- ERIC GALIÁN
En la operación han participado los fondos de capital riesgo Kfund, 4Founders Capital, Masia y Lavanda Ventures, este último brazo inversor en 'start up' de la familia Puig.
La empresa catalana Mafer AI, fundada por los emprendedores Fer Oliver y Marc Montalbo, ha cerrado una ronda presemilla de dos millones de euros en la que han participado los fondos de capital riesgo Kfund, 4Founders Capital, Masia y Lavanda Ventures, este último brazo inversor en start up de la familia Puig.
La firma ha desarrollado una plataforma con inteligencia artificial (IA) que ayuda a los equipos de I+D de las empresas de química, alimentación, cosmética, fragancias y cuidado personal a ordenar y utilizar toda su información de análisis, cumplimiento regulatorio y formulación.
Mafer AI ha recibido también el apoyo de business angels como Adrián Mato,Manuel Roca, Dídac Lee, Fernando Castiñeiras y Juanjo Mostazo así como de un grupo de inversores provenientes del MIT, Google, Samaipata, Bain, BCG, Shakers y Happy Robot.
Cuello de botella
La compañía aborda un "cuello de botella estructural y silencioso de las industrias que formulan productos", según señalan desde Mafer AI. Estas industrias abarcan un amplio espectro empresarial que va de los aromas (alimentación y bebidas), a las fragancias (cosméticos, home care y personal care), pasando por farmacia y nutracéuticos. Las compañías de estos segmentos actualmente no pueden explotar a escala el histórico técnico de datos de formulaciones que han acumulado durante décadas en sus laboratorios.
Cada fórmula que ha fallado, cada análisis, cada decisión razonada y cada cumplimiento regulatorio aprobado encierra todo lo que la compañía sabe sobre cómo se llega a un producto que funciona. Sin embargo, ese activo vive fragmentado en formatos cerrados de instrumentos, hojas de cálculo, miles de PDFs regulatorios y, sobre todo, en la cabeza de los expertos senior.
El resultado es un ciclo de innovación entre cinco y diez veces más lento que la velocidad competitiva del sector, márgenes erosionados y lanzamientos retrasados. Cuando un experto senior se jubila o cambia de empresa, la compañía puede perder hasta dos años de conocimiento institucional. Mientras tanto, los equipos técnicos siguen operando con software de hace una década y cualquier reformulación obliga a recalcular a mano el cumplimiento regulatorio en decenas de jurisdicciones.
Arquitectura propia
La herramienta MaferOS combina la aplicación de modelos de inteligencia artificial con una arquitectura propia adaptada a cada cliente, entrenando modelos propietarios sobre el dato histórico de cada compañía y protegiendo siempre su información. La plataforma se estructura en módulos especializados que automatizan las decisiones técnicas que hoy se toman a mano o de forma fragmentada: desde el análisis de laboratorio y la estructuración del dato hasta el cumplimiento regulatorio y la propuesta de nuevas fórmulas.
Lo distintivo del enfoque de Mafer no es aplicar IA a la química, sino traer al sector el modelo completo de software empresarial que ya está redefiniendo otras categorías: modelos propietarios entrenados por cliente, agentes de IA especializados sobre una capa de datos estructurada y un equipo de ingenieros desplegados en primera línea en la organización para que el producto entre en producción en semanas.
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