Patrice Motsepe, presidente de la CAF, y Gianni Infantino, presidente de FIFA, vestidos con la camiseta de Marruecos
Fútbol Marruecos cambia la balanza con el apoyo de la FIFA y crece su amenaza sobre España para el Mundial de 2030La decisión de entregar el título de la Copa África a Marruecos desde los despachos refuerza la posición a nivel internacional del país vecino.
Más información: Senegal pide una investigación internacional por corrupción de la CAF tras quitarle el título de la Copa África
Jorge Pacheco Publicada 18 marzo 2026 15:19hDos meses después de que Pape Gueye marcara el gol que consagró a Senegal en Rabat, el fútbol africano vive su mayor convulsión institucional en décadas.
La decisión del Jurado de Apelación de la CAF de revocar ese título y entregárselo a Marruecos por 3-0 administrativo no ha hecho sino agrandar una crisis que comenzó el 18 de enero y que ahora mezcla reglamento, geopolítica, un Mundial en el horizonte y acusaciones cruzadas de corrupción.
La final de Rabat ya había sido una herida abierta antes del pitido final. La delegación senegalesa llegó a la ciudad denunciando falta de seguridad en el trayecto en tren desde Tánger, protestando por su alojamiento inicial y señalando que solo había podido conseguir 2.850 entradas para sus aficionados.
Comunicado de Senegal: apela la decisión de declarar campeón de África a Marruecos y dice "va a ser la Tercera Guerra Mundial"Sobre el césped, el partido fue igualado hasta que, en el tiempo añadido del tiempo reglamentario, el árbitro anuló un gol a Senegal y señaló penalti a favor del equipo local tras una revisión en el VAR.
Los jugadores senegaleses, con el cuerpo técnico al frente, abandonaron el terreno durante unos quince minutos mientras Mané trataba de convencer a sus compañeros de que volvieran. Brahim falló la pena máxima al lanzarla a lo panenka y Pape Gueye anotó el gol que mandó el trofeo a Dakar en la prórroga.
También se documentaron en ese partido otras irregularidades que Senegal subraya en su defensa: los recogepelotas marroquíes intentaron arrebatarle la toalla al portero Édouard Mendy para desconcentrarle, hubo un incidente con un láser apuntando a los jugadores senegaleses y se produjeron altercados en la zona mixta entre periodistas de ambos países.
En una primera instancia disciplinaria, la CAF mantuvo el resultado deportivo e impuso multas de más de un millón de dólares al conjunto, sancionando con cinco partidos al técnico Pape Thiaw y con dos partidos a los jugadores Illiman Ndiaye e Ismaïla Sarr.
Sadio Mané, levantando el trofeo de la Copa África conquistada por Senegal Reuters
Sin embargo, el organismo admitió a trámite la apelación de la Federación Real Marroquí de Fútbol (FRMF) y su Jurado de Apelación dictó, este martes, la resolución que ha agitado el mundo del fútbol: aplicando los artículos 82 y 84 del reglamento -que castigan con derrota por incomparecencia y eliminación definitiva a cualquier equipo que abandone el terreno sin autorización arbitral- anuló el resultado deportivo, declaró a Senegal perdedor por 3-0 y entregó el título a Marruecos.
Además, amplió las sanciones económicas a Senegal hasta los 615.000 dólares y señaló que el error procedimental de la primera instancia fue no haber escuchado debidamente a la parte apelante, la federación marroquí.
Marruecos y un 'autoboicot' que daña su imagen para 2030: la Copa África que colapsó entre tretas y una final caóticaLa respuesta de Senegal ha escalado hasta las más altas instancias del Estado. En enero, el primer ministro Ousmane Sonko ya calificó los incidentes de la final como "absolutamente deplorables" y exigió a la CAF que investigara todo lo ocurrido, señalando que la seguridad de los jugadores había estado en riesgo durante el partido.
Poco después, el Gobierno pidió respuestas diplomáticas a Marruecos por la detención y posterior condena a penas de entre tres meses y un año de prisión de 18 aficionados senegaleses que intentaron saltar al terreno de juego durante la polémica del penalti.
Sonko reclamó desde el Parlamento senegalés que "para dos países que se llaman amigos, las cosas no deberían haber llegado tan lejos" y anunció que gestionaría un indulto del rey Mohamed VI.
