La líder opositora "entrega" a Trump el galardón durante su visita a la Casa Blanca, un hecho que el mandatario califica como "un gesto de respeto mutuo".
La presidenta encargada anuncia una reforma parcial de la Ley de Hidrocarburos inspirada en "el modelo Chevron" para facilitar la entrada de las compañías estadounidenses en el mercado venezolano.
Más información:Donald Trump promete a María Corina Machado que habrá elecciones en Venezuela y la define como una "voz valiente"
Álvaro Escalonilla Publicada 16 enero 2026 02:49hLas claves nuevo Generado con IA
María Corina Machado entregó a Donald Trump la medalla del Nobel de la Paz como gesto de agradecimiento por su intervención en Venezuela.
Delcy Rodríguez, presidenta interina de Venezuela, presentó una reforma para liberalizar la inversión extranjera en el sector petrolero, favoreciendo especialmente a empresas estadounidenses.
Mientras Machado busca apoyo internacional, Delcy Rodríguez mantiene contactos diplomáticos con EE.UU. y otros países, y se compromete a una transición política futura.
La Administración Trump, tras la captura de Maduro, ha asegurado el control de fondos provenientes de ventas petroleras y pone el foco en la liberación de presos políticos en Venezuela.
La expectación era máxima este jueves entre los círculos de la oposición venezolana, que hace apenas trece días asistieron estáticos a la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, y que desde entonces han seguido con desconcierto la permanencia del chavismo en el poder. Un giro de guion lampedusiano que colocó a Delcy Rodríguez en el Palacio de Miraflores, en calidad de presidenta interina de Venezuela.
La visita de María Corina Machado a la Casa Blanca de ayer bien podría haber supuesto un punto de inflexión en los planes de Donald Trump. No lo fue. El mandatario estadounidense preparó un almuerzo a puerta cerrada, un encuentro discreto, de perfil bajo, lejos de los focos, que duró poco más de una hora. Un recibimiento protocolario, pero ajeno a las costumbres que envuelven a las recepciones de jefes de Estado o de Gobierno.
“Le decía al presidente Trump que hace 200 años el general La Fayette le entregó a Simón Bolívar una medalla con la cara de George Washington y desde entonces, Simón Bolívar nunca la dejó.
— Vocería Oficial de Venezuela (@voceriavzla) January 15, 2026
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Machado, que no ostenta ningún cargo oficial, accedió a la Casa Blanca a través de una puerta lateral, recorrió el Ala Oeste, pero ni siquiera llegó a pisar el Despacho Oval. Los más optimistas quisieron agarrarse a las palabras que pronunció a la salida, donde la esperaban decenas de expatriados venezolanos. "Podemos contar con el presidente Trump para la libertad en Venezuela, y también con la liberación de todos los presos políticos", aseguró.
No faltó cortesía. "El presidente esperaba tener una conversación buena y positiva con Machado, quien es una voz muy destacada y valiente para muchos venezolanos”, avanzó el miércoles la portavoz de Trump, Karoline Leavitt. El propio Trump comentó después en una entrevista con la agencia Reuters que consideraba a Machado una mujer "agradable" y que pensaba que sólo hablarían "de lo básico", sin entrar en detalles.
Este jueves ha mostrado algo más de estima hacia la líder opositora, afirmado que para él ha sido "un gran honor" conocerla en persona y calificándola como "una mujer maravillosa que ha pasado por muchísimo".
María Corina Machado en su aparición en Oslo después de que su hija recogiera por ella el Nobel de la Paz. Heiko Junge EFE
Machado, por su parte, aterrizó en Washington convencida de entregar a Trump la medalla –y no una réplica– del Premio Nobel de la Paz, un galardón que el presidente de Estados Unidos ambicionaba hasta tal punto que llegó a amenazar a las autoridades noruegas con tomar represalias si no era él quien lo levantaba.
Y que no ha dudado en aceptar este jueves. El mandatario ha confirmado que ha recibido el medallón "por el trabajo realizado" en Venezuela, un hecho que ha calificado como "un gesto maravilloso de respeto mutuo". "¡Gracias, María!", escribía en Truth Social horas después de que acabara el encuentro.
El comité del Nobel advirtió la semana pasada a la líder opositora venezolana –y volvió a hacerlo la víspera de su visita a la Casa Blanca– que no podía "revocar, compartir ni transferir" el premio. Pero Machado hizo oídos sordos, y se lo entregó en señal de agradecimiento por su intervención en Venezuela. .
"Le decía al presidente Trump que hace 200 años el general Lafayette le entregó a Simón Bolívar una medalla con la cara del presidente George Washington, y desde entonces Simón Bolívar nunca la dejó. Hasta el día de su muerte conservó la medalla", declaró Machado a la salida. "Justo 200 años después, los herederos, el pueblo de Bolívar, le entrega al presidente de los Estados Unidos una medalla en retribución por su compromiso con nuestra libertad".
