Nicolás Maduro escoltado por agentes de EEUU a su llegada al helipuerto de Manhattan para ser juzgado en Nueva York. Reuters
América Maduro cumple un mes en 'El Hoyo' mientras Delcy entierra su sueño bolivariano y afina su defensa ante la Justicia de EEUU¿Colaborar con los que le traicionaron o erigirse como mártir de la izquierda latinoamericana? Tras un mes en prisión, Maduro y su mujer se enfrentan a una decisión que puede marcar el resto de su vida.
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Guillermo Ortiz Publicada 3 febrero 2026 02:14hLas claves nuevo Generado con IA
Nicolás Maduro y Cilia Flores cumplen un mes detenidos en el Metropolitan Detention Center de Brooklyn, en condiciones consideradas muy duras.
Delcy Rodríguez lidera la transición política en Venezuela, cumpliendo exigencias de Estados Unidos como la amnistía parcial y la venta de petróleo.
La defensa de Maduro se centrará en reivindicar su condición de preso político y no de narcotraficante, tras la retirada de la acusación principal sobre el Cártel de los Soles.
El Departamento de Estado y de Justicia de EEUU continúan investigando posibles delitos de narcotráfico y relaciones de Maduro con otros carteles internacionales.
Después de un mes de su detención en una base militar venezolana, apenas se sabe nada de Nicolás Maduro, referente de la izquierda autoritaria latinoamericana durante más de doce años.
Encerrado, al igual que su mujer, en el conocido Metropolitan Detention Center (MDC) de Brooklyn, entre el cementerio de Greenwood y el puerto desde donde salen los barcos turísticos a la Isla de los Gobernadores y la Estatua de la Libertad, el exdictador sigue a la espera de juicio. Su primera vista ante el juez Alvin K. Hellerstein, de 92 años, está fijada para el 17 de marzo.
Llamada 'El Hoyo' o el 'Agujero infernal', el MDC es una prisión federal conocida por la dureza de sus condiciones, los continuos apagones de luz, la brutalidad de sus funcionarios… y sus célebres ocupantes.
En este momento, se encuentran esperando juicio, aparte de Maduro y Cilia Flores, el rapero Diddy, acusado de violencia de género y trata de blancas; el conocido criptoestafador Sam Bankman-Fried, en su día uno de los hombres más ricos del país, y Luigi Mangione, ingeniero de sistemas computacionales, que reconoció haber disparado por la espalda a Brian Thompson, director ejecutivo de United Healthcare, en plena calle.
El Departamento de Prisiones se ha negado a aclarar si Maduro y su mujer pueden verse o si hay algún tipo de contacto con el exterior. "No damos información sobre ninguno de los presos en nuestro sistema y aquí no vamos a hacer una excepción", afirmaron sus responsables ante las preguntas de la prensa.
Es de entender que algún hilo de comunicación tiene que haber, al tratarse de un jefe de estado depuesto y cuya colaboración sería muy interesante para el Gobierno de Delcy Rodrígueztutelado por Donald Trump y Marco Rubio.
El auto de procesamiento contra Maduro: de líder del Cartel de los Soles a un nexo vaporoso con el Tren de AraguaLa transición
Aquí es donde se plantea un interesante dilema. El objetivo de la Casa Blanca es que Delcy encabece una transición desde dentro. Si no se eligió a María Corina Machado o Edmundo González Urrutia fue, precisamente, por su escasa influencia dentro de los centros de poder, especialmente en el ejército.
Ahora bien, Delcy, por poderosa que fuera dentro del oficialismo —y lo era, igual que su hermano Jorge o Diosdado Cabello—, no dejaba de ser la segunda de Nicolás Maduro. La colaboración de este sería un gran espaldarazo para el proceso.
Y aquí está la duda: ¿está dispuesto a ayudar Maduro a cambio de una reducción en sus penas o de uno de los múltiples indultos que va regalando Trump… o está viendo con horror todo lo que pasa en su país? Porque lo cierto es que Delcy Rodríguez está cumpliendo con todas y cada una de las exigencias estadounidenses: desde la amnistía parcial a los presos políticos a la promesa del cierre de la terrible prisión del Helicoide o, sobre todo, la venta de petróleo a Estados Unidos y el bloqueo al régimen de Miguel Díaz-Canel en Cuba.
No sabemos si Maduro es un hombre de principios. Teniendo en cuenta la facilidad con la que se están adaptando sus subalternos a las nuevas condiciones y lo mucho que le costó a él, habría que pensar que sí.
Si ese es el caso, estará asistiendo incrédulo a lo que ha pasado en tan solo un mes en su país, aunque no olvidemos que aún hay muchísimas cosas que arreglar en Venezuela: la oposición sigue sin poder organizarse como tal, la represión sigue en las calles y, sobre todo, el gobierno ha pasado de estar impuesto por el ejército a estar impuesto por una potencia extranjera. En ningún caso, por el pueblo.
Ni rastro del Cártel de los Soles
La colaboración, tanto de Maduro como de Flores, a la hora de utilizar sus contactos y su autoridad moral, les serviría de mucho a ambos, pero tal vez no quieran saber nada de aquellos que, tiene toda la pinta, les han traicionado.
Por ahora, la defensa del autócrata renuncia a pedir una libertad bajo fianza que no le será concedida en ningún caso, y la estrategia será reivindicar su condición de preso político y no de narcotraficante vinculado a un grupo terrorista.
En ese sentido, su abogado, Barry Pollack, que ya representó en su momento al activista Julian Assange, parece que centrará su alegato en la condición bien documentada de jefe de Estado de Maduro y el hecho de que fuera "secuestrado" en su propio país.
Trump dice que cuenta con Delcy Rodríguez para la transición en Venezuela pero ella le pide liberar a Maduro: "Es el presidente legítimo"Hay que recordar que Maduro y su mujer están acusados de conspiración para narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos, y conspiración para poseer ametralladoras y artefactos destructivos.
El hecho de que el Departamento de Justicia decidiera retirar la acusación principal y más grave, es decir, la supuesta dirección del Cártel de los Soles, puede resultar muy importante para Maduro.
Básicamente, lo que ha quedado claro es que el Cártel de los Soles no existe como tal, sino que es la denominación que se ha dado desde los tiempos prechavistas a las tramas de corrupción y mordidas relacionadas con la cocaína dentro de las fuerzas de seguridad del Estado.
Como Maduro no puede ser el jefe de algo que no existe, el motivo político de la operación queda más expuesto.
Ahora bien, la lista de posibles delitos de Maduro y su mujer no quedan ahí: el Departamento de Estado y el de Justicia siguen analizando sus movimientos de cuentas y sus posibles relaciones con otros carteles, especialmente colombianos y mexicanos.
Necesitan apuntalar la acusación de narcotráfico, porque el resto se queda corto: amañar elecciones en un país extranjero no es materia de juicio en Brooklyn y tampoco debería serlo poseer ametralladoras.
El juez Hellerstein, de probada solvencia, seguro que será muy estricto al respecto y la acusación habrá de esmerarse más allá de la propaganda.