Quienes vayan por libre y al mismo tiempo cuestionen a Ayuso y a Óscar Puente puede que sean simplemente sospechosos
Regala esta noticia Añádenos en Google 11/09/2026 a las 02:00h.El Gobierno tiene una lista de mensajeros. Dicen que no tienen afán clasificatorio. Sólo informativo. «Tertulianos» llaman al elenco. Periodistas clasificados por sus tendencias políticas. ... Las listas resuenan demasiado al pasado más oscuro y tenebroso de este país y de Europa. Afines, fachas, uno de los nuestros o uno de los suyos. Quienes vayan por libre y al mismo tiempo cuestionen a Ayuso y a Óscar Puente puede que sean considerados simplemente sospechosos. Gente suelta que se deja llevar por su espíritu crítico. Mala cosa. Y malos tiempos para los mensajeros.
Y ahí están, ahí van saltando los conatos de agresión hacia quienes informan saliéndose de la percepción que tienen algunos ciudadanos. Y no se trata de esa percepción subjetiva de peligro a la que impúdicamente se refiere el ministro Marlaska. Se trata de la interpretación que algunos medios hacen del conflicto. La crisis humanitaria o la invasión. Una parte de la izquierda está empeñada en considerar a los migrantes que hay por las calles como víctimas de un desastre natural. Y si no es así toman por racista a quien opine que se trata de una emigración económica. Anclan esa teoría en que no hubo oposición a admitir a los ucranianos porque eran rubios. Los ucranianos huían de una guerra. Los marroquíes que deambulan por las calles de Ceuta no tratan de escapar de ningún conflicto bélico ni de ninguna hambruna. Buscan prosperidad y exigen a este país aquello que el suyo no le da. Lo expuesto anteriormente es una opinión subjetiva que desde el momento en que es expresada tendrá sus partidarios y sus detractores. Lo mismo que quienes defienden lo contrario y lo difunden desde sus medios. Son mensajeros y aunque todos conocemos las presiones, los infiltrados políticos que hay en las tertulias televisivas y radiofónicas, también todos tenemos que convertirnos en salvaguardas de la libertad de prensa. Porque si por todas partes nos anuncian que vivimos en un tiempo de democracias tambaleantes y populismos galopantes, en lo que no podemos caer es en la confección de listas con olor a censura y en la persecución de quienes trabajan en busca de la verdad por muy incómoda que esta sea.
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