María Senovilla, premio Maga de Magas a la mejor reportera. Clara Moreno
Protagonistas María Senovilla, premio Maga de Magas a la mejor reportera por su compromiso con las víctimas del conflicto armadoDesde la primera línea de combate, la periodista y fotógrafa ha pasado casi 1.200 días cubriendo la invasión de Rusia a Ucrania.
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Ana Núñez-Milara Publicada 1 junio 2026 00:54h Actualizada 1 junio 2026 14:33hEl trabajo de María Senovilla (Cuéllar, Segovia) dibuja una espiral que ha girado en torno a un punto de gravitación: el servicio a la información. Su manera de entender el periodismo deja las prisas y la fatiga diaria para introducirse de lleno en la vorágine y en las carnes del conflicto, reivindicando por encima de todo la humanidad.
Es una firme defensora de las historias detrás de los titulares, de las personas antes que de los números y de la verdad ante la manipulación que se agita dentro y fuera del campo de batalla.
Es la periodista que más tiempo ha permanecido en Ucrania tras la invasión a gran escala de Rusia en el año 2022. Desde que llegó, justo a la semana del ataque, ha pasado casi 1.200 días instalada en el país. Primero en Kharkiv y, desde hace casi tres años y medio, desde Kramatorsk, Senovilla ha trabajado con el firme propósito de contar la primera gran guerra en Europa desde el final de la II Guerra Mundial.
María Senovilla dentro de la ciudad de Kupyansk (Kharkiv). Miguel Gutiérrez Garitano
Su estilo honesto, alejado del histrionismo y del alarmismo, define un trabajo que va del detalle a lo evidente. Tan pronto se introduce en la trinchera para acompañar a los soldados como se desplaza a los alrededores para dar voz al pueblo que sufre esa “guerra que no ha pedido”. Habla del calibre de las armas y, al mismo tiempo, se introduce en un búnker de Kharkiv para fotografiar a las bailarinas que han montado un escenario improvisado bajo los constantes bombardeos.
Senovilla pertenece al reducidísimo grupo de fotógrafas que ha logrado adentrarse en la primera línea de combate para disparar con la cámara y se rebela contra el cliché de que esta es una labor reservada a los hombres. Reivindica más compañeras en este entorno.
La invasión de Rusia es el conflicto que ha sacudido los cimientos de la arquitectura diplomática europea. Han pasado más de cuatro años desde el inicio de la guerra y todavía no existe una salida clara para los ucranianos, atrapados entre el fuego enemigo y los brazos de una Europa que no terminan de arroparles.
"Si no fuera por el blindado, podríamos haber muerto": Putin lanza sus drones contra la ayuda humanitaria y la prensaEl comisario europeo de Defensa, Andrius Kubilius, lleva tiempo advirtiendo de la intención de Vladímir Putin para “desestabilizar” al continente. Ya lo hace a través de ciberataques, explicó y, en cinco años, “podría estar dispuesto a atacar a uno o más países de la UE”, alertó en el Foro Wake Up, Spain! del pasado año.
El conflicto y las personas que lo sufren son el foco de interés y jamás lo será la periodista, en este caso, María. Ni siquiera cuando se conoció que un dron ruso atacó la furgoneta en la que viajaba con otros compañeros quiso dar continuidad mediática a este episodio del que se hicieron eco numerosos medios españoles e internacionales.
Primero, porque nunca se pondrá delante de la noticia por convicción profesional; segundo, porque este ataque, explica, fue sólo uno más de los que ha sufrido a lo largo de esta extensa cobertura. La única diferencia es que en ese preciso instante, el evacuador de la ONG con la que viajaba tenía el móvil en la mano, grabó el momento y lo subió a las redes sociales.
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“Los corresponsales de guerra estamos para dar voz a la población civil, que es la que sufre. Lo último que pretendo es robar el foco mediático a las víctimas para hacerme la heroína. Porque no lo soy. Solo soy el vehículo transmisor de las noticias y de las historias que voy encontrando en la guerra”, apunta sobre ese instante que dio la vuelta al mundo.
