En un vídeo obtenido por la agencia Reuters se ve a varios rescatistas tratando de sacar a dos personas sepultadas bajo un muro caído. En otra grabación aparece el portavoz de la defensa civil de Gaza, Mahmoud Basal, con una niña en brazos envuelta en una tela ensangrentada. «Estamos trabajando con nuestras propias manos. Necesitamos maquinaria pesada inmediatamente», reclamaban desde Protección Civil. En el edificio, al parecer, estaban alojadas una 10 familias. Además, parte de la estructura se desplomó sobre tiendas de campaña levantadas junto al bloque de viviendas. «Uno de mis amigos vivía aquí. Vine para ayudarle a recuperar algo de ropa y unos colchones. Ya no tiene ningún refugio», declaró a la agencia Afp Maohnnad al Mashharawi.
«Es un panorama descorazonador», describió una reportera de Al Jazeera. Las autoridades locales lograron reunir la escasa maquinaria que aún queda en la zona y sacaron de entre las piedras los cadáveres de dos niñas. «Pedimos que se abran las fronteras y se permita la entrada del material pesado necesario para salvar vidas», reclamó el alcalde de Ciudad de Gaza, Yahya al Sarraj. La petición fue apoyada por Naciones Unidas. Hasta ahora, Israel ha impedido el paso de este tipo de equipos con el argumento de que Hamás podría emplearlos con fines bélicos. El Gobierno de Benjamín Netanyahu se niega, además, a la reconstrucción de las zonas arrasadas hasta que la milicia islámica entregue las armas.
«Aún se pueden salvar vidas»
El coordinador humanitario de la ONU para el Territorio Palestino Ocupado, Ramiz Alakbarov, considera que esta tragedia «pone de relieve los riesgos» a los que se enfrentan las familias palestinas. «Pido que se apruebe con carácter urgente la entrada de maquinaria pesada, equipamiento especializado, aceite de motor y combustible necesarios para las operaciones de búsqueda y rescate», subrayó en un comunicado en el que se mostró «consternado» por el suceso.
«Egipto ha proporcionado maquinaria pesada, mientras que Emiratos Árabes Unidos y Catar tienen previsto entregar artículos de socorro. Aún se pueden salvar vidas», indicó. También solicitó que se suministren «tiendas de campaña, lonas y otros artículos no alimentarios a las comunidades más vulnerables en las próximas cuatro semanas», ya que la mayoría de los gazatíes viven en «cientos de estructuras dañadas y consideradas inseguras».
«Tenemos miedo de vivir en estas casas, pero ¿a dónde podemos ir? Es esto o quedarmos en la calle»
Y mientras esperan esa ayuda, los palestinos siguen al raso o jugándose la vida entre las paredes del 63% de la viviendas de Gaza que han resultado afectadas por los ataques del ejército hebreo, según datos de Naciones Unidas. Ante la falta de alternativas, muchas familias han optado por regresar a los bloques de viviendas de los que salieron pese a estar muy deteriorados o se han instalado en casas abandonadas y en mal estado. Los alquileres son escasos y muy caros, inalcanzables para una población que apenas tiene para alimentos y medicinas.
«Consideramos a la ocupación israelí y a la comunidad internacional plena y directamente responsables de esta catástrofe que afecta a nuestro pueblo», acusó Hamás a través de un comunicado. «También les hacemos responsables de este deterioro humanitario continuo, peligroso y sin precedentes que sufren más de 2,4 millones de personas en la Franja», agregó la organización.
Mientras los equipos de rescate intentaban salvar a los sepultados, el ministro de Defensa hebreo, Israel Katz, aseguró que es sólo cuestión de tiempo que su país reanude la guerra a gran escala en Gaza e inicie la expulsión de los palestinos. Da por hecho que el desarme de Hamás «no se va a producir», por lo que el ejército israelí «está preparado para eliminar» a los miembros de ese movimiento islamista e «implementar el plan migratorio». Katz dice que ese exilio será «voluntario» y sostiene que la mayoría de los palestinos desean irse de la Franja.
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