Domingo, 26 de julio de 2026 Dom 26/07/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Economía

Masayoshi Son transforma SoftBank según su visión

Masayoshi Son transforma SoftBank según su visión
Artículo Completo 2,325 palabras
El fundador del grupo ha centrado sus inversiones en lo que denomina "los cuatro pilares de la IA", es decir, los centros de datos, los modelos de IA, los chips y los robots. Su gran apuesta en la actualidad es OpenAI. Leer
Financial TimesMasayoshi Son transforma SoftBank según su visión
  • DAVID KEOHANE
Actualizado 25 JUL. 2026 - 20:07Masayoshi Son, es el fundador de SoftBank y la persona más rica de Japón.Kiyoshi OtaEXPANSIONSeguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

El fundador del grupo ha centrado sus inversiones en lo que denomina "los cuatro pilares de la IA", es decir, los centros de datos, los modelos de IA, los chips y los robots. Su gran apuesta en la actualidad es OpenAI.

Masayoshi Son, fundador de SoftBank y el hombre más rico de Japón, tiene motivos para estar contento, al igual que sus accionistas. El 1 de junio, SoftBank, el vehículo de inversión tecnológica que Son fundó hace 45 años, superó a Toyota y se convirtió en la empresa más valiosa de Japón por primera vez desde la burbuja de las tecnológicas en la década de los 2000.

Este hito marcó un regreso triunfal para Son, cuya carrera se ha caracterizado por drásticos altibajos económicos y a quien la crítica ha tachado de jugador que confía más en la suerte que en la capacidad. Algunas de sus apuestas, como las de Alibaba y el diseñador de chips británico Arm, han resultado espectacularmente rentables. Otras, como WeWork, no lo han sido.

Son lo ha apostado todo ahora a la IA, invirtiendo miles de millones de dólares en lo que denomina "los cuatro pilares de la superinteligencia artificial": centros de datos, modelos de IA, chips y robots.

A través de Arm, su gran inversión en OpenAI y su apuesta por otras empresas tecnológicas, Son se ha situado en el centro del auge de la IA, lo que ha dejado a SoftBank, cada vez más importante a nivel sistémico, otra vez muy dependiente de su fundador.

En la última década, Son, propietario de un tercio de SoftBank, ha transformado la empresa según su visión. Ha duplicado el personal de su oficina hasta 60 personas, lo que representa más de una quinta parte de la plantilla de la empresa. Sus directivos más destacados han dejado la compañía. Pero para los aliados de Son, que lo consideran uno de los mejores inversores de su generación, estas medidas son bien recibidas. Muchos compran acciones debido a la capacidad de Son para realizar inversiones a largo plazo.

No obstante, a medida que se acerca una serie de salidas a Bolsa de alto nivel, así como complejas maniobras operativas, algunos inversores se preguntan si SoftBank está demasiado bajo el control de un CEO que a menudo ha mostrado predilección por los líderes corporativos carismáticos, como Jerry Yang, de Yahoo, y Jack Ma, de Alibaba. Sin embargo, su fe ciega en Adam Neumann, el fundador de We Work, empañó su reputación.

La mayor apuesta de Son es ahora OpenAI, de Sam Altman. Softbank ha invertido en la empresa unos 64.600 millones de dólares para conseguir una participación del 13%. Una razón fundamental de la subida de la acción de SoftBank es que los inversores creen que la OPV de OpenAI será un gran éxito.

En el futuro cercano, también se planean salidas a Bolsa de otras empresas respaldadas por SoftBank, como la compañía de robótica Roze y el desarrollador y operador de centros de datos y energía SB Energy.

Pero Son no quiere revelar su plan maestro para que sus oponentes no puedan defenderse de él. Su secretismo inquieta a algunos inversores, al igual que la magnitud de la exposición de SoftBank al sector de la IA, que en algunos aspectos recuerda a las burbujas tecnológicas del pasado.

Desde principios de junio, la acción de la compañía ha caído cerca de un 25%, en parte debido a los rumores de que la salida a bolsa de OpenAI podría retrasarse debido a la gran competencia: la salida de bolsa de SpaceX y la futura OPV de Anthropic.

