Martes, 21 de abril de 2026 Mar 21/04/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Política

Los protagonistas de cuatro décadas de sanidad: "El mérito de los profesionales ha compensado carencias del sistema y no debería darse por hecho"

Los protagonistas de cuatro décadas de sanidad: "El mérito de los profesionales ha compensado carencias del sistema y no debería darse por hecho"
Artículo Completo 1,822 palabras
Facultativos formados en los años clave del desarrollo de la Ley General de Sanidad analizan su impacto y evolución Leer

«Era residente de primer año y fui testigo de la transformación del sistema a través de la ilusión con la que mis adjuntos vivieron ese momento». Concha Herrera, hematóloga, recuerda cómo fueron sus inicios y su carrera, que ha ido paralela a la Ley General de Sanidad, que esta semana cumple 40 años.

Esta norma consolidó el programa de formación especializada de los profesionales sanitarios. Más conocido como sistema MIR (Médico Interno Residente), aunque en la actualidad también pasen por él Enfermería, Farmacia y Psicología, entre otros, se inició en 1978 justo después del cambio democrático. Quizás la evolución de la Hematología, de la que Herrera ha sido partícipe, ha ido siempre un paso por delante de las necesidades de adaptación legislativas.

Esta hematóloga hoy combina la jefatura de servicio de Hematología del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba con la responsabilidad de dirigir el grupo de Terapia Celular del Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC). Hace dos años ingresó como académica de número de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Sevilla (Ramse), ocupando la plaza que llevaba 40 años vacante.

Sobre cómo ha visto ella el paso del tiempo por la ley y el sistema, Herrera apunta un par de ideas: «Hace falta un cambio de modelo de gestión de los hospitales. Pero también en Atención Primaria». Esta hematóloga insiste en que ésta «tiene que ser el pilar fundamental para acceder al resto de la asistencia».

Aquí recoge el guante Mario Soler. Este especialista en Medicina de Familia y Comunitaria fue uno de los primeros médicos en formarse para ello y deja claro que «la Ley General de Sanidad fue un hito indiscutible en la consolidación y creación del Sistema Nacional de Salud (SNS)». El médico madrileño asentado en Murcia recuerda que «en el caso de la Atención Primaria coincide en los años 80 con la gran reforma y el desarrollo de la atención primaria basada en equipos multiprofesionales trabajando en centros de salud».

Otra especialista en la materia es Verónica Casado. Toda su carrera ha estado vinculada a la Medicina Familiar, «con una etapa como gestora en la que puse en marcha hasta 17 centros». Casado, antes de sus años como consejera de Sanidad de Castilla y León (de julio de 2019 hasta diciembre de 2021), fue reconocida en 2018 por la World Organization of Family Doctors como la mejor médico de familia del mundo. Más allá de la distinción, es una ferviente defensora de la especialidad para la que pide más acción. «Todo lo que necesita la primaria ya se sabe, está escrito. Lo que hay que hacer es poner en marcha los planes».

Mario Soler, especialista en Medicina de Familia y Comunitaria.

Soler y Casado son miembros de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc), desde la que se reivindica, junto a otras sociedades científicas, que las Administraciones protejan la formación sanitaria especializada y garanticen que las plazas de Medicina de Familia sean ocupadas por profesionales con la especialidad correspondiente. «Hay una tendencia peligrosa -advierte Casado- de contratar médicos sin el MIR. Esto no es garantista ni para el sistema ni para los pacientes».

Hace cuatro décadas que Antonio Alcaraz-Asensio escogía la especialidad de Urología y hoy está cerca de sumar más de 2.000 trasplantes renales en España, por su perfil más quirúrgico. «No se trata tanto del volumen, sí de la experiencia adquirida», dice restando importancia al logro. De su mano se puede hacer un recorrido a los avances de los trasplantes en nuestro país, una de las joyas de la corona de la sanidad.

Verónica Casado, especialista en Medicina de Familia y Comunitaria.

El jefe de Servicio de Urología y Trasplante de Riñón del Hospital Clínic de Barcelona apunta los avances actuales que ya "van más allá de las cirugías robóticas y laparoscópicas. Hoy podemos trasplantar a niños con menos de 15 kilos de peso. Ves esas criaturitas". Este profesional forma parte de la innovación que desde la Organización Nacional de Trasplantes, su directora, Beatriz Domínguez-Gil, se pone en valor.

¿Dónde están las carencias y los problemas?

La Medicina de Familia lleva la etiqueta de «hermana pobre». Casado la defiende, «cada año miles de estudiantes eligen la especialidad más numerosa, incluso desde los primeros puestos», aunque reconoce que los lugares de difícil cobertura necesitan más incentivos, «más allá de los económicos, como la formación y la investigación».

Casado no pierde la oportunidad de subrayar la formación de los médicos, «demandados en Reino Unido y Suecia», para los que pide incentivos para retenerlos. Y también que se cumpla el 25% del presupuesto para financiar la atención primaria. «Necesitamos más apoyo político, que la inversión sea tangible y que haya una mejor planificación de los recursos humanos», incide. Ella ostentó unos años la presidencia de la comisión nacional de la especialidad. «En 2014 pedíamos 2.416 plazas y solo se ofertaron 1.600. Si no ajustamos las cifras, luego habrá déficit».

