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Marine Le Pen, en la sede donde se desarrolla el proceso. Afp Marine Le Pen echa la culpa a su padre y a la Eurocámara en el juicio por malversaciónLa líder de la extrema derecha niega haber dirigido una trama de falsos asistentes en el caso por el que está inhabilitada hasta 2030
Paris
Martes, 20 de enero 2026, 19:54
... en Francia culpó al Parlamento Europeo, a exdirigentes del Frente Nacional —formación rebautizada en 2018 como Agrupación Nacional— que le son hostiles e incluso a su padre, Jean-Marie Le Pen, fallecido en enero del año pasado. Buscó toda una serie de presuntos responsables para no reconocer los hechos ante el Tribunal de Apelación de París.Si el tribunal ratifica la sentencia, la dirigente no podrá presentarse a las presidenciales de 2027
La dirigente de Agrupación Nacional (RN) se jugó parte de sus opciones para revertir o suavizar ese veredicto en el cara a cara con la jueza Michèle Agi. Duró casi cinco horas en una de las principales salas del histórico edificio del Palacio de Justicia, en el corazón de la capital. «Si hubo un delito, y todo el mundo parece pensar que así fue, me gustaría entender cuál fue. Nosotros no teníamos el sentimiento» de delinquir, aseguró en el arranque de su interrogatorio.
Como ya había hecho en la primera audiencia el 13 de enero, Le Pen adoptó un perfil bajo, una actitud tranquila y aparentemente humilde. Se defendió con cierta habilidad mientras la magistrada le confrontaba a las distintas pruebas que apuntan a la existencia de un 'modus operandi' en el seno de FN entre 2004 y 2016 para utilizar a los asistentes en Bruselas y Estrasburgo como si fueran trabajadores del partido en París.
«¿Usted reconoce estos hechos?», le preguntó la jueza Agi. Entonces, Le Pen buscó una serie de responsables externos, aunque sí que reconoció la existencia de un modelo centralizado en que un mismo asistente podía trabajar para varios eurodiputados. En cambio, negó que hubiera «un sistema fraudulento» destinado a malversar dinero público. «La palabra sistema me molesta porque insinúa que hubo una manipulación», dijo.
En primer lugar, la líder de la derecha radical culpó al Parlamento Europeo. «Señalo que durante todo ese periodo la Eurocámara nunca nos reprochó que hubiera asistentes que de manera evidente trabajaban para varios diputados», dijo. Tuvo que defenderse sobre situaciones concretas que la pusieron en aprietos; por ejemplo, la del mediático diputado Julien Odoul, que entonces trabajaba como asistente para un eurodiputado, aunque dedicaba la mayor parte del tiempo a sus tareas como miembro del gabinete de la presidenta de la formación.
Miedo a una injerencia de Trump
Aparte de la administración del Parlamento Europeo, ella se excusó en la figura de su padre, fundador y líder histórico del partido. Según la acusación, el antisemita Jean-Marie Le Pen había ideado esa manera de funcionar en 2004 y su hija la había reproducido tras asumir las riendas del Frente Nacional en 2011. Marine defendió este martes, sin embargo, que su progenitor «presidió nuestro pequeño grupo» de eurodiputados hasta 2014. Además, intentó deslegitimar los testimonios de exrepresentantes purgados que sirvieron para hilvanar el caso. Los acusó de haber actuado cegados por la venganza, «como si fuera un divorcio».
La sentencia final, prevista para la primavera, determinará el grado de convicción de Le Pen en este segundo proceso. Su interrogatorio sí que confirmó un cambio de actitud y un abandono de la retórica populista que había utilizado durante el primer juicio, a finales de 2024. Entonces, multiplicó las críticas contra el «sistema» y los «magistrados rojos». Esa estrategia resultó un fracaso evidente como lo demostró la sentencia del pasado marzo en que fue condenada a cuatro años de prisión (dos de ellos condicionales) y, sobre todo, a cinco de inhabilitación con una aplicación inmediata.
A pesar de ello, este nuevo proceso tiene lugar bajo un ambiente cargado en Francia, sobre todo por la sospecha de que la Administración de Donald Trump dificulte el trabajo de los jueces. El semanario alemán 'Der Spiegel' informó a finales de diciembre que la Casa Blanca había contemplado la posibilidad de sancionar a la magistrada que había pronunciado el primer veredicto contra Le Pen. Una información que fue calificada de 'fake news' por el Departamento de Justicia estadounidense.
No obstante, la jueza Magali Lafourcade ha reforzado este temor al explicar el pasado fin de semana en un programa de televisión que había enviado un mensaje de alerta al Ministerio galo de Asuntos Exteriores. Lo hizo tras un encuentro en mayo con agentes oficiales estadounidenses, en que estos rápidamente se interesaron por la situación judicial de la dirigente de extrema derecha. Una serie de hechos que enrarecen el ambiente en que el Tribunal de Apelación deberá tomar una decisión más que relevante para el futuro político del país vecino.
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