De los 49 millones de ciudadanos españoles, sólo tres tienen el título de infantes de España. Tres mujeres de tres generaciones distintas: Margarita, Cristina y Sofía de Borbón. De la singularidad de estas tres personas, sólo una tiene un futuro claro: la Infanta Sofía. Segunda en la línea de sucesión al Trono en una Familia Real reducida a mínimos, la joven está llamada a hacer de su título una profesión y a dedicar su vida a la Corona y al país. Así lo decidió su padre, Felipe VI, cuando llegó al trono en junio de 2014. Entonces dispuso que los miembros de la Familia Real sólo podrían trabajar para la institución. Una medida para evitar escándalos como el que provocó el caso Nóos y salvar a la Monarquía Parlamentaria.
La Infanta Sofía apenas contaba siete años en la proclamación de su padre. La joven cursaba segundo de Educación Primaria en el Colegio Santa María de los Rosales, un centro privado donde también estudió su padre. La niña asistió junto a su hermana a la ceremonia de Proclamación, probablemente sin entender la trascendencia de aquel acto en el Congreso de los Diputados. Desde entonces, han sido puntuales las apariciones de la Infanta, 'protegida' de la exposición pública hasta alcanzar la mayoría de edad. Pero ayer, en Zaragoza, superó con solvencia y aplomo su tercer acto en solitario, el primero fuera de Madrid y el que se estrenaba con un discurso. La Infanta, ante un auditorio de 500 personas, entregó las ayudas a 'docentes referentes' de la Fundación Ibercaja, la iniciativa que reconoce e impulsa proyectos educativos innovadores y que reúne en Zaragoza a25 docentes finalistas de toda España.
Podría haberse limitado a cumplir y ya. Pero la Infanta se involucró en la cita hasta el punto de asistir por la mañana por sorpresa a los talleres preparatorios. Y por la tarde pronunció una alocución muy trabajada y con mensajes trascendentes, haciendo suyos los problemas de la educación en España.
La Infanta, apoyada por sus padres y su hermanaEFELa Infanta reivindicó «la importancia del trabajo de los docentes», habló de «acoso escolar», «pérdida de autoridad», «retribuciones cuestionadas»... entre los problemas a los que se enfrentan. Y recordó que «nadie elige enseñar por dinero o reconocimiento». Incluso incluyó la primera persona para opinar, casi sin leer: «A mi me parece que la profesión del docente es de un valor y una relevancia que van más allá de lo estratégico y que entra en lo esencial. Y más allá de si los alumnos prestamos más atención a un reel de no se quién que a una explicación en clase, hay un día en nuestra infancia que nunca se olvida, en el que, aún teniendo capacidad de asombro, un profesor nos dicen algo que se queda aquí dentro, enganchado para siempre», dijo, ayudándose de las manos para señalar el corazón. Informa Ismael Poveda.
La Infanta Sofía es una joven de su tiempo que, dentro de las comodidades propias de pertenecer a una Familia Real, ha crecido consciente de su encaje institucional, pero también de los problemas de España. Conscientes sus padres de su cercanía al Trono en la línea de sucesión, hasta los 18 años recibió una educación igual que la de su hermana. Las jóvenes están muy unidas, incluso ensayan entre ellas sus discursos. Ayer quisieron dar una imagen más de unidad y Leonor acudió por la mañana a apoyar a su hermana. Por la tarde, los Reyes se sumaron a sus hijas y siguieron el discurso de Sofía desde la primera fila.
Sofía eligió estudiar Relaciones Internacionales en un modelo de formación más pegado a sus tiempos y cosmopolita. Ha terminado el primer año en Lisboa y en septiembre empezará segundo en París. El último curso lo realizará en Berlín. Todo lo compaginará, poco a poco, con su agenda. Comparte con su abuela, la Reina Sofía, la pasión por los animales, que formarán parte de su línea de trabajo. También la juventud -a la que pertenece- y la educación, de la que demostró ayer estar al corriente de sus problemas.
Sofía, que hasta que Leonor forme su propia familia está llamada a ser su principal apoyo, debutó ayer con solvencia, dibujando los primeros pasos de una joven cuya dedicación será el servicio público.