En cualquier equipo deportivo hay titulares y suplentes. Los titulares suelen ser las grandes estrellas, quienes capturan toda la atención. Los suplentes son los que salen a hacer el trabajo cuando toca, sin levantar tanto ruido. Ese mismo universo de ‘Zidanes y Pavones’ está en el mundo de los componentes informáticos y, si los chips de Intel, Nvidia, AMD o TSMC son los Zidanes, los Pavones son, indiscutiblemente, los chips de Texas Instruments.
Y las cuentas están saliendo.
Texas Instruments. Es uno de los casos más evidentes de lo rentable que es vivir fuera del hype. Texas Instruments es el ‘Rodamientos Paco’ de la tecnología, una empresa que lleva décadas fabricando chips que tenemos en multitud de dispositivos, pero que no hacen ruido con especificaciones.
Son chips muy concretos para realizar tareas muy concretas, y si en febrero ya contamos que estaban soltando la billetera para adquirir empresas como Silicon Labs (empresa estadounidense que también hace ‘chips aburridos’), ahora hay que hacerse eco de las cuentas. Los ingresos del primer trimestre del año alcanzaron los 4.800 millones de dólares, un 19% más interanual y superando las expectativas. Y, precisamente, lo que más ha aumentado año a año ha sido la pata de los chips para los centros de datos.
En Xataka
Mientras medio mundo busca una alternativa a Taiwán, Jensen Huang tiene muy clara la cruda realidad: no existe
Chips aburridos en la IA. Piensa en los chips que hay en tu lavadora, pero también en el frigorífico, en un altavoz inteligente o hasta en unos auriculares inalámbricos. También hace otros tipos de chips: los que controlan la energía, aíslan señales y gestionan fallos. Y son esos los que los están haciendo de oro en la era de la IA.
Las GPU y CPU son los chips estrella de un centro de datos, pero hacen falta otros que se encarguen de hacer el trabajo más básico: alimentación, control, interfaces y protección. Texas Instruments fabrica y vende esos chips, y son los que permiten que una GPU o CPU funcionen de forma estable en los racks.
Aterrizándolo, si Nvidia o AMD ponen el ‘cerebro’ en los centros de datos, Texas Instruments aporta el sistema nervioso. Y esto es tremendamente rentable ya que, en el desglose por segmentos, si bien la pata de chips industriales de Texas Instruments aumentó en un 30% interanual, la de los centros de datos creció un 90%, suponiendo aproximadamente el 11% de los ingresos de la compañía.
El caso ARM. Otro caso interesante es el que están viviendo los procesadores. Las necesidades de la IA están pasando de la potencia de las GPU para el entrenamiento a la eficiencia de las CPU para la eficiencia. En la era de la IA agéntica, se estima que se necesitarán más CPU en los centros de datos en lo que ya se ha bautizado como el ‘renacimiento de la CPU’. Intel se está adaptando a ello y el mercado está premiando a un histórico de los procesadores: Arm Holdings.
El pasado 24 de marzo se presentó AGI CPU, el primer procesador propio de ARM para centros de datos. Está optimizado para, precisamente, ejecutar grandes cargas de trabajo en inferencia, como la mencionada inteligencia artificial agéntica. Fabricado en un proceso de 3 nanómetros de TSCM, cuenta con 136 núcleos por chip y un rendimiento que promete ser el doble de los procesadores x86 convencionales. Y codesarrollado con Meta, una de las más interesadas en dejar de depender de Nvidia.
La confianza del mercado es máxima y el precio de las acciones se disparó a máximos históricos. De hecho, la gráfica de ARM y de Texas Instruments es extremadamente similar en el periodo de los últimos cinco años.
Las de memoria, a su bola. En paralelo van otras empresas que no crean los procesadores para ‘mover’ la IA, sino la memoria para las GPU más potentes del mercado. Son chips invisibles, pero al contrario de Texas Instruments, su presencia en los centros de datos es notable por un motivo muy simple: son esas mismas empresas de memoria que han dejado de hacer memoria para consumidores, centrando casi toda su producción en los centros de datos.
En Xataka
No hay energía para tanto centro de datos y la consecuencia es clara: la mitad de los previstos para 2026 en EEUU corren peligro
SK Hynix registró un crecimiento del 405% en su beneficio operativo en en primer trimestre del año, algo impulsado por las memorias HBM y DRAM para la IA. Samsung, más de lo mismo, ganando en tres meses más que durante todo el año pasado.
La pregunta es la misma de los últimos meses: hasta cuándo durará este crecimiento y si la inversión en equipo para centros de datos tiene techo. Y qué ocurrirá cuando se alcance ese techo.
