- Decretos de vivienda: guía de las medidas aprobadas por el Gobierno
- Opinión. Urgencias habitacionales
El ser humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra y el comunista el que tropieza siempre.
Da igual que el partido o el movimiento en el que milite se apellide bolchevique, obrero, de los pueblos, de los trabajadores, Sumar, Podemos o Sindicato de Inquilinos. Adopte el nombre que sea y el aspecto que sea (con bigote o con coleta, con uniforme militar, chándal o camisa blanca) sus ideas revolucionarias, llámese decreto Maricarmen con o sin gluten, siempre acaban en involución. Después de varios siglos destrozando economías todavía no han comprendido que el motor del progreso no se mueve tanto por la envidia y la protesta como por la ambición y el esfuerzo. Siguen sin comprender que cuando hay mucha demanda y poca oferta en el mercado de la vivienda los precios suben y que la única forma de que eso no pase es construir casas. No rifar las que hay y mucho menos expropiarlas, pintarlas o secuestrarlas. No se trata de acosar al constructor. Se trata de construir. Emulando a Luis Aragonés: construir, construir y volver a construir.
El problema de la vivienda no se ha gestado en ningún laboratorio para boicotear al Gobierno progresista. Para explicarlo bastan algunos datos. En 2025 llegaron a España del orden de un millón de personas y se fueron unas 400.000. Ese año además nacieron 320.000 niños y murieron 447.000 personas. Al final de 2025 había en España alrededor de medio millón más de habitantes que crearon del orden de 240.000 nuevos hogares y, sin embargo, solo se construyeron 92.000 viviendas. La historia se ha ido repitiendo ejercicio tras ejercicio hasta acumular el déficit de 750.000 viviendas que cifra el Banco de España. Un déficit que va a seguir creciendo si los partidos con vocación de gobierno no alcanzan un gran acuerdo para revertirlo. Que se disparen los alquileres o el precio de la vivienda es la fiebre, pero la infección es que cada vez más jóvenes españoles no pueden ni comprar ni alquilar porque no existe oferta. Puedes meter al enfermo en una bañera con hielo para bajar la temperatura, pero como no cures la infección se morirá.
Mientras tanto aquí se sigue persiguiendo a las sombras. La frase de Groucho Marx, "la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar los remedios equivocados", la elevó ayer a su máxima expresión el PSOE y sus socios de Sumar con el doble decreto Maricarmen, un auténtico placebo que en el mejor de los casos engañará por un minuto al paciente pero no lo curará.
En 2023 cuando se aprobó la Ley de Vivienda los responsables de Sumar decían que había llegado el momento de actuar para que los españoles pudieran acceder a una vivienda digna. Tres años después vuelven a decir los mismo, con un pequeño matiz diferencial. Alguien resumía muy bien ayer la evolución de la crisis de la vivienda en estos años. El histórico 15-M de los indignados que se concentraron en Sol protestaba porque no podían pagar la hipoteca. Quince años después, los que han cogido el testigo de la indignación protestan porque no pueden pagar ni siquiera el alquiler.
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