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Seguidores de Tarique Rahman con un retrato del político a la entrada de la sede del BNP. Zigor Aldama Los nacionalistas arrasan en las elecciones que devuelven la democracia a BangladésTarique Rahman, exiliado en Reino Unido durante 17 años, obtiene más de dos tercios de los escaños y afronta el reto de reformar el país
Viernes, 13 de febrero 2026, 19:14
... de la generación Z, desembocaron el domingo en las primeras elecciones democráticas en casi dos décadas. Los comicios transcurrieron con más calma y limpieza de la esperada -el mayor sobresalto se produjo cuando un explosivo provocó tres heridos en un centro electoral- y registraron una participación cercana al 60%. Tras año y medio de gobierno interino y con solo dos de los 299 escaños pendientes de asignar, ya es evidente que los ciudadanos han cedido el mando de manera contundente al Partido Nacionalista de Bangladés (BNP), capitaneado por Tarique Rahman.Noticia relacionada
Junto a la votación para el Legislativo, los bangladesíes también dieron el sí (68,1%) al referéndum para comenzar a adoptar parte de las enmiendas constitucionales diseñadas para convertir a este país de 171 millones de habitantes, una potencia manufacturera en auge pero aún sumida en la pobreza, en una democracia moderna. Como explicó a este diario antes de la votación el portavoz del BNP, Mahdi Amin, el reto al que se enfrenta el nuevo Ejecutivo es colosal: «Crear empleo, mejorar la educación, implementar políticas de igualdad para las mujeres, y ahondar en el crecimiento industrial sin que afecte al Medio Ambiente».
Auge de los islamistas
Son objetivos especialmente ambiciosos, pero Rahman está convencido de que su gobierno puede alcanzarlos. «No queremos hacer promesas que vayan en contra del interés público ni promesas que sean imposibles de cumplir», afirmó ayer tras conocer los datos del escrutinio que certificaban su abultada victoria. «Estas elecciones deben servir para reconstruir la nación y cambiar la vida de la gente», había afirmado durante la campaña electoral.
Aunque es evidente en las calles de Bangladés que la población está esperanzada, la votación también ha dejado resultados que invitan a la reflexión. Sobre todo por el auge de la segunda fuerza más votada, la de Jamaat-e-islami, antiguo socio del BNP pero ahora más escorado hacia posturas del islamismo radical. Sus 77 diputados no serán capaces de bloquear ninguna iniciativa legislativa, pero resultan preocupantes en un país que siempre ha optado por una moderación religiosa.
La incógnita de India
Y los jóvenes también tendrán que sacar conclusiones de su más que modesto resultado, ya que la formación que crearon, el Partido Nacional Ciudadano, concurrió en coalición con los islamistas y apenas ha logrado seis escaños. Poca cosa si se tiene en cuenta que esta democratización se debe a los cientos de estudiantes que murieron durante las protestas y que dos millones de jóvenes votaban por primera vez.
Ahora, una de las grandes incógnitas está más en la esfera internacional y, concretamente, en las relaciones con India, el país en el que se ha exiliado Hasina gracias a su buena relación con el primer ministro hindú, Narendra Modi. Rahman ya ha avanzado que solicitará su extradición para que se pueda ejecutar la pena capital a la que ha sido condenada. Modi, por su parte, reafirmó en X «el compromiso continuo de la India con la paz, el progreso y la prosperidad de ambos pueblos», y ambos políticos conversaron por teléfono para evitar que la relación bilateral más importante de Bangladés salte por los aires en su afán democrático.
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