El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, durante las machas en conmemoración de la Batalla de Santa Inés, en Caracas. Leonardo Fernandez Viloria Reuters
América Maduro tendió la mano a Trump ante la inminencia del ataque: "Si quieren combatir el narcotráfico, estamos listos"El líder chavista buscaba la manera de salvar su vida y su inmensa fortuna y no dejaba de proponer pactos al inquilino de la Casa Blanca.
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Guillermo Ortiz Publicada 3 enero 2026 02:50h Actualizada 3 enero 2026 10:00hLas claves nuevo Generado con IA
Nicolás Maduro ofreció cooperación a Donald Trump para combatir el narcotráfico, asegurando que Venezuela está lista para trabajar en conjunto.
Maduro negó ser líder del Cártel de los Soles y afirmó que las acusaciones estadounidenses son un pretexto para apropiarse del petróleo venezolano.
La administración Trump está dividida respecto a la intervención militar en Venezuela, con sectores que apoyan el derrocamiento de Maduro y otros que rechazan el uso de recursos o sangre estadounidense.
Venezuela cuenta con el apoyo estratégico de Rusia y China, aunque no está claro si estos países intervendrían directamente en defensa de Maduro.
En su tradicional charla anual con el periodista español Ignacio Ramonet, esta vez a bordo de un todoterreno que recorría las calles de Caracas, el presidente venezolano Nicolás Maduro habló sobre las amenazas vertidas por Donald Trump y la situación de su régimen poco antes de los bombardeos estadounidenses sobre Caracas de la madrugada de este sábado.
Maduro intentó toca tocar las teclas adecuadas en su mensaje. Por un lado, aseguró que la acusación que pesa sobre él como líder del Cartel de los Soles es un invento estadounidense. "Como no pueden decir que tenemos armas de destrucción masiva, dicen que somos narcotraficantes… pero lo único que quieren es quedarse con nuestro petróleo".
Era un mensaje potente para el antiamericanismo global porque recordaba lo sucedido en Irak o al menos repetía la teoría de la sospecha en torno a lo sucedido en Irak.
Por otro lado, la mera referencia al país árabe y la afirmación de que una invasión terrestre derivaría en "una guerra interminable" pretendía tocar la fibra del movimiento America First. No lo consiguió, sin embargo.
Son muchos los afines a Trump que ven con malos ojos la intervención en el país caribeño. Consideraban que, si se trata de una guerra, debería llevarse al Congreso para su aprobación… y, en cualquier caso, confiaban en que ahí se tumbara cualquier tipo de intervención, pues va en contra de todo lo prometido por el mandatario republicano durante la campaña electoral. Un pronóstico que se demostró errado en la madrugada del sábado.
EEUU atacó con drones de la CIA un puerto en Venezuela utilizado por el Tren de Aragua para almacenar drogasEl ala más conservadora de la Administración Trump, encabezada por Marco Rubio, secretario de Estado y asesor de Seguridad Nacional, choca en este asunto con la populista-nacionalista de un J.D. Vance o un Pete Hegseth, secretario de Defensa.
Rubio ve en el derrocamiento de Maduro una posibilidad de devolver la democracia a Latinoamérica y sumar un país más a la "internacional liberal" junto a Argentina, Chile o Brasil, si es que el hijo de Jair Bolsonaro consigue batir a Lula da Silva en las próximas elecciones.
Vance, Steve Bannon o Hegseth, obviamente, estarían encantados con tal eventualidad, pero se niegan a que se malgaste sangre o recursos estadounidenses en el intento.
Donald Trump durante una rueda de prensa en la Casa Blanca el pasado 29 de diciembre. Reuters
Cualquier acuerdo era bueno
Por eso, Maduro quería llegar a un acuerdo con Trump como fuera. Entendía que les beneficia a los dos: la cuestión venezolana no es tan importante en Estados Unidos como lo pudo ser la cubana en su momento.
Maduro ya ofreció buenos acuerdos comerciales a la Casa Blanca a cambio de que dejaran al régimen chavista en paz y ahora ofrece también una unión contra el narcotráfico, del que, según Maduro, su Gobierno es víctima y no cómplice. "Si quieren un acuerdo, estamos preparados", afirmó el líder chavista.
Por precaria que sea la situación del bolivarismo en Venezuela, con una oposición perseguida pero mayoritaria y reconocida en el exterior, más los citados ataques estadounidenses, Maduro sabe que tiene poderosos aliados: Rusia y China.
Venezuela es un importantísimo aliado estratégico para ambos países por su riqueza energética, su apoyo diplomático y su ofrecimiento de colaborar militarmente llegado el caso ofreciendo su territorio para bases de estos países. Lo que no está claro es si Moscú y Pekín, cuyo enviado especial, Qiu Xiaqi, visitó este mismo viernes el Palacio de Miraflores para reunirse con Maduro, acudirían a su rescate.
EEUU despliega tres destructores en Venezuela y Maduro responde movilizando a 4,5 millones de milicianosTrump ya atacó a uno de los pocos socios de Rusia en el tablero geopolítico al acabar con buena parte del programa nuclear iraní… y prefirió mirar a otro lado cuando los rebeldes sirios derrocaron a Bachar al Asad, el mejor amigo de Vladímir Putin en Oriente Próximo y que vive exiliado actualmente en Moscú.
Hasta los bombardeos sobre la capital venezolana de este sábado, el mandatario estadounidense había bombardeado barcos con supuestas cargas de droga —el último, el pasado martes—, ha atacado puertos e instalaciones terrestres, aunque los daños exactos se desconozcan, y ha llegado a afirmar que "el tiempo de Maduro pertenece al pasado".