El candidato de Por Andalucía recuerda el paro estructural y los fondos sin ejecutar frente al discurso oficial
Regala esta noticia Maíllo, con Yolanda Díaz y Ernesto Alba, este 1 de Mayo en Málaga.Sevilla
01/05/2026 a las 19:27h.Las calles de Málaga y la liturgia reivindicativa del Primero de Mayo sirvieron de escenario este viernes para que Antonio Maíllo diseccionara con ojo crítico ... el relato de prosperidad que emana habitualmente del Gobierno andaluz. Acompañado por la plana mayor de su espacio político y con la presencia de la Ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, el candidato de Por Andalucía caminó entre las banderas de CCOO y UGT para situar el foco en las costuras invisibles de la economía regional. No hubo espacio para el triunfalismo en su discurso; al contrario, Maíllo utilizó los datos de la última Encuesta de Población Activa para cuestionar el cambio a mejor que el candidato del PP a la reelección ondea como bandera electoral.
La tesis es que la mejora en el empleo responde más a una inercia estatal que a la pericia de la administración autonómica
Sin embargo, el dardo más afilado no apuntó a la falta de fondos, sino a la gestión de los existentes. Maíllo denunció un agujero de más de 1.500 millones de euros destinados a políticas de empleo que, tras ocho años de mandato popular, permanecen guardados en un cajón. Esta desidia presupuestaria, según su lectura, alcanzó su pico en el ejercicio de 2025, cuando la Consejería del ramo dejó sin tocar el 40% de su capacidad inversora. Para Por Andalucía, no existe mayor síntoma de falta de voluntad política que permitir que 430 millones de euros regresen a la caja mientras un tercio de la población vive al borde de la exclusión social.
Plan de choque
Frente a este escenario de recursos ociosos, la coalición propone rescatar ese remanente para articular el plan de choque más ambicioso de la historia autonómica. La mirada está puesta en los colectivos que siempre sufren el primer embate de la crisis y el último de la recuperación: las mujeres, los jóvenes y los trabajadores mayores de 45 años que el mercado laboral expulsa sin piedad. La crítica se extiende además a la postura del PP en Madrid, donde el rechazo a la reforma laboral o a la subida del salario mínimo contradice, según Maíllo, cualquier intención real de proteger a las familias andaluzas.
Maíllo confía en que la «mayoría trabajadora» identifique los recursos no ejecutados como una oportunidad perdida y utilice las urnas del 17 de mayo para dar un portazo a una gestión que, a su juicio, solo beneficia a unos pocos privilegiados.
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