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Imagen de archivo de una mujer acosada. «Mi hija menor ha llevado escolta por un acosador y la Justicia no la protege»Un individuo, que se ha saltado seis veces la orden de alejamiento, hostiga a una adolescente desde hace tres años al volver del colegio en Deusto
Ainhoa de las Heras
Sábado, 24 de enero 2026, 10:37
... se me aparece en todas partes, me mira y me hace gestos con la cabeza», confesó la cría en casa. Sus padres, que residen en el barrio bilbaíno de Deusto, escenario de los hechos, trataron de tranquilizarla quitándole importancia a la situación, pensando que se trataría de una «anécdota». Sin embargo, tres años después se ha convertido en un auténtico problema, que les quita el sueño y que genera angustia a la menor.Interpusieron la primera denuncia el pasado 21 de noviembre de 2022 en la comisaría de la Ertzaintza en Ibarrekolanda. Sofía tenía 14 años. El sospechoso trabaja en el negocio de telefonía de su familia. Cuando la adolescente regresaba del colegio y pasó por delante de su tienda, la siguió hasta el portal y se metió detrás de ella. «¿Qué quieres?», se giró ella. «Abrazo. Tú, gustar». La cría estiró sus brazos para impedir que aquel individuo la besara como pretendía. En ese momento, bajaban unos obreros de un piso, que le ahuyentaron. Sofía entró en casa «llorando». «Me quería coger. Me iba a hacer algo», gritaba atemorizada.
Días después se celebró juicio rápido y le condenaron a 15 días de localización permanente y prohibición de acercarse a menos de 300 metros de la víctima por unos hechos que habían generado «temor y angustia en la menor», sentenció el juez. Pasadas dos semanas, el individuo quebrantó por primera vez el alejamiento al acercarse de nuevo a la chica. La agente de la Ertzaintza que llevaba el caso llamó a la familia y les ofreció escolta policial. Dos agentes acompañaron a la cría de regreso a casa desde el colegio durante tres meses, hasta que venció la orden de alejamiento.
Sofía lloraba por la noche. Soñaba que este hombre aparecía en la casa de sus abuelos y en el colegio. «Toda la tranquilidad que trataba de mantener durante el día para no preocuparnos, se convertía por la noche en dolor», se duele la madre. «Tenía miedo de salir de casa y sólo lo hacía con nosotros». La iban a llevar y a buscar a cualquier sitio. Con lo que supone de pérdida de independencia para una adolescente .
De aspecto infantil y muy delgada, le decía a su madre: «No le puedo gustar. Tengo 14 años». Olga tuvo que aclararle que aquello «no era una declaración de amor sino pura obsesión». La joven «daba la vuelta a Euskadi» para evitar pasar por delante de la tienda de este hombre, que «evitaba aparecer durante un tiempo porque habría ido directo a la cárcel». Hasta el pasado 5 de diciembre, que volvió a molestarla. Para la fiscal y la jueza encargadas del caso, «la denuncia, formulada por la menor, después de referirse a hechos situados temporalmente hace más de dos años y respecto de los que no se acompaña denuncia, se constriñe a un episodio que carece de toda relevancia penal, caminar junto a la misma varios metros, solicitar una foto, para luego marcharse sin insistencia», señala el auto de sobreseimiento.
«Nada que ver con lo anterior»
«Dice que no tiene nada que ver con lo anterior, pese a que hubo orden de alejamiento de este mismo individuo y llegó a llevar escolta», lamenta su madre. El juicio se celebró en pleno puente de la Constitución. Reforzado en su actitud, el primer día de colegio, Mohamed volvió a las andadas y esta vez «no le importó que fuera acompañada» de un compañero y de su hermano pequeño. «¡Abrazo, paseo y llevar!», la espetó. La cría empezó a gritar y su amigo se interpuso, pero el acosador persistía en su intención de abordarla.
Mario, un testigo que iba a buscar a sus hijos al salir de clase, intervino al ver a Sofía «en un mar de lloros» y a un individuo hostigándola. El episodio generó un gran revuelo en el barrio. «¡La chavala te ha dicho que no quiere nada contigo. No es no!», le advirtió. «Le agarré del pecho y le crucé a la otra acera, pero cuando me daba la vuelta, volvía otra vez», relata a este periódico. Varias personas más se ofrecieron a declarar como testigos a favor de la chavala.
Sofía «se ha buscado los mecanismos de defensa que la Justicia no le ha puesto. Da un rodeo para volver a casa y la acompañamos a todos los lados. La protección que no tenemos, la ponemos su familia y la sociedad», se duele la madre, profesora de universidad de profesión. «Tenemos todas las papeletas para salir en la tele porque no sabemos qué le pasará por la cabeza a este individuo. Lo más fuerte ha sido la última vez. Es una escalada», advierte impotente. Olga quiere que «se dé a conocer lo que está pasando una ñiña desde los 13 años, una víctima vulnerable».
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