La líder disidente quiere promover la transición democrática mientras Trump decide oficializar la relación con Delcy Rodríguez durante la Asamblea General de la ONU
Regala esta noticia Añádenos en Google María Corina Machado recibe una camiseta de Vente Venezuela. (AFP)M. Pérez
19/09/2026 a las 19:52h.María Corina Machado ya tiene decidido su regreso inminente a Venezuela, lo que puede desencadenar dos efectos: comprobar si todavía es una dirigente opositora temible ... capaz de arrastrar a un número muy considerable de desafectos al actual Gobierno y, en segundo lugar, medir hasta qué punto son ciertos los miedos de la Casa Blanca a que enturbie el proceso de convergencia –sobre todo, petrolero– entre EE UU y el gabinete de Delcy Rodríguez.
«No puedo liderar el proceso desde el extranjero. Ha llegado el momento de regresar», ha desvelado a 'The Wall Street Journal' en un reportaje donde afirma que planea recuperar el movimiento de oposición al chavismo y presionar hacia una transición democrática. «Mi presencia en Venezuela no es un desafío. Parte de mi esfuerzo ha consistido en explicar que es precisamente lo contrario. Es una contribución al proceso», asegura.
Las incertidumbres predominan en su retorno. El Gobierno de Delcy Rodríguez, la antigua número dos de Nicolás Maduro y su sucesora tras la captura del líder chavista por el ejército de EE UU, recuerda de vez en cuando que la Nobel está bajo una orden de busca y captura. Y sus asesores en el Ejecutivo se encargan de anunciar que será cumplida. Sin embargo, el propio Trump ha advertido a su homóloga que no tenga tentaciones de llevar a cabo ese arresto. El líder republicano quiere evitar a toda costa protestas masivas, acciones de represalia y cualquier tipo de alteración pública de calado en Venezuela en este momento, cuando ha conseguido un lucrativo acuerdo petrolero y trata de que los inversores acudan con confianza a hacer negocios en el país sudamericano.
La opositora confía en esa posible libertad tolerada para viajar por todos los Estados y revitalizar sus adhesiones. Durante los tres últimos meses, grupos de seguidores han celebrado manifestaciones y actos en más de una docena de departamentos para volver a ganar presencia en las calles bajo el lema de 'Elecciones ya' y comprobar la reacción del oficialismo. Machado, por su cuenta, ha aprovechado este tiempo para tratar con inversores internacionales y motivarles a emprender en Venezuela en un futuro próximo bajo un mandato democrático.
La disidente no lo tendrá fácil, pero si logra sus metas puede causar una revolución interna. En Caracas y en Washington se especula sobre si su presencia reencenderá la llama social y hasta dónde puede prender, aunque cunde también la impresión de que la líder opositora ha pasado demasiado tiempo fuera de casa, lo que habría facilitado un efecto desmovilizador. A su vuelta se encontrará además un panorama político muy cambiado. Delcy Rodríguez y su aparato político siguen siendo «ilegítimos» –aparte del revolcón electoral, la presidenta ha superado el periodo constitucional de interinidad–, pero tienen la base institucional y el respaldo general que les ha otorgado Trump.
El pacto del crudo
También existen dudas sobre si el ejército estaría dispuesto a apoyar a Machado en este periodo post-Maduro y si el organigrama gubernamental que diseña resistiría las exigencias actuales propias del país y de la Casa Blanca. Algunos medios sostienen que Trump ya sacó a la líder de Vente Venezuela de la ecuación cuando no la dejó intervenir en las conversaciones recientes entre la oposición y el Ejecutivo. Y el pacto del crudo ha sido un duro golpe a sus aspiraciones de la disidente, pese a que ella misma está de acuerdo en abrir el petróleo a la participación privada, Machado ha omitido cualquier crítica a Trump por este acuerdo y se ha centrado en censurar a la mandataria por «decidir en nuestro nombre sin contar con nosotros».
Para completar un cuadro poco proclive al cambio, la Casa Blanca ha decidido levantar el cordón sanitario completo sobre el antiguo aparato chavista. Trump se reunirá con Delcy Rodríguez la semana entrante en Nueva York durante la Asamblea General de Naciones Unidas, lo que reforzará el vínculo bilateral y ayudará a despojar a la líder venezolana de su historial como codirigente del chavismo de Maduro.
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