEOE han acogido con satisfacción la promoción de Cuerpo, aunque dudan del poder real que ostentará en una Moncloa que no puede permitirse romper el Ejecutivo de coalición. De momento, ni Díaz ni el resto de ministros de Sumar se acercaron a despedir a Montero y a recibir a Cuerpo y remarcaron así que la coalición está entre alfileres por si hubiera poca ya debilidad parlamentaria.
La buena noticia es que tanto España como Cuerpo exhibieron un talante de moderación y diálogo fuera de lo hábitos del actual Gobierno. Eso no quiere decir, como subrayó España, que no asuman el polémico modelo de financiación pactado con Oriol Junqueras.
Cuerpo regaló también buen ambiente y emociones. Hizo un homenaje a su abuelo minero en Extremadura como prueba de que se puede llegar «de la mina a la vicepresidencia» en lo que llamó «un sueño americano a la española». Llamó la atención que eliminó de su relato personal a su otro abuelo, guardia civil destinado en Badajoz.
¿Y Montero? Se mostró tocada al dejar el poder rumbo a lo incierto.