Preocupación en la comunidad científica no sólo por la afección en los ecosistemas y la entrada de especies tropicales: las danas en otoño podrían ser muy intensas
Regala esta noticia Añádenos en Google La temperatura del agua del mar condiciona claramente los fenómenos de lluvias torrenciales. (Marilú Báez) 02/07/2026 a las 00:22h.Málaga entra en julio en una ola de calor marina, con hasta 5 grados más de temperatura media en el agua. Muchos bañistas celebrarán lo ... que puede parecer una temperatura maravillosa del agua, pero los indicadores preocupan mucho a la comunidad científica. Son registros verificados por hasta tres sistemas de medición diferentes, que varían algo entre sí pero que confirman una tendencia al alza que altera los ecosistemas y vaticina danas y trombas cada vez más virulentas en los otoños por el alto grado de evaporación.
De acuerdo con los datos de la boya de Puertos del Estado situada en Málaga, frente a la costa de Guadalmar, el agua ha alcanzado los 25,7 grados centígrados a comienzos de julio, una cifra alarmante en comparación con las series climatológicas. «En esta época del año tendríamos que estar en torno a 20 grados. Es decir, que según nuestros registros estamos más de 5 grados por encima de la media», detalla Vargas.
8
grados sobre la media se ha disparado la temperatura en el Golfo de León.
Es un calentamiento extremo en el contexto de algo general en el Mediterráneo occidental.
Aunque las mediciones obtenidas por los satélites artificiales del servicio europeo Copernicus rebajan sutilmente la anomalía en Málaga a algo más de 3 grados por encima de lo habitual, el científico insiste en que la situación en todo el Mediterráneo occidental es extrema. En puntos como el Golfo de León, las aguas se sitúan 8 grados por encima de lo normal, un dato que el físico califica como «una barbaridad». Aquella zona se encuentra frente a las regiones de Occitania y Provenza-Alpes-Costa Azul en el sur de Francia.
«El mar está mucho más estable, hay menos intensidad del viento y eso hace que haya menos oleaje y eso hace que el calor pues quede absorbido en las capas más superficiales»
Manuel Vargas
Físico CSIC
Técnicamente, la ola de calor en el mar se define bajo los mismos criterios estadísticos que las terrestres, tomando como referencia registros de 30 años: «Estamos en valores que, si miramos el registro histórico, no se han dado más que un 1% de los días de finales de junio. Es decir, es algo muy improbable, muy infrecuente. Para que este calentamiento reciba la catalogación de ola de calor marina, se requiere que la anomalía se prolongue durante al menos 5 días. En la costa malagueña llevamos prácticamente un mes: tenemos una ola de calor marina muy larga y muy intensa».
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Eso baja mucho las temperaturas por un efecto que se llama de afloramiento. El viento empuja al agua de la costa hacia mar abierto y ese agua es reemplazada por agua que está más al fondo, y el agua que está más al fondo siempre está más fría porque no le llega la energía del sol», describe Manuel Vargas. Sin embargo, aquel alivio duró apenas dos o tres días y el agua volvió a calentarse con rapidez. Actualmente, el físico recalca que el comportamiento de las aguas malagueñas es acorde al del resto del Mediterráneo y se suma de lleno a la anomalía térmica global.'Combustible meteorológico'
El exceso de calor almacenado en el mar funcionará como un peligroso 'combustible meteorológico' de cara a los próximos meses. Aunque las danas forman parte de la naturaleza habitual del clima mediterráneo al concluir el periodo estival, el escenario actual vaticina un cambio sustancial en su comportamiento. Al final del verano y principios de otoño, según alerta Vargas, estas tormentas se van a hacer cada vez más destructivas, más intensas y también más frecuentes.
Nivel del mar
Asimismo, de cara al futuro a medio y largo plazo, el científico recuerda que este persistente calentamiento acelerará de forma inevitable el ascenso del nivel del mar.
En esta misma línea, el divulgador meteorológico y autor del blog 'Tormentas y Rayos' en SUR, José Luis Escudero, manifiesta que los datos proporcionados por el programa europeo Copernicus reflejan una anomalía térmica evidente en las aguas que rodean la Península Ibérica. Con respecto a esta situación, afirmó textualmente: «A nivel Mediterráneo, Atlántico Portugal y Atlántico Cantábrico están muy por encima de la media. Esta acumulación de calor en el mar supone un factor de riesgo importante ante el desarrollo de perturbaciones atmosféricas de cara a los próximos meses». El experto se muestra contundente al vincular de forma directa este calentamiento con la posibilidad de sufrir episodios meteorológicos severos. «Es muy preocupante que el mar siga tan caliente», incide y recuerda el dramático episodio de Valencia en 2024.
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