Maribel Vilaplana, la periodista que el día de la dana en Valencia estuvo comiendo con Carlos Mazón en el Ventorro, se ha roto este martes ante las cámaras que grababan su comparecencia en la comisión de investigación del Congreso de los Diputados. "No sé qué hago aquí", ha llegado a decir entre lágrimas quien ya tuvo que declarar como testigo ante la jueza de Catarroja que instruye la causa, que la citó tras la publicación de una carta abierta en la que la periodista admitió por primera vez que aquella comida en el restaurante se alargó durante cuatro horas.
"Ya contesté a eso", "ya lo confirmé en sede judicial", "¿quiere que me repita?"... Estas son solo algunas de las respuestas que ha dado Vilaplana para evitar tener que responder sobre su encuentro con el ex presidente de la Generalitat, y que le ha perseguido desde noviembre de 2024. "Ha sido un año y medio durísimo", se ha justificado la periodista, que ha negado en todo caso presiones del PP para proteger a Mazón: "No estoy coaccionada, señalada o amenazada".
"Lo único que quiero es acabar", ha insistido a preguntas de la diputada de Compromís, Àgueda Micó. Y, ante la insistencia del diputado de Podemos, Javier Sánchez, Vilaplana ha apelado a la "prudencia" y la "responsabilidad" para "no interferir" de nuevo en la instrucción judicial. Ha sido cuando Sánchez le ha recordado que "la comisión de investigación no interfiere".
Vilaplana no ha podido evitar entonces puntualizar que se encontraba en una "comisión de investigación política". "Yo no tenía ningún cargo político [el día de la dana] ni tomé ninguna decisión", ha reiterado Vilaplana. "Me mantengo firme: ya está todo explicado y no tengo nada más que aportar". Incluso ha lanzado una advertencia: "No sé qué hago aquí. Sé cuando mi nombre sale para tapar algo".
El también diputado de Compromís, Alberto Ibáñez, ha parado incluso el interrogatorio cuando Vilaplana ha apelado a su familia entre lágrimas: "Ya sé que no me están juzgando, pero me siento juzgada", ha dicho, para recordar que ella no tenía ninguna responsabilidad política el 29 de octubre de 2024.
Sin embargo, la portavoz socialista en la comisión, Marta Trenzano, ha lamentado su silencio. "Nosotros no somos jueces ni juzgamos, intentamos hacer nuestro trabajo", le ha recordado a la periodista. Vilaplana le ha contestado: Podríamos habernos evitado todos perder el tiempo, porque las respuestas están en la declaración judicial". En este sentido, y remitiéndose a su declaración judicial, Vilaplana ha reiterado: "No puedo inventar un relato ni contar lo que querría escuchar".
También Nahuel González, de Podemos, ha pedido a Vilaplana autocrítica por los meses que tardó en hacer pública su carta. "Su silencio pareció un encubrimiento de Mazón", le ha reprochado. Y la periodista aquí no ha podido callar: "Esos relatos e insinuaciones han conllevado vejaciones e insultos. Se ha dicho tanto sin decir...", ha lamentado Vilaplana, para lamentar lo complicado que ha sido para ella verse en el ojo del huracán. "Es muy difícil salir a la calle y no derrumbarte", ha reconocido, para aclarar a continuación: "Parece que asuma un victimismo que es lo último que quiero".
De hecho, el diputado de Vox, Ignacio Gil Lázaro, ha censurado el "tono hipócrita" de los grupos de izquierdas tras el "linchamiento mediático" al que sometieron en el pasado, a su juicio, a Vilaplana, y ha recordado que fueron ellos los que pidieron la comparecencia de la periodista. "Se ha convertido en una diana política cargada de insinuaciones machistas", ha denunciado el diputado en alusión a Vilaplana.
En esta línea, la diputada del PP, Julia Parra, ha respaldado que Vilaplana "no quiera ser parte de este circo". "Tras su calvario, entendemos y respetamos su decisión de no responder", ha apuntado, para sentenciar: "Lo machista no es la comida [del Ventorro], sino usar a una mujer como cortina de humo".