El antetexto de esta novela trae un fragmento del 'Memorial de Tlatelolco' de Rosario Castellanos que habla de la memoria por la sangre allí vertida.
Los lectores recordarán que la plaza de Tlatelolco, conocida también como Las Tres Culturas, ha quedado inscrita en la historia ... por haber sido el lugar de una cruel matanza de al menos un millar de personas que el gobierno del PRI, partido en el poder desde 1946, perpetró contra manifestantes pacifistas que pedían igualdad y libertad, en vísperas de las Olimpiadas celebradas en México. El día de la matanza fue el 2 de octubre de 1968.
La novela comienza un día de agosto de 1968 cuando Julieta, una adolescente de trece años que es la narradora, cuenta cómo su madre la vistió con una camiseta con sus datos personales grabados pues iban juntas a una manifestación pacífica.
El año 1968 fue importante por la Primavera de Praga, aplastada por los tanques soviéticos, también la revolución libertaria de París en el mes de mayo, y los movimientos estudiantiles de Berkeley en California. Pero fue en México, en Tlatelolco, donde se vertió más sangre inocente. En esta novela, Cacho la personifica en el asesinato de Lucero, tía de Julieta, en el momento en que esta chica adviene cruelmente a las dificultades de sostener las libertades por una dictadura en la persona de Porfirio Díaz, presidente del PRI. También tiene presencia el conocido como Halconazo, otra represión cruenta en manos del sucesor de Díaz, el presidente Echevarría, que también protagoniza Julieta como testigo directo.
Socorro Venegas: «En México persiste la idea de que mantener una lengua indígena perpetúa la pobreza»
La crónica de hechos reales, que son los que han servido de contexto, nutre una novela que no solo es importante para la transmisión de esos hechos de historia política; es importante sobre todo como espejo de la complejidad que ha supuesto siempre ser mujer de izquierdas en México. Lo que más me ha interesado es que Cacho ha sido compleja, crítica con muchas de las fronteras interiores que están vivas en la sociedad mexicana, hasta componer un friso de conflictos que son primariamente políticos, pero que son reflejo de otros conflictos sexuales (hombres y mujeres), raciales (ser blanco, mestizo o negro), de lenguas (español y lenguas indígenas) y de origen cultural (ser pobres o burgueses) que están en el sustrato de una sociedad desvertebrada. Parte la autora del hecho primario de que la historia de las matanzas y de las revoluciones universitarias que tuvieron detrás ha marginado la presencia femenina en ellas, primer indicio de no vertebración.
Es elocuente que en la mayor manifestación que se recuerda que hubo previamente en la conocida plaza del Zócalo, que es el centro neurálgico del país, no se dejó por parte de los organizadores de izquierdas, comunistas o socialistas, que hablara en ellas ninguna mujer. Tampoco hablaron los indígenas, y por supuesto no se oyó otra lengua que el español. Ha sido muy inteligente narrativamente por parte de Lydia Cacho haber creado un Círculo de Mujeres, del que forma parte la madre de Julieta, casada con un arquitecto de izquierdas, padre de Julieta, de ideología externa afín o que podría llamarse progresista, pero que es hijo de militares afines al PRI. De modo que la novela ha llevado el conflicto político al seno familiar, pues las líneas materna y paterna viven enfrentamientos.
Otro problema que la novela revela es el machismo de los revolucionarios izquierdistas, que practican abusos contra las militantes, y esgrimen sean callados para no perjudicar la causa de la izquierda. También aflora la frontera entre el feminismo norteamericano blanco y el feminismo mestizo del sur. Una última cualidad quiero destacar: ha venido Julieta a todo esto a la vez que descubre su cuerpo, el amor y el sexo. Es por tanto una novela de aprendizaje de la vida adulta, compleja cuando se trata de ser mujer, o ser de color, o hablar lenguas indígenas, todas aquellas fronteras internas que Rosario Castellanos ya dibujara, y que tienen en Lydia Cacho magnífica heredera.
Identidad canaria, industria local y vocación internacional
Marcos, dueño de una tienda de souvenirs: «No tengo relevo generacional; tengo una hija pero no lo quiere porque es mucho trabajo»
Garmin Forerunner 265 con AMOLED 46 mm y Elevate V4: el GPS que no pierde el track en bosque
Pedro Ruiz dice lo que muchos piensan sobre el ganador del España - Portugal de octavos del Mundial de hoy
Pablo Ojeda: «No se deben comprar sandías en los supermercados si están cortadas y menos si no están bien refrigeradas»
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Lydia Cacho, mujeres en México, miedo y rabia
Lydia Cacho, mujeres en México, miedo y rabia