Martes, 19 de mayo de 2026 Mar 19/05/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Cultura

Memento mori

Memento mori
Artículo Completo 648 palabras
Una cosa que sucede con la gente sana es que te lo cuentan muy rápido: están orgullosos. Igual que a partir de cierta edad uno empieza a presumir de sus achaques, en una competición con meta en la muerte, hay una generación, o dos, sacando a relucir sus renuncias como si fueran medallas al mérito militar. El parecido no es gratuito. —Yo he dejado de fumar.—Y yo el alcohol, me he pasado al agua con gas. Así engañas al cuerpo en las terrazas. Con hielo y limón no es tan aburrida, y te quitas la resaca, que cada vez me da más bajona.—A mí lo que no me ha costado tanto es dejar el azúcar, y lo noto un montón. Ahora estoy intentando quitarme las harinas refinadas.—Pues yo estoy con las duchas frías por las mañanas. Lo de los baños de hielo no puedo, que no tengo bañera.—¿Y si invertimos en vinos sin alcohol?No se sufre solo para estar mejor, sino para contarlo. Sobre todo para contarlo. Me recuerda a aquello de Dominguín, que después de acostarse con Ava Gardner se levantó de la cama y empezó a vestirse, muy rápido, como si le esperara alguien. Ella le preguntó: «¿A dónde vas?». Él respondió ya en la puerta, con un pie fuera: «Pues dónde voy a ir, a contarlo». El placer ha caído hoy en el lado de la debilidad, porque es lo contrario de la disciplina, que es lo que promocionan los algoritmos. Hay chavales que están renunciando a los vicios que no conocen, esos que los de treinta abandonan por salud o por hartazgo, y que ellos consideran inútiles. Quieren ganar su primer millón antes de los veinte, y para eso se levantan a las cinco de la mañana y van al gimnasio y meditan, todo antes de desayunar y ponerse a minar cryptos con más fe que destreza. Creen que es verdad que el sufrimiento los llevará al éxito, y no dudan de la ecuación, cuando lo único que está claro es que lo que no se hace en la juventud se hace más tarde, y siempre es peor, porque tiene más consecuencias, y es más ridículo. Ahí tenemos a un exministro en el banquillo que nos sirve como ejemplo: «Soy carne de meme, duele».El resto –la felicidad de las costumbres, la vida sin contabilidad– lo explicó Mary Oliver en un poema que dedicó al sol: «¿Crees que hay en algún sitio, en algún idioma, / una palabra lo bastante henchida / para el placer / que te llena / cuando el sol te alcanza, / cuando te calienta / cuando estás ahí, / con las manos vacías; / o también tú te has / alejado de este mundo; / o también tú te has vuelto loco / por el poder, / por las cosas?»Es un poema que me da ganas de fumar.

Una cosa que sucede con la gente sana es que te lo cuentan muy rápido: están orgullosos. Igual que a partir de cierta edad uno empieza a presumir de sus achaques, en una competición con meta en la muerte, hay una generación, o dos, sacando ... a relucir sus renuncias como si fueran medallas al mérito militar. El parecido no es gratuito.

—Y yo el alcohol, me he pasado al agua con gas. Así engañas al cuerpo en las terrazas. Con hielo y limón no es tan aburrida, y te quitas la resaca, que cada vez me da más bajona.

—A mí lo que no me ha costado tanto es dejar el azúcar, y lo noto un montón. Ahora estoy intentando quitarme las harinas refinadas.

—Pues yo estoy con las duchas frías por las mañanas. Lo de los baños de hielo no puedo, que no tengo bañera.

—¿Y si invertimos en vinos sin alcohol?

No se sufre solo para estar mejor, sino para contarlo. Sobre todo para contarlo. Me recuerda a aquello de Dominguín, que después de acostarse con Ava Gardner se levantó de la cama y empezó a vestirse, muy rápido, como si le esperara alguien. Ella le preguntó: «¿A dónde vas?». Él respondió ya en la puerta, con un pie fuera: «Pues dónde voy a ir, a contarlo».

El placer ha caído hoy en el lado de la debilidad, porque es lo contrario de la disciplina, que es lo que promocionan los algoritmos. Hay chavales que están renunciando a los vicios que no conocen, esos que los de treinta abandonan por salud o por hartazgo, y que ellos consideran inútiles. Quieren ganar su primer millón antes de los veinte, y para eso se levantan a las cinco de la mañana y van al gimnasio y meditan, todo antes de desayunar y ponerse a minar cryptos con más fe que destreza. Creen que es verdad que el sufrimiento los llevará al éxito, y no dudan de la ecuación, cuando lo único que está claro es que lo que no se hace en la juventud se hace más tarde, y siempre es peor, porque tiene más consecuencias, y es más ridículo. Ahí tenemos a un exministro en el banquillo que nos sirve como ejemplo: «Soy carne de meme, duele».

El resto –la felicidad de las costumbres, la vida sin contabilidad– lo explicó Mary Oliver en un poema que dedicó al sol: «¿Crees que hay en algún sitio, en algún idioma, / una palabra lo bastante henchida / para el placer / que te llena / cuando el sol te alcanza, / cuando te calienta / cuando estás ahí, / con las manos vacías; / o también tú te has / alejado de este mundo; / o también tú te has vuelto loco / por el poder, / por las cosas?»

La energía que libera recursos para cuidar mejor

140.000 de indemnización tras la muerte de una mujer por una rotura de aorta sin diagnosticar

Es oficial: ya hay fecha para la paga de verano de los pensionistas

Cambio en las pensiones: El Supremo rectifica a la Seguridad Social y fija cuándo cobrar la incapacidad absoluta

Propuestos los Antifaces de Oro para el Carnaval 2027

«Si te cancelan un vuelo con menos de 14 días de margen, la compañía está obligada a garantizarte el reembolso y una indemnización”»

Los productos de playa que convierten cualquier día de sol en un plan muchísimo más cómodo

Mario Picazo avisa de la llegada del calor a España, pero no del fin de las lluvias: «Días con hasta 40 grados y una dana»

Carlos Herrera ve el acuerdo entre PSC y ERC para los presupuestos en Cataluña y es contundente

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Fuente original: Leer en ABC - Cultura
Compartir