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Mónaco quiere lanzar una medida inédita para los yates de sus marinas: una zona de bajas emisiones para yates

Mónaco quiere lanzar una medida inédita para los yates de sus marinas: una zona de bajas emisiones para yates
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Hay algo contradictorio en ver un superyate amarrado en un puerto de lujo bajo el sol del Mediterráneo, y pensar que no está haciendo nada. En realidad, sí lo está haciendo: está contaminando…y mucho. Mónaco acaba de dar un paso para que eso tenga consecuencias, con una medida que recuerda mucho a algo que ya conocemos en las ciudades: las zonas de bajas emisiones, pero adaptada para yates. El Yacht Club de Mónaco, a través de la Superyacht Eco Association (SEA Index), ha anunciado la primera certificación de calidad del aire específica para superyates. No es exactamente una Zona de Bajas Emisiones como la que restringe el acceso de coches contaminantes al centro de Madrid o Barcelona, sino algo más parecido a una etiqueta ambiental: los yates que menos contaminan obtienen mejores condiciones y beneficios exclusivos en la marina monegasca. Los que más contaminan, se quedan sin ellos. El problema invisible Durante años, el debate sobre la huella ambiental de los superyates se centró casi exclusivamente en el CO₂ que generan estas embarcaciones de lujo durante las millas navegadas. Sin embargo, el mayor problema no está tanto en la contaminación emitida cuando están en travesía en alta mar, sino cuando se encuentran amarrados a puerto. En Xataka No eres el único al que repostar en la gasolinera le sale más caro: al pobre Mark Zuckerberg también le pasa con su yate Un superyate de más de 76 metros de eslora amarrado a puerto puede consumir hasta 2.000 litros de diésel al día solo para mantener el aire acondicionado y los sistemas a bordo mientras está atracado, con una demanda eléctrica de 255 kW fondeado y 238 kW atracado dedicados únicamente a los servicios auxiliares: climatización, cocinas, spas, piscinas, iluminación o los estabilizadores del barco no se apagan cuando el barco deja de moverse. Además, si no lo hicieran, el salitre del mar dañaría rápidamente las maderas nobles, telas y pieles que decoran su interior, ocasionando una factura todavía mayor. Mantener en marcha los generadores para que todo eso funcione mientras el yate está en puerto equivale aproximadamente al consumo de aire acondicionado de más de 100 viviendas de tamaño medio funcionando a la vez, todo para dar servicio a una sola embarcación las 24 horas. Una etiqueta ambiental para yates. En las ciudades, la etiqueta de la DGT determina si tu coche puede circular por determinadas zonas a determinados horarios, durante episodios de contaminación, o te permiten aparcar con descuento. En los puertos adheridos a SEA Index, la certificación cumple una función similar: los yates con tres estrellas o más acceden a ventajas exclusivas en el Yacht Club de Mónaco y en los puertos asociados del Mediterráneo. La diferencia es que, en este caso, no se prohíbe la entrada del yate a la marina, sino que premia con beneficios a quien menos contamina. Tal y como es especifica en el comunicado de su presentación, el sistema puntúa de uno a cinco estrellas cada yate evaluando el óxido de nitrógeno y las partículas en suspensión ultrafinas que genera cada yate, para después agruparlos en una única calificación final. Tres estrellas representan el nivel estándar de un yate moderno medio, mientras que cuatro o cinco estrellas quedan reservadas para embarcaciones con tecnologías más avanzadas y motores más sostenibles. ¿Por qué los puertos son parte del problema? La iniciativa tiene mucho sentido si se mira lo que está pasando en los puertos del Mediterráneo. En Marsella, las embarcaciones marítimas se convirtieron en la principal fuente de contaminación de la ciudad en 2020, representando el 53% del total, por delante del tráfico de coches. Según un informe de Transport & Environment, los cruceros en puertos europeos incrementaron sus emisiones contaminantes un 18% en 2022 respecto a 2019, siendo Barcelona el puerto más contaminado del continente ese año. Estos gases y partículas afectan directamente a residentes, trabajadores portuarios y cualquier persona que viva cerca de un puerto deportivo. Como señaló Pierre-Charles Maria, de AtmoSud: "La calidad del aire no es solo una preocupación medioambiental; es una cuestión fundamental de salud pública. No se trata solo de anticiparse a las normativas, sino de mejorar la calidad del aire en las zonas costeras en beneficio de los habitantes, los marineros y los ecosistemas". En Xataka | Lo difícil no ha sido construir un yate de 80 metros y 200 millones de dólares. Ha sido llevarlo hasta el mar sin destrozarlo Imagen | Unsplash (Zoe Jackson) - La noticia Mónaco quiere lanzar una medida inédita para los yates de sus marinas: una zona de bajas emisiones para yates fue publicada originalmente en Xataka por Rubén Andrés .
Mónaco quiere lanzar una medida inédita para los yates de sus marinas: una zona de bajas emisiones para yates
  • Mónaco ha lanzado una "Zona de bajas emisiones" en su puerto con una etiqueta ambiental para superyates basada en emisiones reales

  • El foco ya no está solo en navegar, sino en lo que contaminan mientras permanecen amarrados en puerto durante horas.