Donald Trump promete a María Corina Machado que habrá elecciones en Venezuela y la define como una "voz valiente"Era consciente Machado de la importancia de la cita, de la necesidad de ganarse el respeto de Trump y de apelar a su ego para forzar una transición política que cierre el capítulo del chavismo. Mientras permanecían reunidos, la portavoz de la Casa Blanca aseguró que "algún día" habría elecciones en Venezuela, pero que no disponía de un calendario. Leavitt dejó claro que la postura del presidente no había cambiado.
Delcy mueve ficha
En cuanto el chavismo tuvo la certeza de que la cita en la Casa Blanca no había alterado lo más mínimo la hoja de ruta, y que Machado estaba de camino al Capitolio para reunirse con más de una docena de senadores, tanto demócratas como republicanos, presentó en la Asamblea Nacional de Caracas, y por boca de Delcy Rodríguez, un proyecto de ley para la reforma parcial de la Ley Orgánica de Hidrocarburos.
Hasta ahora, las compañías extranjeras que invertían en Venezuela tenían la obligación de trabajar con la empresa estatal PDVSA, y era PDVSA quien debía mantener la participación mayoritaria. La exvicepresidenta de Maduro, que conserva la cartera de Hidrocarburos junto a la banda presidencial, planea liberalizar el sistema para permitir que "los flujos de inversión se incorporen a nuevos campos [petrolíferos], campos en los que nunca se ha hecho inversión y a campos en los que no hay infraestructura".
Una ley inspirada en "el modelo Chevron" y diseñada ad hoc para las empresas energéticas estadounidenses que no dudó en maquillar con la promesa de que los beneficios generados por el petróleo irían destinados "a los trabajadores y a los servicios públicos". Un punto en el que hizo hincapié su hermano Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento.
Menos de dos semanas después de la captura de Maduro, la Administración Trump presume de haber generado como parte de un acuerdo con Caracas cerca de 500 millones de dólares a partir de ventas de petróleo, y asegura que los fondos permanecen en cuentas bancarias bajo su control. De acuerdo con Reuters, una de esas cuentas está abierta en Catar.
La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, antes de su primer discurso anual a la nación en la Asamblea Nacional. Reuters
Delcy, que se dirigió este jueves a la nación con el pretexto del balance anual del curso –una sesión fijada, en principio, para el pasado lunes, pero cancelada tras la captura de Maduro–, se comprometió a ostentar la presidencia "hasta que pueda haber una transición" e hizo saber a los suyos que daría la "batalla diplomática" para mantener en pie sus relaciones con China, Rusia, Cuba, Irán "y con todos los pueblos del mundo y, a la vez, con Estados Unidos".
La presidenta en funciones aderezó su discurso de apaciguamiento con retórica beligerante. Declaró, por ejemplo, que si en algún momento necesitaba viajar a Washington, lo haría "caminando con sus propios pies, no arrastrada hasta allí". "Lo haré con la bandera tricolor. Lo haré con el Gloria al Bravo Pueblo marcando el ritmo de mi corazón. Será de pie, nunca arrastrándome", remarcó.
Delcy olvidó por momentos que el chavismo sufre una metamorfosis a la sombra de Trump, y que ella es la encargada de dirigir el proceso. El régimen reconvierte a marchas forzadas el país en un protectorado dirigido desde la Casa Blanca con su colaboración necesaria.
Sólo en este contexto se explica el combate encarnizado que mantiene con Machado por ganarse la confianza de Estados Unidos. De hecho, la exvicepresidenta de Maduro mantuvo la víspera una conversación telefónica con Trump que el propio Trump definió como "fascinante".
En paralelo, Delcy envió a Washington una delegación diplomática encabezada por Félix Plasencia, exministro de Exteriores del chavismo y un hombre de su máxima confianza, para orillar a Machado e intentar reabrir la Embajada venezolana en Estados Unidos.
De momento, juega con habilidad sus cartas. Tanto, que Leavitt puso en valor su disposición: "Ha sido extremadamente colaborativa y ha cumplido con todo lo que hemos pedido". Trump dijo este miércoles sobre ella que era una persona "fantástica". De Machado sólo había dicho que era una "mujer agradable", pero que no tenía ni el "respeto" ni el "apoyo" dentro de Venezuela. Esa realidad permanece inalterable para Trump.
#EnVideo📹| Presidenta (E) Delcy Rodríguez:
— Alfred Nazareth (@luchaalmada) January 15, 2026
Tenemos derecho a mantener relaciones con China, Rusia, Cuba e Irán, así como con todos los pueblos del mundo. pic.twitter.com/7GomJrEONQ
El foco está puesto ahora en la liberación de los presos políticos. Una semana después de que Jorge Rodríguez anunciara la liberación de un "número importante" de prisioneros, sólo han abandonado las cárceles del chavismo 84 personas, según el recuento de la ONG Foro Penal.
"Pero por ahora, la Administración Trump no está interesada en una transición democrática en Venezuela", resume Imdat Oner, exdiplomático turco con recorrido en Caracas. "La estabilidad es más importante que la democracia. Mientras las cosas se mantengan tranquilas, todos salen ganando. Trump obtiene petróleo, Delcy permanece en el poder y la oposición tendrá que esperar su turno hasta 'algún día'".