OpenAI, de Sam Altman (izquierda), es la mayor apuesta actual de Masayoshi Son (derecha).Kosuke OkaharaEXPANSION

Algunos analistas, como Atul Goyal, de Jefferies, creen que OpenAI depende excesivamente de la financiación de SoftBank y que el grupo japonés se beneficia a su vez de la creciente valoración del dueño de ChatGPT. Goyal advirtió a sus clientes este año que "los riesgos para los inversores están aumentando".

Si la salida a Bolsa tiene éxito, podría mejorar la reputación de Son. Si fracasa, agravará los temores de que su estrategia es errónea y de que a menudo llega tarde a las inversiones, cuando las valoraciones ya han alcanzado niveles críticos.

La IA es la clave

La fe inquebrantable de Son en la IA guía cada decisión que toma. Según él, la revolución apenas está comenzando. "Los mercados caerán, estallarán guerras y habrá crisis, pero las recesiones siguen siendo oportunidades para comprar, no excusas para retirarse. Me arrepiento de no haber comprado en el estallido de la burbuja de las empresas tecnológicas en la década de 2000 por no haber tenido el capital suficiente", dijo.

Son resta además importancia a los temores sobre un futuro de una IA poco moral y cree que el mercado será capaz de autorregularse: "De lo contrario, las empresas serán castigadas por las autoridades o por los ciudadanos".

El mercado se muestra escéptico ante la estrategia de Son. SoftBank cotiza con un descuento de aproximadamente el 50% respecto a su valor de activos netos. El ejemplo más claro de este descuento es Arm, de la que SoftBank posee aproximadamente el 90%. La acción de la compañía británica, adquirida en 2016 y que volvió a cotizar en 2023, ha subido cerca de un 175% este año. La participación de SoftBank en ella ahora es superior a la capitalización del grupo japonés.

Dudas de los inversores

Algunos desconfían de la compleja financiación del grupo, que implica un rápido apalancamiento de activos y créditos con garantía de sus participaciones en empresas, incluida Arm.

Su apalancamiento actual, con una ratio deuda-valor del 17% a finales de marzo, se ha visto favorecido por el aumento del precio de los activos, pero esto podría cambiar rápidamente si los mercados caen. Tras haber obtenido 40.000 millones de dólares en créditos puente para su última inversión en OpenAI, SoftBank está llegando al límite de su capacidad de endeudamiento.

Otros se muestran preocupados por la posición de SoftBank como inversor y cliente de Arm y OpenAI. SoftBank pagó a Arm aproximadamente 704 millones de dólares en el ejercicio fiscal que finalizó en marzo y firmó un contrato de 3.000 millones de dólares anuales con OpenAI en 2025 para desarrollar un producto empresarial conjunto llamado Cristal Intelligence.

Los accionistas también se quejan de la gobernanza y de las coinversiones personales de Son en SB Northstar, una división interna de gestión de activos, y Vision Fund 2, que gestiona la inversión en OpenAI, las cuales podrían generar conflictos de intereses. La empresa señala que los miembros del consejo de administración han defendido esta estrategia.

La falta de personal en SoftBank capaz de controlar a Son agrava los temores. El influyente director financiero Yoshimitsu Goto tiene una capacidad limitada para hacerlo, a pesar de la preocupación interna por la magnitud de la inversión en OpenAI y la confianza puesta en Altman.

¿Virtudes o defectos?

Las características que SoftBank presenta como virtudes son las que más dudas generan entre los inversores: sus apuestas dispersas a largo plazo y su disposición a actuar antes de que el mercado comprenda su plan. "Las salidas a Bolsa no son el objetivo, son solo el comienzo", afirma Son.

Son vislumbra un futuro en el que centrales eléctricas alimentarán sus centros de datos, construidos por sus robots y utilizando chips fabricados por Arm, que proporcionarán potencia de cálculo informático a empresas de tecnología financiera como OpenAI. Esto representa un cambio con respecto a un enfoque de inversión más disperso y un retorno de Son a un modelo operativo más cercano al de las telecomunicaciones que él mismo creó hace casi 20 años.

"SoftBank se está integrando cada vez más en comparación con la década pasada, en la que invirtió en diversas empresas. Nunca antes había sido tan sinérgica como ahora", señala David Dai, de la firma Bernstein Research.

El secretismo rodea los planes de Son y las empresas que intenta sacar a Bolsa. Roze aspira a una valoración de hasta 100.000 millones de dólares, pero Son afirma que no quiere entrar en detalles sobre el tema y que lo explicara más claramente el año que viene, lo que da la impresión de que los planes de la OPV podrían retrasarse.

