Mario Sznajder, profesor emérito de Ciencia Política en la Universidad Hebrea de Jerusalén. ADP
Oriente Próximo ENTREVISTA Mario Sznajder: "La muerte de Jamenei será algo simbólico, pero sin una revuelta de los iraníes no caerá el régimen""Los problemas de Netanyahu influyen, pero la decisión fue de Trump, que aprovecha la debilidad rusa para imponer sus términos".
"China no reaccionará de inmediato; estudiará cómo aprovechar la inestabilidad en el Medio Oriente, aunque de momento va a perder el petróleo del Golfo".
"Esto tiene aspectos de ser una guerra regional: falta consolidar la paz en Gaza y resolver viejos conflictos sectarios y territoriales en la zona".
Alberto D. Prieto Publicada 1 marzo 2026 02:53hLas claves nuevo Generado con IA
Mario Sznajder (Argentina, 1948) es doctor en Ciencia Política y profesor emérito en la Universidad Hebrea de Jerusalén, donde ha desarrollado, desde hace más de 50 años, una trayectoria de décadas como especialista en Oriente Próximo, autoritarismos, transiciones democráticas y derechos humanos.
Ha vivido en primera persona todas las guerras árabe-israelíes y las sucesivas oleadas de violencia entre Israel y sus vecinos, combinando la experiencia vital con su producción académica.
En los últimos años, Sznajder se ha centrado en desentrañar los límites de la fuerza militar como herramienta para resolver conflictos enquistados como Gaza o el pulso estratégico de Irán, y advierte de que la "victoria total" frente a Hamás o la República Islámica es un horizonte inalcanzable.
Atronado por las sirenas, sin poder bajar al refugio mientras atiende a su mujer enferma y escucha trabajar a la cúpula de hierro que intercepta misiles iraníes, Sznajder contesta a las preguntas de EL ESPAÑOL.
Ve la hegemonía estadounidense "deteriorada" y a Israel llena de "problemas internos". Y aun así cree que esta nueva "guerra" forma parte de algo mucho más profundo.
A lo ocurrido en junio del año pasado entre Israel e Irán, que no pasó de ser un intercambio de ataques, se le llegó a llamar 'la Guerra de los 12 días'… ¿lo que empezó este sábado es una guerra?
Sí, en los mismos términos. Es una guerra en el sentido de que no sabemos cuánto va a durar. Y también por la cantidad de elementos de guerra aérea que están participando.
Hay muy fuertes bombardeos de Estados Unidos y de Israel sobre Irán. Y también estamos bajo bombardeos de Irán sobre Israel, además de los lanzados sobre las bases americanas en el Medio Oriente. Por lo tanto, estamos hablando de una guerra, que inclusive tiene aspectos regionales.
Los objetivos militares de EEUU e Israel son eliminar definitivamente las capacidades nucleares de Irán, y sus misiles de medio y largo alcance. Si esa parte de la operación triunfase, ¿bastaría con eso o la inestabilidad en Oriente Próximo abriría nuevos escenarios?
No, no creo que baste sólo con eliminar las capacidades nucleares y misilísticas de Irán. Hay un problema con el tipo de régimen que hay en Irán, que declara constantemente su odio y deseo de destruir a Israel y también su odio contra Estados Unidos.
Por otro lado, yo creo que para estabilizar el Medio Oriente también es necesario estabilizar los otros conflictos. Entre ellos, el conflicto palestino. Es decir, sacar adelante el proyecto de pacificación de Gaza. Queda muchísimo trabajo para estabilizar el Medio Oriente desde el punto de vista político.
Se me ocurren tres escenarios, simplificando mucho: revueltas internas y un eventual cambio de régimen; una guerra abierta y tal vez extendida en la región; o que todo siga igual… hasta la próxima.
Los elementos que mencionas son reales. O sea, las revueltas internas, especialmente las de Irán y la manera en cómo terminó la guerra civil en Siria.
Por otro lado, el conflicto interno en Líbano; el conflicto en Libia; el que se mantiene con los Hermanos Musulmanes en Egipto... quizás esto va a ser una guerra regional.
Hemos destapado otra caja de bombas...
Todo esto contribuye a la inestabilidad del Medio Oriente. No se va a quedar igual en ningún caso. Siempre se van produciendo cambios. Véase, por ejemplo, la intervención de Turquía en Siria.
Y se van a producir más cambios. Por ahora, seguiremos siendo una región inestable. Hasta que todo esto de alguna manera se vaya solucionando, conflicto o conflicto.
El ataque, ¿por qué ahora? ¿Más por conveniencia política interna de Israel? ¿Más por continuar con la sacudida geopolítica mundial iniciada por Donald Trump? ¿O porque ambos incentivos coinciden?
