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Más de 5.000 hectáreas calcinadas en el vigésimo incendio en Huelva en un mes, una oleada de fuegos que enciende todas las alarmas

Más de 5.000 hectáreas calcinadas en el vigésimo incendio en Huelva en un mes, una oleada de fuegos que enciende todas las alarmas
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La superficie quemada en Andalucía hasta junio triplica ya la del mismo perido de 2025 y los ecologistas advierten del riesgo de un desastre como el de Minas de Riotinto de 2004 Leer

Eran las 15:30 horas del 27 de julio de 2004 cuando prendió en Minas de Riotinto el mayor fuego registrado hasta ahora en Andalucía y uno de los más devastadores del país. Con cuatro focos que tardaron una semana en ser extinguidos, aquel incendio dejó tras de sí un rastro de devastación de 28.000 hectáreas calcinadas repartidas hasta en trece municipios.

Veintidós años después, aquel siniestro, que sigue impune, podría repetirse en un verano de extremo peligro en la provincia de Huelva, advierte Juan Romero, veterano portavoz de Ecologistas en Acción y testigo en primera persona -es vecino de Berrocal, la zona cero del desastre- de la catástrofe que causó, además, la muerte de dos personas.

Romero, que conoce palmo a palmo el monte onubense, cree que esta temporada podría ser la más critica en Huelva -y, por extensión, en Andalucía- hasta el punto de que no descarta un incendio de la magnitud del de Riotinto. La acumulación de pasto seco por efecto de las copiosas lluvias registradas en invierno y primavera han convertido la provincia con más masa forestal de la comunidad -el 80% de su suelo- en un polvorín.

Desde el lunes, han ardido más de 5.000 hectáreas en el incendio declarado en la localidad de Villanueva de los Castillejos -un pueblo de 3.000 habitantes en la comarca del Andévalo- y que, descontrolado, se ha ido extendiendo por municipios colindantes, como San Bartolomé de la Torre y Gibraleón, obligando al desalojo de un centenar de personas.

Esas 5.000 hectáreas -que es una cifra provisional- representan ya cuatro veces toda la superficie que había ardido en Andalucía a estas alturas del año pasado. Pero lo peor es que el fuego de Villanueva no es el primero de relevancia que se declara en Huelva desde enero.

A la superficie quemada en Villanueva, San Bartolomé y Gibraleón hay que sumar otras 3.600 hectáreas calcinadas este año, lo que anticipa una temporada de incendios especialmente virulenta.

Las condiciones de este último fuego, especialmente el fuerte viento, lo han convertido en un enemigo muy difícil de combatir para el operativo desplegado en la zona desde el lunes, que se ha ido ampliando hasta superar los 400 efectivos, de los que 80 corresponden a la Unidad Militar de Emergencias (UME), desplegada este martes después de que la Junta activase la fase operativa 2 del Plan de Emergencias de Incendios Forestales.

Un helicóptero de extinción sobrevuela un paraje arrasado por las llamas.EFE

El fuego de Villanueva ha generado situaciones de peligro no solo por su propagación hacia núcleos habitados, sino también por la presencia en el área de riesgo de dos canteras con almacenes de explosivos, aunque finalmente no fueron alcanzadas por las llamas.

Respecto a las causas de este siniestro, el delegado del Gobierno en Andalucía, Pedro Fernández, ha señalado este jueves que la investigación está "muy avanzada" y que hay "elementos importantes" que "pueden permitir llegar seguramente pronto a alguna conclusión desde el punto de vista policial", pero que "por lo pronto" lo que sí se descarta es "que haya una intencionalidad".

La negligencia es el origen de la mayoría de los incendios forestales, destaca el portavoz de Ecologistas en Acción en Huelva. Hasta "en el 99%" de los casos, la mano del hombre está detrás, insiste. En el caso del fuego de Villanueva, la investigación apunta a una negligencia, según ha podido saber este periódico.

Aunque éste es el siniestro más grave registrado este año (hasta ahora), Huelva lleva cerca de un mes siendo víctima de una oleada de fuegos que ha encendido todas las alarmas. Han sido, por lo general, pequeños incendios que rápidamente fueron extinguidos, pero su concatenación no ha dado respiro al operativo anti incendios en la provincia.

En los últimos 20 días, se ha declarado casi un incendio diario, algunos de ellos en puntos especialmente sensible, como la comarca de Doñana o, incluso, en Riontinto, en el mismo lugar que ya asoló el fuego hace 22 años.

En Gibraleón, afectado por el incendio de Villanueva aún activo, ya se produjo otro fuego a finales de mayo en las Marismas del Burro, que se extinguió en el mismo día pero que se reactivó el día después y no se extinguió hasta casi una semana después, ardiendo 50 hectáreas.

El 4 de junio fue en la localidad de Alosno donde se registró el segundo fuego más grave de la temporada en Huelva, que arrasó un millar de hectáreas y que tardó cuatro días en ser apagado, y el 7 de junio las alertas se encendieron en Lepe por un fuego cerca del pantano de Los Machos que obligó a evacuar a medio centenar de niños de un campamento y calcinó 55 hectáreas.

Columna de humo del incendio declarado en Doñana hace unos días.EL MUNDO

Antes de eso, el 19 de mayo ardió una antigua planta de residuos en Almonte y un día depués se declaró otro incendio en Cartaya. El 21 de mayo coincidieron dos fuegos, el de Riotinto y otra vez en Almonte, esta vez en el paraje Marismillas, mientras que el 24 se produjo el tercero más grave, 434 hectáreas quemadas en el paraje Rincón del Membrillo, en Almonte también. Y a los cinco días hubo otro siniestro en el paraje La Peñuela del mismo municipio.

Lucena del Puerto o Moguer han sido otras localidades onubenses que en el último mes han visto cómo ardía parte de su término municipal.

Romero insiste en que "hay que conocer las causas" de todos los incendios, ya que aproximadamente la mitad de ellos queda sin resolver, "aunque todos se investigan", apostilla. Recalca que, ante los episodios de altas temperaturas que se han adelantado este año, la activación del operativo anti incendios debería haberse adelantado y hace hincapié en la necesidad de insistir en los trabajos de prevención, "más baratos" que los de extinción.

"Este año va a ser complicado", dice y apunta una zona especialmente sensible, la finca El Alto de los Barreros, un triángulo dentro de los términos municipales de Valverde del Camino, Zalamea la Real y Paterna, una enorme superfie de eucaliptos y pinos "abandonada completamente".

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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