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El primer ministro chino, Li Qiang, recibe al canciller alemán, Friedrich Merz, en Pekín. Reuters Merz estrecha los lazos de Alemania con ChinaEl canciller germano emprende su primera visita oficial al gigante asiático acompañado por una treintena de empresarios con el objetivo, entre otros, de compensar los aranceles de Trump
Berlín
Miércoles, 25 de febrero 2026, 11:42
... en obtener el beneplácito de Pekín para las empresas germanas. En su primer viaje como jefe de Gobierno al gigante oriental, ha aterrizado acompañado por una delegación empresarial de treinta miembros, entre los que destacan directivos de Bayer, Volkswagen, Merzedes-Benz, BMW, Adidas y Siemens. «Un proverbio chino dice que el caballo no juega solo con su fuerza, sino tirando del carro junto a otros y esa es una imagen adecuada de este viaje», avanzaba el líder conservador antes de despegar de Berlín, un mensaje que ha repetido ya en presencia del primer ministro chino, Li Qiang. «Tenemos preocupaciones muy específicas respecto a nuestra cooperación, que queremos mejorar y hacer justa», ha dicho.Noticias relacionadas
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China busca presentarse como un socio económico fiable, en contraste con Estados Unidos, mientras Europa, con Merz a la cabeza, lucha por abordar vulnerabilidades en sus cadenas de suministro y su preocupación por la creciente dependencia de Pekín. Aunque hay voluntad de ampliar la cooperación comercial por ambas partes, también hay obstáculos políticos evidentes, como lo demuestra la fecha elegida por el Gobierno chino para esta invitación, que ha obligado al canciller alemán a faltar a la cita en Kiev por el cuarto aniversario de la guerra en Ucrania junto a los líderes europeos que acudieron el martes a arropar a Zelenski.
Dependencia económica
Merz está decidido al menos a estabilizar las relaciones económicas con China y promover condiciones competitivas más equitativas. Al fin y al cabo, más de un millón de empleos en Alemania dependen de las exportaciones al gigante asiático y el hecho de que Pekín se esté aislando cada vez más los pone en peligro. Al mismo tiempo, los chinos están inundando el mercado europeo con sus sobrecapacidades y productos que le resultan más difíciles de eliminar en Estados Unidos debido a los aranceles de Trump. En la metrópoli de Hangzhou, la segunda parada del viaje oficial, el jueves, el canciller quiere «hacerse una idea de la rapidez con la que China desarrolla sus innovaciones en materia de Inteligencia Artificial y las oportunidades que abre para la economía germana».
«No creo que China tenga grandes expectativas en Merz en este momento», explica a este medio Cui Hongjian, especialista en Europa en la Universidad de Lenguas Extranjeras de Pekín, que describe las relaciones germano-chinas como «bastante difíciles» en este momento. El mercado del gigante asíatico, antaño codiciado por las empresas extranjeras por su amplia base de consumidores y su creciente poder adquisitivo, ha cambiado en los últimos años, con una economía en desaceleración que limita la demanda de los consumidores y un exceso de capacidad manufacturera que empuja cada vez más a las empresas nacionales a buscar oportunidades en el extranjero, aclara.
Knapp 7.500 Kilometer liegen zwischen Berlin und Peking. Eine Entfernung, die wir seit vielen Jahren gern überbrücken. Mir ist es sehr wichtig, unsere diplomatischen und Wirtschaftsbeziehungen zu erhalten und zu vertiefen. Damit das gelingt, brauchen wir offene Gesprächskanäle. pic.twitter.com/Z3G69nAoNG
— Bundeskanzler Friedrich Merz (@bundeskanzler) February 25, 2026
«El canciller quiere reducir la dependencia de China, pero considera que un desacoplamiento es un error», comentaban por su parte fuentes del Gobierno alemán en el 'briefing' de prensa previo a la visita oficial, que no obviaban lo delicado de una visita en la que se espera que Merz, además, critique la situación de los Derechos Humanos en el país asiático. El líder conservador, sin embargo, se siente respaldado por la unidad europea. «Solo si estamos unidos en Alemania y en Europa, si somos fuertes y competitivos, también podremos forjar una asociación equilibrada con China. En un mundo dominado por la política de grandes potencias, necesitamos urgentemente hacer los deberes a nivel nacional. Esto se aplica a la República Federal de Alemania, a toda la Unión Europea, y por eso estamos invirtiendo en nuestra competitividad, en nuestra defensa y en nuestra resiliencia. Esto nos convierte también en un socio más fuerte y mejor para China», ha declarado.
Confía en una política de «reducción de riesgos», no solo con Pekín, sino con todo el mundo. «Ambas partes deben evitar riesgos que pueden surgir de redes cada vez más densas y dependencias unilaterales. Esto es especialmente cierto en lo que respecta a las cadenas de suministro, las tecnologías y las materias primas», ha expuesto entre sus intenciones. Desea fomentar una competencia industrial que estimule los negocios entre los dos países y acepta que «China ha ascendido a las filas de las grandes potencias», por lo que reconoce que «los principales problemas políticos globales ya no pueden abordarse sin involucrar a Pekín» y ha mencionado entre ellos la «guerra de agresión a Ucrania».
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