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Meloni y Sánchez: estilos opuestos, metas parecidas

Meloni y Sánchez: estilos opuestos, metas parecidas
Artículo Completo 1,133 palabras
En ocasiones, para alcanzar objetivos importantes, hay que usar maniobras de distracción, habilidades diplomáticas, y algo de picaresca. Leer
OPINIÓNMeloni y Sánchez: estilos opuestos, metas parecidas
  • MARCO BOLOGNINI
10 MAR. 2026 - 12:42COSTHANZO

En ocasiones, para alcanzar objetivos importantes, hay que usar maniobras de distracción, habilidades diplomáticas, y algo de picaresca.

Año 2007. Hay un coche camino del aeropuerto de Milán. A bordo, un avispado empresario español, su álgido socio austriaco y un servidor. El español conducía y el socio le acompañaba en el asiento del copiloto. Yo, detrás, cual espectador divertido del teatrillo que iba a producirse.

Después de una jornada entera de reuniones de negocios con terceros, quedaba por afrontar un asunto espinoso entre los dos, en relación con un préstamo hecho a la sociedad conjunta por parte del austriaco. Escaseaba el tiempo, pues quedaba poco para llegar a Milán Malpensa, donde el austriaco debía enfilarse rápidamente para no perder el avión.

A unos veinte minutos del aeródromo, el vienés sacó el tema y, con firmeza, preguntó al madrileño qué iba a pasar con su parte de contribución a las arcas de la mercantil.

Por conversaciones anteriores, ya intuíamos que al empresario español no le apetecía echar mano al bolsillo para cumplir con su parte de la financiación. Sin embargo, la pregunta había sido muy directa y había que darle respuesta.

De repente, con la cuestión aun en el aire y a la espera de contestación, en los cielos lombardos y a unos pocos kilómetros de Malpensa, irrumpieron dos cazabombarderos (o lo que fuesen) de la aviación italiana. Por allí pasaron, sin volteretas ni particulares acrobacias. Una escena algo anodina, francamente.

El español vio la luz. O, al menos, una luz. Con las manos firmes sobre el volante, estalló en gritos de emoción, casi se descolocó el cráneo al voltear su cabeza sobre el cuello y prorrumpió en exclamaciones de gozo y sorpresa por la imagen aéreo-militar a la que estábamos asistiendo. Aparentemente poseído por el espectáculo, quiso traer al austriaco al terreno de su deleite y empezó a involucrarle forzosamente en su entusiasmo, hablándole de fuerzas armadas, de aviones de combate, de maniobras y de las dificultades técnicas de lo que estábamos viendo. Le forzó a dar su opinión mientras le inquiría sobre Austria y su ejército del aire, sin olvidar menciones orgullosas a España y su poderío militar.

Total: se pasó el rato, llegamos al aeropuerto, el austriaco bajó del coche aturdido como el que sale de una batidora y, naturalmente, no hubo tiempo para finiquitar el tema de la financiación.

Pregunté al empresario español si los aviones militares eran su pasión secreta. Como podréis imaginar, me contestó que no, en absoluto. Que le daban totalmente igual. Le miré, me miró y no hubo necesidad de añadir nada más: el empresario había ganado unas cuantas semanas antes de volver a hablar de ese posible desembolso.

Esta anécdota tiene ver con la picaresca española, sin duda, pero también con las distintas maneras que tenemos a disposición para llegar a un mismo resultado. Fijaos ahora mismo en el rol que están teniendo España e Italia en la acción bélica que Estados Unidos e Israel están desplegando contra Irán. Para analizar la situación, empecemos por el final: ambos países han enviado un buque militar cada uno hacia Chipre, para proteger a un Estado miembro de la Unión Europea.

Nada más.

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha expresado públicamente su falta de entusiasmo ante la idea de prestar las bases militares transalpinas a las tropas estadounidenses. Lo ha hecho con cierta mano izquierda, apelando genéricamente al derecho internacional, mezclando palabras de colaboración atlantista con otras, más enfocadas al europeísmo y a la moderación, a la evitación de conflictos.

El mensaje para Trump, en cualquier caso, ha quedado claro: mejor que no uses nuestras bases, de momento. No obstante, somos amigos.

Enfrentamiento directo

Por su parte y con un talante muy distinto, ya sabemos que el presidente Sánchez ha preferido el enfrentamiento directo con el presidente estadounidense, apoyándose en razones éticas y macro políticas. Sin medias tintas.

¿Cuáles han sido las consecuencias de las dos distintas maneras de abordar la cuestión?

Meloni está obteniendo un buen resultado tanto en política exterior, que incluye el no uso de bases militares ubicadas en Italia, como también en la política interior, al mojar la pólvora de la oposición antiamericana en Italia. Además, Trump este mismo domingo la ha definido como "una excelente líder, que siempre trata de ofrecer ayuda", sin prestar demasiada atención a la efectiva falta de colaboración militar.

En cambio, Sánchez, al renunciar a la realpolitik (al menos) verbal, ha conseguido un terremoto en política exterior con una declaración (preocupante) de enemistad por parte de presidente norteamericano y, en política interior, no ha aplacado las críticas, duras y profundas, de la oposición. A fecha de hoy, por caminos diversos y con modalidades opuestas, lo cierto es que Italia y España se hallan exactamente en las mismas condiciones y con el mismo nivel de compromiso practico: sendos buques navegando hacia Chipre, y ninguna base militar utilizada por las maniobras militares actuales.

Con esta actitud algo ambigua pero eficaz, Meloni está al mismo tiempo dialogando con Merz, Starmer y Macron para concertar una estrategia común europea. ¿Y Pedro Sánchez? Después de lo ocurrido y lo afirmado, ¿podrá sentarse en la misma mesa, en su propio continente, con el mismo peso político?

En ocasiones, para alcanzar objetivos pragmáticamente importantes, hay que usar maniobras de distracción, habilidades diplomáticas, y algo de picaresca. La altura moral es esencial, pero no conduce a resultados concretos si no es aderezada con estrategia y con táctica según toque, máxime en las circunstancias actuales.

Marco Bolognini, abogado

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Fuente original: Leer en Expansión
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