De riguroso luto, juntos y con gesto serio. Así llegaron todos los miembros en activo de la Familia Real hasta la catedral ortodoxa de Madrid, el pequeño templo de la calle Nicaragua dedicado a las advocaciones de San Andrés y San Demetrio donde entre las doce de la mañana y las seis de la tarde tiene lugar la capilla ardiente de la princesa Irene de Grecia.
La hermana pequeña de la Reina Sofía falleció en el palacio de la Zarzuela a las 11.40 del pasado jueves, 15 de enero. El velatorio de sus restos se llevó a cabo en la intimidad de la residencia de la Familia Real y este sábado a las doce de la mañana se ha producido la primera imagen de todos tras el deceso.
La expectación era máxima en esta iglesia que tanto frecuentó a lo largo de su vida la princesa Irene. Con la misma discreción con la que vivió, los vecinos tenían normalizada la presencia de un coche oficial cuando la hermana de doña Sofía acudía a algún servicio religioso. Este sábado, pese a la incesante aguanieve y los apenas dos grados en la capital, decenas de curiosos se acercaban a las inmediaciones de la catedral ortodoxa.
La Princesa Leonor sostiene a la Reina SofíaDaniel GonzalezEFEEn el interior del templo esperaban los asistentes al responso que querían arropar a Doña Sofía. Estaban Pedro López Quesada con Cristina de Borbón; la Infanta Margarita y Carlos Morales, duques de Soria; el conde de Ripalda, Amalio de Marichalar, con su hermano Jaime, ex marido de la Infanta Elena; también, el actor Antonio Resines con su mujer, Ana Pérez Lorente, compañera de colegio de las infantas. El alcalde de la capital, José Luis Martínez Almeida, llegó acompañado por su esposa, Teresa Urquijo, emparentada con Don Juan Carlos.
Veinte minutos antes de las doce de la mañana, Un coche fúnebre llegó al templo con los restos de la princesa Irene, que fueron recibidos con el toque de muerto de las campanas. Prueba de la importancia de su figura discreta en los más de 40 años que vivió en Zarzuela es que numeroso personal de la Casa, empezando por todo el equipo directivo actual, se acercó para participar del sepelio.
Leonor, Sofía y la Reina LetiziaBallesterosEFELas campanas de las iglesias doblaban a las doce cuando llegaron en tres los cinco miembros en activo de la Familia Real. La Reina Doña Sofía, visiblemente abatida, estaba acompañada en el coche por las Infantas Cristina y Elena, que entraron directamente al templo. Victoria de Marichalar y sus primos, Pablo, Miguel e Irene Urdangarin, también estuvieron presentes, así como Alexia de Grecia con Carlos Morales y su hija Arrietta.
Les siguieron los Reyes Don Felipe y Doña Letizia en una comitiva que continuaba con la Reina Doña Sofía, cogida del brazo de su nieta, la Princesa Leonor. Cerraba el cortejo real la Infanta Sofía. Todos de negro y con gesto serio. A continuación el féretro, cubierto por la bandera griega y el escudo de armas de la familia real.
La del Rey Juan Carlos se convirtió, por tanto, en la ausencia más sonada. El Emérito decidió declinar su asistencia argumentando que el médico le desaconseja realizar vuelos con tanta frecuencia, y poniendo como excusa la imposibilidad de pernoctar en Zarzuela, una decisión que tomó él al abandonar España. Los mismos motivos ha esgrimido para no acudir a Grecia.
A lo largo de 45 minutos, el metropolita Bessarión, arzobispo-metropolitano de España y Portugal y exarca del mar Mediterráneo, ha dirigido un responso en memoria de doña Irene. Un quinteto de la Unidad de Música de la Guardia Real interpretó el Aria de la suite en Re de Bach y Lacrimosa, pieza que forma parte del Réquiem de Mozart. Ambas, elección de la Reina Sofía para despedir a su hermana.
Hasta las seis de la tarde, los ciudadanos podrán presentar sus respetos ante el ataúd de doña Irene. Habrá un vídeo de 11 minutos con imágenes de su vida proyectado en bucle. Mañana, los restos mortales partirán a Grecia, donde el lunes tendrá lugar el funeral en la catedral metropolitana y el posterior entierro en Tatoi.