El estreno de la película ha desatado una guerra en internet entre quienes desean recuperar la música y el mito del cantante, y quienes ven cualquier celebración de su figura como una falta de responsabilidad.
Musicalmente, Jackson era único en su clase. En la época anterior a las redes sociales, Jackson era el epítome de la monocultura: 13 sencillos número uno, innumerables premios, dos veces incluido en el Salón de la Fama del Rock & Roll. Sigue siendo, incluso después de su muerte, uno de los artistas musicales más vendidos de todos los tiempos. Pero su legado también estuvo marcado por múltiples acusaciones de abuso sexual, una vida personal a veces excéntrica y la admisión pública de haber compartido su cama con menores de edad. "Este tipo era peor que Jeffrey Epstein", dijo recientemente Dan Reed a The Hollywood Reporter. Reed es el director de Leaving Neverland, el documental de HBO ganador del Emmy en 2019 sobre la supuesta conducta sexual inapropiada de Jackson.
Los fans de Jackson argumentan que las acusaciones no deberían eclipsar su legado musical y artístico, separando al artista de su obra, mientras que los críticos insisten en que una película biográfica debe presentar una imagen completa de Jackson, por muy poco halagadora que sea. Como lo describió el crítico de cine Sean Burns en X, terminar "con el estreno del álbum Bad es como terminar una película biográfica de O. J. Simpson con él ganando el Trofeo Heisman". Una buena película sobre Michael Jackson, escribió la artista Harmony Holiday, "sería en parte tragedia, en parte farsa", señalando que la película carece de la verdadera profundidad interior que hizo de Jackson una figura tan controvertida.
WIRED, adaptado por Manuel de León.