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Los países del Golfo condenan los ataques sufridos pero rechazan entrar en la guerra

Los países del Golfo condenan los ataques sufridos pero rechazan entrar en la guerra
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Irán cree que el intento de Trump de desvincularse del bombardeo de la planta de gas de South Pars es una muestra de su debilidad

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Humo y llamas se elevan desde el yacimiento de gas de South Pars. Reuters Los países del Golfo condenan los ataques sufridos pero rechazan entrar en la guerra

Irán cree que el intento de Trump de desvincularse del bombardeo de la planta de gas de South Pars es una muestra de su debilidad

Mikel Ayestaran

Enviado especial a Beirut

Jueves, 19 de marzo 2026, 20:12

... la escalada planteada por el Estado judío con el ataque del miércoles a su mayor yacimiento de gas con más escalada. Ojo por ojo. La estrategia de reciprocidad del régimen persa alcanzó a refinerías y plantas energéticas en Arabia Saudí, Catar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos e Israel y se dispararon los precios del petróleo y el gas natural. El presidente de EE UU intentó desvincularse de ese bombardeo, señaló a los hebreos como culpables e insistió en que «he dicho a Netanyahu que no ataque instalaciones de gas y petróleo y no lo hará más».

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Los países del Golfo condenaron los ataques sufridos y Riad aseguró que «la poca confianza que quedaba en Irán ha quedado completamente destruida». El consejero delegado de la compañía nacional de petróleo de Abu Dabi, Sultan Al Jaber, advirtió de que «la energía se está utilizando como arma (…) No es solo un problema regional: es una guerra económica global. Los flujos de energía están siendo instrumentalizados».

Catar fue uno de los países más dañados ya que los misiles de Irán impactaron en la planta de Ras Laffan. Situada a 80 kilómetros al noreste de Doha, se trata de la mayor instalación de producción de gas natural licuado del mundo, responsable de cerca del 20% del suministro global y clave para equilibrar la demanda en Asia y Europa. El consejero delegado de QatarEnergy afirmó que el ataque dañó alrededor del 17% de su capacidad de producción y que llevará «entre 3 y 5 años reparar los daños», lo que supondrá pérdidas millonarias y pone en riesgo el abastecimiento.

Resiliencia versus tecnología

Los vecinos del Golfo condenan las acciones de Irán, pero se resisten a entrar en la contienda de la mano de Estados Unidos e Israel. El primer ministro Catar, Mohammed bin Abdulrahman Al Thani, declaró a los medios que «esta guerra debe detenerse inmediatamente. La agresión debe cesar de inmediato porque todos saben quién es el principal beneficiario de esta guerra y lo que implica arrastrar a toda la región a este conflicto». Lo dijo en alusión al papel de Israel, país que combate ajeno al impacto global de sus ataques sobre las instalaciones energéticas iraníes.

Israel y Estados Unidos controlan el aire, pero los iraníes, por su situación geográfica, tienen la última palabra en la tierra y el estrecho de Ormuz. La diferencia de arsenal entre las partes es enorme, pero la Guardia Revolucionaria llevaba años preparándose para un escenario así y su estrategia de guerra asimétrica le permite resistir ante la potencia de fuego del enemigo y la campaña de asesinatos selectivos. Resiliencia frente a la superioridad tecnológica de un adversario que informó de que un F-35, uno de los cazas más avanzados y modernos que existen. El aparato tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia, según el Pentágono, tras ser alcanzado por la defensa antiaérea iraní, que Trump había dicho que estaba totalmente anulada.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó que los ataques contra la isla de Kharg y el yacimiento de gas de South Pars fueron «avisos». Trump amenazó con bombardear la infraestructura petrolera del territorio insular si Irán continuaba bloqueando el estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del 20% del petróleo mundial, pero Teherán no dio marcha atrás, mantiene el bloqueo para los barcos de países no amigos y EE UU es incapaz de garantizar un tránsito seguro.

We will finish this—and we will honor their sacrifice with decisive action. pic.twitter.com/7YkmaBElPy

— Secretary of War Pete Hegseth (@SecWar) March 19, 2026

La presión crece sobre Trump debido a la escalada de los precios del gas y el petróleo. La semana pasada, Estados Unidos levantó sanciones al crudo ruso de manera temporal para intentar abastecer a los mercados. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, sorprendió al anunciar que el siguiente paso podría ser suavizar las restricciones sobre el petróleo iraní que ya está en el mar, según declaró en la cadena Fox Business.

Tres semanas después de incendiar Oriente Medio con su ataque sorpresa contra la república islámica, Trump parece desesperado por garantizar el suministro energético y aseguró que «haremos lo que sea necesario para mantener los precios». Después de años de sanciones, los iraníes podrían ver de nuevo a su crudo circulando libre de los castigos del país que ahora les ataca, una muestra de la dudosa planificación de la guerra por parte del inquilino de la Casa Blanca y su equipo. Estados Unidos nunca levantó las sanciones al crudo durante las negociaciones para lograr un acuerdo nuclear y lo puede hacer ahora cuando Irán usa misiles en lugar de diplomacia. Todo un aviso de cara al futuro.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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