Crítica de televisión
'Madrid, ext.'Es una carta de amor a una ciudad de la que habla muy mal la gente que la vive y la quiere
Regala esta noticia Añádenos en Google Fotograma de 'Madrid, ext.'. (Filmin) 16/09/2026 a las 00:07h.'Madrid, ext.' invita a recorrer la ciudad ajeno al móvil y a las prisas. Su director, Juan Cavestany, se preguntó qué quedaba del Madrid ... que amaba después de la pandemia y se ha pasado cuatro años cazando imágenes en rincones que están ahí pero no vemos. En los rótulos que van desapareciendo, aunque por suerte hay personas que se encargan de catalogarlos y conservarlos. En mercerías y ferreterías que huelen igual desde hace cincuenta años. En esos bares y cafeterías con barra de zinc que todavía sobreviven en barrios de la periferia.
Cavestany consigue una obra fascinante, hipnótica, una película profundamente política sin alzar la voz, que habla de cotidianidad y resistencia, de cercanía y humanidad. El chiflo del afilador es el leit motiv musical que nos guía en este paseo sin rumbo. Hay paradas en un almacén que vende mil tipos de muelles, en una bolera que parece sacada de 'El gran Lebowski', en una peluquería de barrio cuyo propietario a punto estuvo de ganar un concurso capilar hace cuarenta años, en un salón de baile que resulta milagroso que permanezca abierto.
'Madrid, ext' te deja con ganas de meterte en los portales nobles del barrio de Salamanca, de montar en las barcas del estanque del Retiro, de bañarte en la piscina del hotel Emperador, en plena Gran Vía. Más allá de la nostalgia, nos recuerda que la ciudad es memoria de unos habitantes a los que hoy apartan los turistas. ¿Hasta cuándo durará el Madrid que retrata Juan Cavestany?
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