Yo creo que los problemas internos de Israel sí, de alguna manera, influyen en la voluntad de Netanyahu de continuar este tipo de enfrentamientos: por un lado con Gaza, por el otro lado, con Irán.
Aunque más allá de eso, dentro de Israel existe un temor real de que, si accede a armas nucleares o incrementa más su capacidad de misiles, Irán ya sea una amenaza real a la existencia de Israel.
Pero...
Pero creo yo que la decisión primera ha sido de Trump. Y me creo los términos en los que le hemos escuchado. O sea, él tampoco quiere que Irán sea nuclear, ni tenga esta capacidad de misiles ni continúe financiando terror en el Medio Oriente y el resto del mundo. Así que ha impuesto sus términos.
Irán tiene una diplomacia de muy largo plazo, que la han venido ejecutando en los últimos, diría yo, más de 2.500 años [risas]. Tienen una gran tradición diplomática y ellos trataron de alargar los plazos de la negociación en Ginebra, para continuar armándose. El ultimátum terminaba este domingo, así que se realizó este ataque combinado y sorpresivo.
Trump dio por muerto anoche al ayatolá Alí Jamenei. Si es así finalmente, ¿tendrá una consecuencia sólo simbólica, o puede ser el detonante para que se desmorone el régimen de la República Islámica?
Creo que la consecuencia principal de la confirmación de la muerte de Jamenei sería simbólica. Sin lugar a dudas, puede conmover a mucha gente y quizás debilitar a aquéllos que lo apoyaban. Pero la teocracia de Irán, la República Islámica, lleva ya 47 años funcionando. Está muy estructurada, tiene sus propias fuerzas armadas, y la Guardia Revolucionaria tiene toda una estructura de poder, también socioeconómico.
Es decir, que no será el factor decisivo. Sí puede debilitar al régimen, pero no es lo que lo va a derribar. Hace falta mucho más. Principalmente, un levantamiento popular que desplace a esta gente del poder y que, de uno u otro modo, elimine la influencia de la Guardia Revolucionaria Iraní por un lado, y esta milicia islámica voluntaria, el Basij, por el otro. Sin eso, será muy difícil cambiar el régimen en Irán.
Venezuela primero, Cuba casi a punto, ahora Irán… ¿está aprovechando EEUU que Rusia está 'entretenida' en Ucrania para recolocar los equilibrios?
De alguna manera, sí hay una maniobra geopolítica general de Estados Unidos para intentar priorizar su hegemonía, que está bastante deteriorada a nivel mundial.
Rusia está muy debilitada por la guerra con Ucrania, no sólo entretenida. Tiene graves problemas de armamentos, económicos, de moral de combate... quiero decir, es sorprendente la manera en que Ucrania, un país mucho más pequeño, ha logrado defenderse de Rusia. Con mucha ayuda europea y estadounidense, sí. Pero ha logrado frenar el embate ruso desde el primer día.
¿China no reaccionará?
China sigue jugando su juego internacional, de una manera muy sabia, bastante brillante, diría yo. Hará todo lo posible no por reaccionar frente a lo que pasa ahora, sino por aprovecharlo Por ver de qué manera le sirve a China todo lo que está pasando en este momento en el Medio Oriente.
Claro, que se les va a presentar un problema con el abastecimiento de petróleo que seguían comprando en Irán, porque en este momento parece que Teherán tiene interés en cerrar el Estrecho de Ormuz. Así que no llegaría petróleo iraní, ni a China ni a otros lugares, de toda la zona del Golfo Pérsico.
¿Es posible imaginar un Oriente Próximo estabilizado a partir de lo que ha empezado con esta operación militar?
Me gustaría imaginar eso como resultado de lo que sucede ahora, pero creo que esa visión peca de optimismo. Un optimismo exagerado, porque son muchos los problemas que hay que resolver.
No se trata aquí solamente de Irán: un problema muy básico y muy profundo en todo el Medio Oriente es que los estados nación que se han creado contienen dentro de sí muchos elementos étnicos, religiosos y socioeconómicos contradictorios, y la resolución de este tipo de problemas requerirá muchísimo progreso económico, mucha educación y mucho savoir faire político. Y pareciera que en el Medio Oriente, de una u otra manera, eso no existe.
Estamos condenados a que siga siendo el polvorín del mundo...
Es que, aparte de todos los problemas inmediatos, va a tardar tiempo la estabilización de la región. Hay que resolver otros grandes problemas internacionales, como el conflicto entre chiíes y suníes. Es decir, Irán por un lado, y Arabia Saudita, por el otro. O el conflicto entre Israel y los palestinos.
También está el conflicto entre los modernizadores en el mundo islámico y los ultraconservadores. Todos esos son problemas profundos que tardarán bastante tiempo en ser resueltos.