Imágenes | Victorgrigas, Raimond Spekking
En Xataka | NVIDIA tiene tantísimo dinero que está convirtiéndose en algo distinto: la mayor incubadora de startups del mundo
-
La noticia
Los viejos chips nunca mueren: las empresas que fabricaban chips "aburridos" están montándose en el dólar
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Alejandro Alcolea
.
Los viejos chips nunca mueren: las empresas que fabricaban chips "aburridos" están montándose en el dólar
Texas Instruments consigue récords históricos en plena era de la IA gracias a los chips sin glamour
Su división de chips para centros de datos aumenta en un 90% interanual
En cualquier equipo deportivo hay titulares y suplentes. Los titulares suelen ser las grandes estrellas, quienes capturan toda la atención. Los suplentes son los que salen a hacer el trabajo cuando toca, sin levantar tanto ruido. Ese mismo universo de ‘Zidanes y Pavones’ está en el mundo de los componentes informáticos y, si los chips de Intel, Nvidia, AMD o TSMC son los Zidanes, los Pavones son, indiscutiblemente, los chips de Texas Instruments.
Y las cuentas están saliendo.
Texas Instruments. Es uno de los casos más evidentes de lo rentable que es vivir fuera del hype. Texas Instruments es el ‘Rodamientos Paco’ de la tecnología, una empresa que lleva décadas fabricando chips que tenemos en multitud de dispositivos, pero que no hacen ruido con especificaciones.
Son chips muy concretos para realizar tareas muy concretas, y si en febrero ya contamos que estaban soltando la billetera para adquirir empresas como Silicon Labs (empresa estadounidense que también hace ‘chips aburridos’), ahora hay que hacerse eco de las cuentas. Los ingresos del primer trimestre del año alcanzaron los 4.800 millones de dólares, un 19% más interanual y superando las expectativas. Y, precisamente, lo que más ha aumentado año a año ha sido la pata de los chips para los centros de datos.
Chips aburridos en la IA. Piensa en los chips que hay en tu lavadora, pero también en el frigorífico, en un altavoz inteligente o hasta en unos auriculares inalámbricos. También hace otros tipos de chips: los que controlan la energía, aíslan señales y gestionan fallos. Y son esos los que los están haciendo de oro en la era de la IA.
Las GPU y CPU son los chips estrella de un centro de datos, pero hacen falta otros que se encarguen de hacer el trabajo más básico: alimentación, control, interfaces y protección. Texas Instruments fabrica y vende esos chips, y son los que permiten que una GPU o CPU funcionen de forma estable en los racks.
Aterrizándolo, si Nvidia o AMD ponen el ‘cerebro’ en los centros de datos, Texas Instruments aporta el sistema nervioso. Y esto es tremendamente rentable ya que, en el desglose por segmentos, si bien la pata de chips industriales de Texas Instruments aumentó en un 30% interanual, la de los centros de datos creció un 90%, suponiendo aproximadamente el 11% de los ingresos de la compañía.
El caso ARM. Otro caso interesante es el que están viviendo los procesadores. Las necesidades de la IA están pasando de la potencia de las GPU para el entrenamiento a la eficiencia de las CPU para la eficiencia. En la era de la IA agéntica, se estima que se necesitarán más CPU en los centros de datos en lo que ya se ha bautizado como el ‘renacimiento de la CPU’. Intel se está adaptando a ello y el mercado está premiando a un histórico de los procesadores: Arm Holdings.
El pasado 24 de marzo se presentó AGI CPU, el primer procesador propio de ARM para centros de datos. Está optimizado para, precisamente, ejecutar grandes cargas de trabajo en inferencia, como la mencionada inteligencia artificial agéntica. Fabricado en un proceso de 3 nanómetros de TSCM, cuenta con 136 núcleos por chip y un rendimiento que promete ser el doble de los procesadores x86 convencionales. Y codesarrollado con Meta, una de las más interesadas en dejar de depender de Nvidia.
La confianza del mercado es máxima y el precio de las acciones se disparó a máximos históricos. De hecho, la gráfica de ARM y de Texas Instruments es extremadamente similar en el periodo de los últimos cinco años.
Las de memoria, a su bola. En paralelo van otras empresas que no crean los procesadores para ‘mover’ la IA, sino la memoria para las GPU más potentes del mercado. Son chips invisibles, pero al contrario de Texas Instruments, su presencia en los centros de datos es notable por un motivo muy simple: son esas mismas empresas de memoria que han dejado de hacer memoria para consumidores, centrando casi toda su producción en los centros de datos.
La pregunta es la misma de los últimos meses: hasta cuándo durará este crecimiento y si la inversión en equipo para centros de datos tiene techo. Y qué ocurrirá cuando se alcance ese techo.