Ahora, tras la última resolución de la CAF, el Gobierno ha dado un paso más y ha solicitado una investigación por presunta corrupción en el seno del organismo continental, elevando el conflicto al plano judicial e institucional.
Jugadores de Marruecos abatidos tras perder la final de la Copa África Reuters
La Federación Senegalesa de Fútbol (FSF), por su parte, ha anunciado que recurrirá ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo de Lausana, la última instancia posible para tumbar la decisión, y denuncia una resolución "sin precedentes e inaceptable" que "arroja descrédito sobre el fútbol africano".
Las palabras más explosivas, sin embargo, han llegado de fuentes internas que han hablado en off con L'Équipe, advirtiendo que la reunión del Comité Ejecutivo de la CAF del 29 de marzo "va a ser la Tercera Guerra Mundial", y de históricos del continente como el técnico Claude Le Roy, quien acusó directamente al presidente de la FIFA de intervencionismo:
"Infantino se cree el Trump del fútbol africano, sabiendo que tiene todos los derechos y que él decide las fases finales. ¿Podemos imaginarlo rearbitrando una final de la Eurocopa? No, pero en África se sale con la suya. Creo que detrás de todo esto hay muchos tratos turbios y acuerdos secretos".
Sintonía entre FIFA y Marruecos
Esas acusaciones no nacen en el vacío. La relación entre la FIFA, Gianni Infantino y el aparato del fútbol marroquí ha sido cada vez más estrecha en los últimos años. De hecho, el verano pasado, el organismo inauguró una nueva sede en Rabat.
Durante la Copa África, Infantino se reunió con el presidente de la CAF, Patrice Motsepe, y con el de la Federación Marroquí, Fouzi Lekjaa, elogió la organización del torneo como "fantástica" y calificó a Marruecos de "anfitrión excepcional", lo que contrasta con su condena expresa del abandono de Senegal como "inaceptable".
Un diputado marroquí acusa de "magia negra" a Senegal y pide la detención del árbitro de la final de la Copa ÁfricaPara sus críticos, el doble rasero de Infantino es la huella de un vínculo que va mucho más allá de lo meramente deportivo.
Que Marruecos haya sido declarado campeón con una decisión reglamentaria que jamás se habría aplicado en una final de otra confederación es, para muchos, el síntoma de un fútbol africano en el que el peso geopolítico importa tanto como lo que se hace sobre el césped.
Un peligro Mundial
Y ese peso, en el caso de Marruecos, no deja de crecer. El país coorganiza con España y Portugal el Mundial de 2030, el primer torneo de la historia en disputarse en dos continentes simultáneamente. España acoge once sedes, Marruecos seis y Portugal tres, pero la batalla real está en dónde se disputará la final del centenario.
Tres estadios compiten: el Santiago Bernabéu, el Camp Nou y el Gran Estadio Hassan II de Casablanca, cuya construcción avanza a ritmo acelerado con una capacidad prevista de 115.000 espectadores, lo que lo convertiría en el mayor recinto de fútbol del mundo.
El propio presidente de la FRMF, Fouzi Lekjaa, ya fue muy claro al respecto: "La FIFA decide dónde se organiza la final del Mundial de 2030, no las declaraciones", respondiendo a las proclamas de la RFEF de que la final se disputaría en España.
Gianni Infantino, presidente de la FIFA, reunido con Fouzi Lekjaa, presidente de la Federación de Marruecos
Mientras tanto, desde Marruecos se ejecuta una estrategia de imagen global que combina infraestructuras faraónicas, lobbying internacional y una capacidad creciente de influir en los organismos que rigen el fútbol mundial.
El escándalo de la Copa África es, en ese contexto, mucho más que un litigio deportivo entre dos selecciones africanas.
Es el reflejo más crudo de cómo Marruecos ha construido metódicamente una posición de poder en el continente y en los pasillos de la FIFA, y de cómo esa posición está empezando a rozar los intereses de España con el mayor torneo del mundo a cuatro años vista.
La batalla por el título en los despachos de Lausana será la primera prueba de si ese poder tiene límites. Por ahora, en Dakar, solo hay indignación y la sensación de que ganar un partido de fútbol ya no es garantía de nada.
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