Para convencer a los inversores de que valoren más la estrategia de SoftBank, Son podría tener que bajar el ritmo y explicarla con más claridad. Esto le exigiría dar un giro radical a décadas de gestión arriesgada basada en su visión a largo plazo.

La historia del inversor

Hijo de padres coreanos, Son estudio en su adolescencia en EEUU. Regresó a Japón en la década de 1980 convencido de que el software definiría el futuro. Fundó SoftBank como distribuidor de software, aprovechó el auge de las empresas tecnológicas en la década de 2000 con sus primeras inversiones en Yahoo y Alibaba y luego lo perdió casi todo cuando estalló la burbuja.

Se recuperó invirtiendo en empresas de telecomunicaciones japonesas. Adquirió Vodafone Japón, rompió el dominio de NTT y consiguió el primer contrato para el iPhone en el país, una maniobra que da esperanzas a sus aliados de que pueda llevar a cabo sus planes actuales.

Una tienda del grupo en Koshigaya, una localidad nipona.Toru HanaiEXPANSION

La salida a Bolsa de Alibaba le devolvió la fortuna y allanó el camino para los Vision Fund, vehículos de inversión tecnológica que cambiaron el capital riesgo, antes de que la IA se convirtiera en su siguiente apuesta.

Su dominio en SoftBank comenzó a debilitarse en los años previos a la creación del primer Vision Fund en 2017. En esa época, la empresa tomó decisiones agresivas y hubo duras luchas internas.

Tras sufrir enormes pérdidas a raíz de la pandemia del Covid, Son adoptó una postura defensiva en 2022 y perdió interés en los Vision Fund, reintegrando gran parte de sus funciones al grupo y volviendo a sus viejas costumbres.

El consejo de administración, criticado con frecuencia por los inversores por su supuesta debilidad, se defiende: "Masa es el jefe y siempre toma la decisión final, pero basa sus decisiones en análisis y debates", afirman.

Influencia política

El papel de Son como la persona más rica de Japón le otorga una enorme influencia política. Es una figura clave en la estrategia de IA de Japón y está ganando influencia en el ámbito global.

Tras una cena con el presidente francés Emmanuel Macron en Tokio en abril, Son prometió invertir hasta 75.000 millones en centros de datos en Francia. También mantiene un contacto regular con Donald Trump y tiene una importante presencia en China a través de inversiones como ByteDance.

Varios banqueros y funcionarios gubernamentales consideran que la empresa está cerca de ser "demasiado grande para quebrar". Algunos directivos de SoftBank creen que si Son se retira, el grupo desaparecerá. René Haas, CEO de Arm y que dirige la estrategia de chips de IA de SoftBank, podría sucederle.

También existe la posibilidad de que el grupo tenga que realizar más contrataciones para gestionar sus negocios en crecimiento, lo que plantea la cuestión de si Son podría tolerar una nueva generación de ejecutivos poderosos.

El año pasado dijo que tenía en mente a varios sucesores y que cedería las riendas en una década. Pero ahora ha vuelto a posponer su jubilación, una decisión que ha sorprendido a algunos de sus asesores más cercanos. El mes pasado, declaró en un evento en Tokio que "había planeado ceder el mando a los 60 años. Pero ahora tengo 68, me he vuelto ambicioso y estoy reconsiderando el plan. Voy a seguir al frente otros 10 ó 15 años".

También prometió incrementar el valor neto de los activos de SoftBank de 74 a 1.000 billones de yenes (5,4 billones de euros) gracias a la superinteligencia artificial.

© The Financial Times Limited [2026]. Todos los derechos reservados. FT y Financial Times son marcas registradas de Financial Times Limited. Queda prohibida la redistribución, copia o modificación. EXPANSIÓN es el único responsable de esta traducción y Financial Times Limited no se hace responsable de la exactitud de la misma.

Xi Jinping impulsa la diplomacia de la IA para ganarse el apoyo del Sur GlobalIntel se dispara en Bolsa tras registrar su crecimiento más rápido en 15 añosEl respaldo de las grandes tecnológicas a la IA corre el riesgo de acabar en descrédito Comentar ÚLTIMA HORA
Fuente original: Leer en Expansión
Compartir