Desde la ciudad de Kramatorsk — y no desde localidades lejanas— , cuenta los relatos de una guerra que ha marcado y determinará el rumbo político mundial.
Y vive bajo la constante incertidumbre de si, al regresar de trabajar, encontrará su casa en pie.
La periodista entiende su trabajo como un compromiso con la ciudadanía y con las víctimas y defiende un periodismo basado en el rigor y la ética profesional, ya sea en una guerra o en cualquier otro ámbito, desde el periodismo político hasta el local o cultural. No concibe otra forma de ejercer esta profesión.
Rosa María Calaf, Premio Maga de Magas: “Cada vez reflexionamos menos. Por eso triunfa la desinformación"Y si hay algo todavía más valiente que acudir a la primera línea del conflicto, es hacerlo sola y de manera autónoma, es decir, como freelance. Eso implica asumir todos los gastos y, además, encargarse de la logística y la preparación de cada viaje. Antes de emprender una cobertura dedica tiempo a planificar cada ruta y contactar con los agentes implicados en esa labor tan silenciosa y puñetera como es la producción.
Esta destreza la convierte en una periodista no sólo comprometida con la información, sino también con el esfuerzo del oficio y con las nuevas herramientas de comunicación. Consciente de los cambios en los hábitos de consumo de noticias, Senovilla despliega también el canal audiovisual para que la información llegue también a través de las redes sociales.
Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Internacional SEK, decidió completar su formación con un máster en Defensa y Comunicación de los Conflictos Armados. Cuando a determinadas edades muchos todavía dudan del camino que tomar, ella siempre tuvo claro el propósito de su tiempo: relatar lo que poco se ve y lo que otros no quieren o no se atreven a contar.
La periodista y fotógrafa en el frente de combate de Chasiv Yar (Donetsk). D.R.
Y lo hace a través de la palabra y la imagen. Ella no es ni fotoperiodista ni periodista que hace fotografías. Es Periodista y Fotógrafa, con mayúscula y con una formación acreditada que la respalda.
Su mirada a través del objetivo se refleja en el trabajo que ha realizado estos años en EL ESPAÑOL, pero también en la European Pressphoto Agency (EPA), con la que colabora intensamente desde su llegada a Ucrania. También trabaja con otros medios como Artículo 14, la revista Atalayar o con el programa ‘De cara al mundo’ en Onda Madrid, entre otros.
Su primera cobertura de guerra fue en Afganistán. Después, se adentró en los territorios liberados del Desierto del Sáhara con el Frente Polisario. A partir de ahí pasó por la comunicación institucional, la jefatura de redacción en Cambio 16 o la Embajada de Angola, experiencias que le han permitido completar el círculo de una profesión que, hoy más que nunca, necesita buenas referencias.
Rusia castiga a Ucrania con dos noches de terror: "Dormíamos mi hija y yo, miré hacia arriba y vi que no había techo"Su capacidad narrativa y su particular mirada confluyen en reportajes que trasladan al público a una realidad situada a miles de kilómetros. No se trata sólo de acercar una noticia, sino de hacerla sentir. Una muestra de ello es su reportaje 'Tren nocturno a Kramatorsk: viaje al punto más negro de la guerra, en el corazón del Donbás'.
O su historia ‘Los ‘novatos’ de Ucrania en el frente: voluntarios sin experiencia previa a la guerra relevan a los caídos’, en la que cuenta cómo el comandante Yuri, pese a estar exento de combatir por ley por ser padre de tres hijos pequeños, decidió alistarse igualmente “para defender su futuro”.
Historias de una guerra que se quedarían sepultadas en el olvido si la periodista y fotógrafa no hubiera decidido aventurarse en esta profesión.
Por su compromiso con la información, con las víctimas del conflicto y por su respeto a un público que merece comprender más allá de los titulares, María Senovilla ha sido galardonada en esta cuarta edición de los premios Maga de Magas. Su honestidad a la hora de trabajar y acercar las historias más difíciles, lejos del ruido, la han convertido en una referencia del periodismo de guerra en español.