El presidente francés viaja a Damasco, refuerza la figura del presidente Al Shara y aboga por un país «en paz con sus vecinos»
Regala esta noticia Añádenos en Google Macron conversa con el ministro de Asunstos Exteriores sirio, Asaad al-Shaibani. (AFP)París
06/07/2026 Actualizado a las 20:25h.El presidente francés, Emmanuel Macron, se convirtió este lunes en el primer jefe de Estado de un país de la Unión Europea en viajar a ... Siria, tras la caída del régimen de Bashar al Asad. El mandatario galo aterrizó por la tarde en Damasco, donde se reúne esta noche con el presidente interino sirio, el islamista Ahmed al Shara, que se ve reforzado con esta visita. Después de su paso por la capital siria, Macron participará el martes y el miércoles en la cumbre de la OTAN en Ankara, en Turquía.
Tras haber sido en mayo del año pasado el primer mandatario europeo en recibir a Al Shara, que llevó las riendas de organizaciones yihadistas e islamistas radicales antes de ponerse al frente del país devastado, ahora da otro espaldarazo al nuevo Gobierno en Damasco. Este avanza lentamente hacia la democratización del país. Más de un año y medio después de la caída del régimen de Al Asad, todavía no ha empezado a funcionar el nuevo Parlamento. La primera sesión parlamentaria estaba prevista para este lunes, pero al final se anuló en el último momento con el argumento (o pretexto) del viaje de Macron.
Invertir en la reconstrucción
Ningún jefe de Estado galo había estado Damasco desde el conservador Nicolas Sarkozy en 2009, cuando intentó normalizar las relaciones con Al Asad. Esa tentativa tuvo lugar poco antes del estallido de la revuelta popular en 2011, que fue duramente reprimida por el régimen y que desembocó en una sangrienta guerra civil, con más de 500.000 muertos.
Con esta visita, Macron busca posicionar a las empresas de su país de cara a la reconstrucción de Siria, que sigue en ruinas tras los casi 14 años de conflicto bélico. Según el Banco Mundial, la economía siria necesita inversiones superiores a 200.000 millones de euros. A pesar de que la administración estadounidense de Donald Trump levantó la semana pasada sus sanciones, el dinero sigue sin llegar a ese país, donde permanecen la inseguridad y los conflictos interétnicos. Así lo refleja el atentado de la semana pasada en la capital, en el que murieron nueve personas y 20 resultaron heridas.
El dirigente francés ha viajado acompañado por varios empresarios «para reforzar la cooperación económica» entre París y Damasco, anunciaron las autoridades locales. Entre ellos, hay varios responsables de empresas del CAC 40. En concreto, Francia ve con especial interés los negocios en el sector de la construcción, energía, turismo y militar. Por ejemplo, la energética Total firmó en mayo un acuerdo con la principal petrolera siria para llevar a cabo exploraciones 'offshore' a lo largo de las costas.
País estratégico en la nueva coyuntura
Pese a su frágil situación interna —los expertos advierten de que nuevos enfrentamientos podrían producirse este verano entre fuerzas progubernamentales y las unidades kurdas, que siguen controlando algunas localidades y campos de petróleo en el norte—, el Gobierno islamista se ha visto reforzado por su posición aparentemente neutral respecto a la guerra en Oriente Medio. Al Shara aspira a tener un rol influyente en el Líbano, donde el sur del territorio quedó devastado a causa de los recientes combates entre el ejército israelí y la milicia chiita Hezbolá. Y Macron quiere convertirse en uno de sus principales aliados en Europa.
Las autoridades sirias también pretenden beneficiarse de su posición geográfica, especialmente de su salida al Mediterráneo. Eso lo convierte en un país interesante ante nuevos proyectos de gasoductos; por ejemplo, la reconstrucción de un oleoducto desde Irak hasta las costas mediterráneas. El interés por estas iniciativas se vio claramente reforzado con el cierre del estrecho de Ormuz a causa de la guerra lanzada por Israel y Estados Unidos contra Irán. Desde entonces, los países del golfo Pérsico buscan alternativas a la ruta marítima para exportar su gas y petróleo. Una nueva coyuntura que atrae las miradas hacia Siria.
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