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«Me preguntan si voy a dar el salto a la literatura adulta»

«Me preguntan si voy a dar el salto a la literatura adulta»
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Conciente de su influencia entre los lectores más jóvenes, aborda los temas de sis novelas «huyendo del amarillismo y del morbo»

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Francisco de Paula Hernández, conocido como Blue Jeans. J. Ocaña

Blue Jeans

Escritor «Me preguntan si voy a dar el salto a la literatura adulta»

Vermú de domingo ·

Conciente de su influencia entre los lectores más jóvenes, aborda los temas de sis novelas «huyendo del amarillismo y del morbo»

Rosa Palo

Domingo, 26 de abril 2026, 00:23

... con 'Canciones para Paula' en 2009, sus lectores se han reconocido en la forma cercana y natural con la que trata temas como el amor, la amistad, los conflictos o las inseguridades, y lo han acompañado en su evolución hacia el 'thriller' juvenil. Acaba de publicar 'Los 15 de Fosbury' (Planeta), donde deportes minoritarios como la esgrima, el bádminton o la escalada son la excusa para reflexionar sobre el sacrificio, el éxito y la salud mental.

-¿Qué toma de aperitivo del domingo un escritor superventas de literatura juvenil?

-Un agua con gas y unas gildas.

-¿De dónde viene su seudónimo?

-Es el nombre de una canción de Sqeezer, un grupo que no conoce nadie. La canción es bastante mala, pero a mí me gustaba cómo sonaba lo de Blue Jeans y lo adopté como seudónimo cuando empecé a escribir en internet. Después, las editoriales decidieron mantenerlo porque ya se me conocía así.

-Se habrá hinchado a firmar en el último Sant Jordi.

-Es mi día favorito del año. Me lo paso pipa porque me encanta compartir ese día con los lectores, que son lo principal, pero también firmar al lado de compañeros. Hablas con gente a la que admiras y a la que lees y que, ahora, son amigos tuyos.

-¿Siente que algunos escritores le miran por encima del hombro por dedicarse a la literatura juvenil?

-Nunca me he sentido menospreciado por los compañeros. Al contrario: con el paso del tiempo, siento cada vez más respeto por parte de los lectores, de las librerías, de los escritores. Tampoco he generado conflictos ni he pisado a nadie. Siempre he intentado seguir mi camino sin meterme en el camino de los demás.

-Pero algunos ven la literatura para jóvenes como un género menor.

-Sí, incluso te preguntan cuándo vas a dar el salto a la adulta. A veces, la gente no entiende lo importante que es que los chicos se conviertan en lectores a edades muy tempranas.

-Es de los pocos escritores en España que vive exclusivamente de la literatura.

-He tenido la suerte de hacerlo prácticamente desde el principio. Aunque yo iba para periodista deportivo.

-¿Y qué pasó?

-Pues que ejercí poco. Trabajé para una revista de pocos buenos recuerdos, y después hice entrevistas de trabajo, pero me rechazaron todos los medios. Tampoco siempre puedes responsabilizar a los demás de lo que tú no consigues: a lo mejor no di la talla, o no me esforcé lo suficiente. La espinita del periodismo deportivo la llevo ahí clavada.

Un tema tabú

-Se la habrá quitado con 'Los 15 de Fosbury'

-El deporte es una de mis grandes pasiones, y me apetecía escribir un libro con ese tema de fondo.

-En el libro habla de la salud mental de los deportistas, un tema hasta hace poco tabú.

-Porque, en el deporte, si reflejas una debilidad le estás dando cierta ventaja al contrario. Pero es cierto que, últimamente, y no solo en el deporte, la gente joven no tiene miedo a decir que va a un terapeuta o que necesita ayuda. Y eso es bueno. Los jóvenes deportistas de élite tienen mucha presión, y muchas veces compiten en desigualdad de condiciones con otros países porque su deporte aquí no está financiado, o no tienen ayudas, y son ellos los que tienen que tirar del carro. Eso genera una presión que, antes, era muy difícil de expresar.

-¿Y cómo aguanta la presión un escritor?

-Yo tengo una presión brutal. Aguanto la de la editora, la del lector y la mía, que es la principal. Esa autopresión es el miedo a fallar, a no llegar a tiempo, a no saber concluir una novela. Luego hay una presión de ventas. Así que sí, hay presión, pero hay gente que lo ha tenido más complicado que yo y ha salido adelante. No me puedo quejar.

-¿Se considera responsable cuando escribe? Lo digo por la influencia que pueden tener sus libros sobre la gente joven.

-Es cierto que me lee gente muy joven a la que le puede afectar o influir lo que escribo, incluso puede que esté pasando por lo mismo que el personaje: por un trastorno de la conducta alimentaria, 'bullying', autolesiones, maltrato… Pero toda la vida he huido del amarillismo, del morbo: cuento las escenas hasta donde creo que tengo que contar, y pregunto si me he pasado o me he quedado corto. Hago lo mismo con las escenas de sexo, o con aquellas que pueden ser un poco más violentas. Además, siempre me asesoro. Mi hermana es psicóloga, aunque es un trabajo que también se hace dentro de la editorial. No quiero tratar ningún tema de manera frívola.

-Hay lectores que han crecido con usted.

-Literalmente. Hace poco, firmando en Córdoba, vino una chica que me dijo: «Blue, este año voy con premio». Yo no sabía a qué se refería, y resulta que el premio era un bebé de 7 meses. «Es que tengo 30 años», me dijo. Claro, yo la conocí en 2011, cuando era una cría. Es bonito ver cómo han ido creciendo todas esas personas que conocí siendo adolescentes.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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