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Los vecinos llevaban años preguntando por el jubilado de Cantabria cuyo cuerpo ocultaron sus familiares en casa

Los vecinos llevaban años preguntando por el jubilado de Cantabria cuyo cuerpo ocultaron sus familiares en casa
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«Siempre decían que estaba en casa, y bien», aseguran quienes alertaron sobre el hombre de 88 años cuyo cadáver apareció el viernes en la vivienda que compartía con su hija y su yerno
Los vecinos llevaban años preguntando por el jubilado de Cantabria cuyo cuerpo ocultaron sus familiares en casa

«Siempre decían que estaba en casa, y bien», aseguran quienes alertaron sobre el hombre de 88 años cuyo cadáver apareció el viernes en la vivienda que compartía con su hija y su yerno

Regala esta noticia Añádenos en Google Estado actual de la casa donde Velasco vivía con su hija y su yerno. (Alberto Aja)

Laura Masegosa

08/09/2026 a las 09:45h.

No hay precinto. Ni cinta policial. Tampoco está ya el perro que hasta el viernes vivía en la casa. Solo un cartel de 'Cuidado con ... el perro', otro de 'Sin salida' escrito a mano y un buzón, apañado con cinta aislante, que confirma que ese rincón escondido entre matorrales es el número 58. La vivienda apenas se distingue desde la carretera y se encuentra al final de un pequeño camino sin salida. Hay botellas por todas partes. Cientos. Miles, quizá. Apenas queda suelo a la vista entre los envases de plástico, las bolsas de basura y otros residuos acumulados alrededor de la casa. Dos coches llevan años parados entre toda esa suciedad. Y, en medio del silencio, un ruido se repite cada poco tiempo. 'Pop'. Es alguna de las botellas, recalentada después de horas bajo el sol. Luego otra. 'Pop'. Y otra más. Es prácticamente lo único que se escucha frente a la construcción en la que el viernes apareció el cadáver de un hombre de 88 años.

«Yo te prometo que nunca pensé que estuviera muerto. Pensábamos que no estaba atendido, eso sí», insiste Sonia. Su razonamiento partía de su propia experiencia. Su madre es totalmente dependiente y necesita que haya alguien encima de ella. Sin embargo, veía continuamente al matrimonio fuera. «Estaban siempre para arriba y para abajo cargados de bolsas». Si su vecino se encontraba en unas condiciones similares a las de su madre, «¿quién estaba con él?», se preguntaban.

Esa inquietud acabó siendo determinante. La madre de Sonia y Ángeles sufrió recientemente un ictus y acudieron a Servicios Sociales. Allí aprovecharon para preguntar directamente por la situación de Velasco. «Al día siguiente vino la Policía», cuenta.

No era la primera señal. Hace unos cinco años, recuerdan, una asistente social había llamado a los vecinos porque intentaba contactar con aquella casa y nadie respondía al teléfono. No era la única persona preocupada. El fallecido tenía otros tres hijos. Uno reside en Albacete y, según las hermanas, llegó a ponerse en contacto con gente del entorno porque tampoco conseguía saber de su padre. «No venía, pero estaba pendiente». Hace aproximadamente dos años ocurrió algo que ahora recuerdan inevitablemente: «Estuvo aquí la Guardia Civil». Según explican, fue precisamente después de un aviso de ese hijo. Otro vive en Perú y una tercera hija vive en Cantabria pero «tampoco está bien».

Sonia y Ángeles conocían a la mujer ahora investigada desde niñas. «Bajábamos juntas al colegio», recuerda una de ellas. Por eso también han percibido su cambio. «Antes ellos eran una pareja normal». La mujer trabajó cuidando a un niño, hablaba con la vecindad, saludaba. La mutación «ha venido con los años». Últimamente la pareja ni siquiera pasaba por esa parte de Torres. Caminaba por la zona baja o hacia la carretera general. Las hermanas, sin embargo, dejan clara otra cosa: «No son peligrosos. Nadie les tiene miedo».

Em libertad

Ambos fueron detenidos el viernes. Sin embargo, «el sábado por la mañana estaban por aquí», aseguran. Desde entonces han seguido haciendo vida por el barrio. «Les he visto haciendo la compra en Mercadona como si nada hubiese pasado«, cuenta otro vecino que prefiere no decir su nombre. Y es que, según fuentes municipales, el matrimonio quedó libre a la espera del juicio «porque se entiende que tienen problemas mentales y no hay riesgo de fuga». De hecho, este lunes ambos acudieron voluntariamente a los juzgados de Torrelavega.

Ahora será la investigación la que determine cuánto tiempo llevaba muerto el hombre y las circunstancias de su fallecimiento. Eso sí, las primeras pesquisas descartan una muerte violenta.

A Sonia y Ángeles todavía les cuesta encajar lo ocurrido a escasos metros de su casa. Porque preguntaron muchas veces. Porque sospechaban que algo no iba bien. Pero no esto. «Ves estas cosas en la televisión y piensas: ¿cómo puede pasar?». Sonia mira hacia la vivienda y remata: «Y mira. Aquí».

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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