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Rubén Andrés

Editor - Trabajo y productividad

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Hay algo contradictorio en ver un superyate amarrado en un puerto de lujo bajo el sol del Mediterráneo, y pensar que no está haciendo nada. En realidad, sí lo está haciendo: está contaminando…y mucho. Mónaco acaba de dar un paso para que eso tenga consecuencias, con una medida que recuerda mucho a algo que ya conocemos en las ciudades: las zonas de bajas emisiones, pero adaptada para yates.

​El Yacht Club de Mónaco, a través de la Superyacht Eco Association (SEA Index), ha anunciado la primera certificación de calidad del aire específica para superyates. No es exactamente una Zona de Bajas Emisiones como la que restringe el acceso de coches contaminantes al centro de Madrid o Barcelona, ​​sino algo más parecido a una etiqueta ambiental: los yates que menos contaminan obtienen mejores condiciones y beneficios exclusivos en la marina monegasca. Los que más contaminan, se quedan sin ellos.

El problema invisible

Durante años, el debate sobre la huella ambiental de los superyates se centró casi exclusivamente en el CO₂ que generan estas embarcaciones de lujo durante las millas navegadas. Sin embargo, el mayor problema no está tanto en la contaminación emitida cuando están en travesía en alta mar, sino cuando se encuentran amarrados a puerto.

En XatakaNo eres el único al que repostar en la gasolinera le sale más caro: al pobre Mark Zuckerberg también le pasa con su yate

Un superyate de más de 76 metros de eslora amarrado a puerto puede consumir hasta 2.000 litros de diéselal día solo para mantener el aire acondicionado y los sistemas a bordo mientras está atracado, con una demanda eléctrica de 255 kW fondeado y 238 kW atracado dedicados únicamente a los servicios auxiliares: climatización, cocinas, spas, piscinas, iluminación o los estabilizadores del barco no se apagan cuando el barco deja de moverse. Además, si no lo hicieran, el salitre del mar dañaría rápidamente las maderas nobles, telas y pieles que decoran su interior, ocasionando una factura todavía mayor.

Mantener en marcha los generadores para que todo eso funcione mientras el yate está en puerto equivale aproximadamente al consumo de aire acondicionado de más de 100 viviendas de tamaño medio funcionando a la vez, todo para dar servicio a una sola embarcación las 24 horas.

Una etiqueta ambiental para yates.

En las ciudades, la etiqueta de la DGT determina si tu coche puede circular por determinadas zonas a determinados horarios, durante episodios de contaminación, o te permiten aparcar con descuento. En los puertos adheridos a SEA Index, la certificación cumple una función similar: los yates con tres estrellas o más acceden a ventajas exclusivas en el Yacht Club de Mónaco y en los puertos asociados del Mediterráneo. La diferencia es que, en este caso, no se prohíbe la entrada del yate a la marina, sino que premia con beneficios a quien menos contamina.

​Tal y como es especifica en el comunicado de su presentación, el sistema puntúa de uno a cinco estrellas cada yate evaluando el óxido de nitrógeno y las partículas en suspensión ultrafinas que genera cada yate, para después agruparlos en una única calificación final. Tres estrellas representan el nivel estándar de un yate moderno medio, mientras que cuatro o cinco estrellas quedan reservadas para embarcaciones con tecnologías más avanzadas y motores más sostenibles.

¿Por qué los puertos son parte del problema?

La iniciativa tiene mucho sentido si se mira lo que está pasando en los puertos del Mediterráneo. En Marsella, las embarcaciones marítimas se convirtieron en la principal fuente de contaminación de la ciudad en 2020, representando el 53% del total, por delante del tráfico de coches. Según un informe de Transport & Environment, los cruceros en puertos europeos incrementaron sus emisiones contaminantes un 18% en 2022 respecto a 2019, siendo Barcelona el puerto más contaminado del continente ese año.

​Estos gases y partículas afectan directamente a residentes, trabajadores portuarios y cualquier persona que viva cerca de un puerto deportivo. Como señaló Pierre-Charles Maria, de AtmoSud: "La calidad del aire no es solo una preocupación medioambiental; es una cuestión fundamental de salud pública. No se trata solo de anticiparse a las normativas, sino de mejorar la calidad del aire en las zonas costeras en beneficio de los habitantes, los marineros y los ecosistemas".

En Xataka | Lo difícil no ha sido construir un yate de 80 metros y 200 millones de dólares. Ha sido llevarlo hasta el mar sin destrozarlo

Imagen | Unsplash (Zoe Jackson)

Fuente original: Leer en Xataka
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