Antonio Alcaraz Asensio, jefe del Servicio de Urología y Trasplante de Riñón del Hospital Clínic de Barcelona.Idibaps

En el circuito hospitalario hay que cambiar el modelo de pacientes, sugiere Herrera. «Los pacientes y los procesos que necesitan son cada vez más complejos. Y no podemos compartimentar la atención y que tenga un seguimiento desde varios servicios que no se hablan», detalla. Por ello, pide más unidades multidisciplinares que se aglutinen en torno al paciente.

Julio Mayol, catedrático de Cirugía en la Universidad Complutense, recuerda cómo lo vivieron desde dentro: «Una etapa de transición profunda». «Fue un cambio histórico, con gran apoyo, pero también resistencias, porque no fue solo una reforma normativa -incide-. Fue la expresión de una voluntad de construir un sistema sanitario más justo, más cohesionado y orientado al interés general».

Este cirujano también pone sobre la mesa una visión clave de la gestión hospitalaria fruto de sus años como director médico del Hospital Clínico San Carlos de Madrid: no hemos avanzado tanto en la medición y publicación de los resultados. «Mi trayectoria ha coincidido con una medicina cada vez más tecnificada, más basada en conocimiento y más exigente en términos de expectativas. He vivido la transformación de la cirugía desde una práctica centrada casi exclusivamente en el acto técnico, a una disciplina que debe integrar evidencia, trabajo en equipo, experiencia del paciente, gestión clínica e innovación. Ese cambio ha sido enorme».

Marta Ferrer, alergóloga en la Clínica Universidad de Navarra y decana de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra.Iñaki PortoAraba Press

Marta Ferrer, alergóloga en la Clínica Universidad de Navarra y actualmente decana de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra, apunta la importancia del sistema público que disfrutamos hoy. «Estuve unos años trabajando en EEUU en un hospital y me di cuenta de las ventajas de nuestra sanidad», apunta Ferrer. «Es un sistema que hace seguimiento del paciente desde primaria hasta el hospital gracias a la comunicación que hay entre ambos especialistas», destaca la alergóloga subrayando la existencia de ineficiencias: «Sí, hay procesos mejorables».

La investigación como motor de transformación del SNS

La investigación ha sido uno de los grandes motores de transformación del sistema sanitario en estas cuatro décadas. «La atracción de ensayos clínicos ha servido para cambiar la cultura de las organizaciones», explica el jefe de la Sección de Arritmias del Hospital público Puerta de Hierro y presidente de la Sociedad Española de Cardiología, Ignacio Fernández Lozano. A este cardiólogo la aprobación de la ley le pilló en mitad de la residencia y es testimonio de la revolución de una especialidad que ha ido introduciendo la tecnología en los hospitales «no tan rápido como los avances científicos y como nos gustaría a los médicos», señala.

Ignacio Fernández Lozano, presidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC).

Alcaraz-Asensio expone un problema: el exceso de celo o burocratización, "que a veces es un lastre". Bien lo sabe este experto cuando han tenido que realizar los trasplantes de útero, "las autorizaciones se complican y ponen trabas. Pero al final con ilusión lo sacas adelante".

Ahora bien, Fernández-Lozano destaca que «la costo-eficiencia para la industria es la que hace de polo de atracción: calidad de los profesionales y bajos costes». Pese a fortalezas claras, España arrastra problemas estructurales en financiación de la I+D, estabilidad de las carreras investigadoras, transferencia de conocimiento y escalado de la innovación. «El mérito de nuestros profesionales ha compensado muchas carencias del sistema. Eso no debería seguir dándose por hecho», dice tajante Mayol.

Todos coinciden en que «la sanidad es la joya de la corona», pero el paso del tiempo y la falta de acción y actualización del sistema, «lo convierte en menos eficiente». Mayol invita a una reflexión clara sobre «cómo conservar su valor, corregir sus defectos y prepararla para un contexto social, demográfico y tecnológico completa y radicalmente distinto».

¿Qué propuestas hacen los médicos para mejorar el sistema?

Hay que adaptarse a la sociedad actual: una población envejecida con enfermedades crónicas y una esperanza de vida larga. Y eso, sin perder de vista su esencia: «Un sistema de financiación pública, sin copagos y universal», apuntala Soler.

Mayol pone sobre la mesa otra petición clara: «La sanidad debe ser una institución pública sometida a evaluación, revisión, rendición de cuentas y mejora permanente». El cirujano reconoce el valor de la sanidad, que cuenta con fragilidades importantes: desigualdades territoriales, fatiga profesional, dificultades de acceso, burocratización, infrafinanciación relativa en algunas áreas y una débil orientación a resultados en salud y valor para el paciente.

La incorporación de herramientas tecnológicas, la manida digitalización de la mano de la inteligencia artificial debe realizarse junto al resto de reformas sin perder de vista el «toque humano» intrínseco de la Medicina. Soler apunta la participación ciudadana: «Han de ser los protagonistas, lejos de concebir el SNS como un mero proveedor de servicios, entendiendo a los usuarios como clientes».

Fuente original: Leer en El Mundo - España
Compartir