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Mientras medio mundo busca una alternativa a Taiwán, Jensen Huang tiene muy clara la cruda realidad: no existe

Mientras medio mundo busca una alternativa a Taiwán, Jensen Huang tiene muy clara la cruda realidad: no existe
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En el mundillo tecnológico, la IA de Estados Unidos, los avances en semiconductores de China y la explosión de la robótica fueron protagonistas durante los últimos meses. Pero si hay algo indispensable para que esas industrias estén funcionando, eso es Taiwán. En semiconductores, Taiwán es quien parte el bacalao, y su diamante tecnológico es TSMC. Y el CEO de NVIDIA tiene claro no vale la pena quemar dinero buscando la nueva TSMC de forma inmediata. Porque es algo que llevará décadas replicar. Resiliencia. TSMC está a punto de cumplir los 40 años y es la empresa que fabrica para los elefantes del sector de los semiconductores como AMD, Apple, ARM, MediaTek, Qualcomm o la propia NVIDIA, entre muchas otras. Son las que cuentan con las máquinas más avanzadas de la europea ASML, las que han refinado sus procesos hasta el extremo y a la que recurren incluso fabricantes que tienen sus propias factorías, como Intel o Texas Instruments. Es algo que afecta al usuario directamente, muestra de ello es que no es lo mismo un chip de móvil fabricado por TSMC que casi el mismo fabricado por Samsung. Y a esos procesos se suma una brutal capacidad de fabricación que ha dominado la industria. Y, claro, buscando morder parte de ese pastel, diferentes países han intentado encontrar su propia TSMC. Sin embargo, Jensen Huang, CEO de NVIDIA, ha comentado que los esfuerzos por diversificar la producción deben hacerse desde el ángulo de la resiliencia, no desde el reemplazo. En Xataka Huawei tiene una patente con la que fabricar chips de 2 nm. El único problema es que solo es una patente No hay que quemar dinero a lo loco. Estos últimos meses, Europa y Estados Unidos han empezado a agregar capacidad manufacturera en el segmento de los semiconductores. El problema es que no se puede levantar una industria competitiva en poco tiempo: hace falta experiencia y el fallo no se permite. Eso, en una industria que está evolucionando a un ritmo aceleradísimo debido a las necesidades de chips para alimentar la inteligencia artificial, no está contemplado. Es por eso que Huang considera que el mercado se está volviendo selectivo y si se necesitan garantías para fabricar chips, se recurre al que da esas garantías. Huang lleva unos días dando entrevistas y tocando temas clave. Por ejemplo, apuntando que no tiene sentido la ruptura entre EEUU y China debido a que China es un potentísimo socio comercial, pero también asegurando que Taiwán, por mucho que no guste a ciertos países, será el eje en el desarrollo de la computación avanzada en los próximos años. China y EEUU invirtiendo millonadas. SIA es el acrónimo de Semiconductor Industry Association. Es la organización que busca avanzar en políticas que ayuden al crecimiento de la industria manufacturera en Estados Unidos. En su informe del año pasado, apuntaron a 100 proyectos en 28 estados por un total de más de medio billón de dólares de inversión privada para triplicar la capacidad de la industria estadounidense para 2032. AMD quiere ser uno de los protagonistas de esta operación, pero también una Intel que busca posicionarse como una factoría clave en suelo estadounidense y que ha recibido un fuerte espaldarazo gubernamental. China no se queda atrás. Con la explosión de la robótica y la IA, empresas como SMIC o Huawei están desarrollando alternativas a la tecnología estadounidense para alimentar sus necesidades de computación. Buscan algo más: autonomía industrial, y para eso el Gobierno ha ido liberando una serie de fondos para convertirse en uno de los grandes nombres del sector. Si en 2024 se lanzó un paquete de subsidios de 47.500 millones de dólares, hace unas semanas, otro de hasta 70.000 millones para apoyar esa industria. Rivaliza directamente con el CHIPS estadounidense de 52.000 millones y los 43.000 millones europeos. El objetivo en ambos casos es el mismo: destinar cantidades obscenas de dinero a áreas como la de diseño, equipos, fabricación y materiales, así como soluciones energéticas que permitan manufacturar chips, pero también alimentar a las empresas del ecosistema de cada país. En el caso de China, además, hay una urgencia en lograr esos objetivos al no poder disponer de las máquinas avanzadas de ASML y los chips de NVIDIA, algo que Estados Unidos, Europa y Taiwán sí poseen. India más de lo mismo. Pero esto no es una cuestión de dos grandes polos. Corea del Sur también busca convertirse en uno de los grandes jugadores de los semiconductores, y otro país que está diseñando una ambiciosa estrategia para atraer inversión en materia de semiconductores es India. A lo largo de los últimos meses han ido aprobando una serie de paquetes de ayuda (el último en enero de este año, de 4.600 millones de dólares) para impulsar la fabricación de componentes electrónicos en el país. Aparte de invertir en su primera fábrica de semiconductores de última generación (se estima una inversión de 11.000 millones de dólares para lograrlo), están lanzando otras ayudas y ventajas fiscales para atraer empresas como Samsung, Foxconn (también taiwanesa) o Apple a su territorio. El objetivo es no ser un país que ensambla el producto final, sino fabricar componentes críticos y subir en la cadena de valor industrial. En Xataka El secreto de TSMC cabe en un viaje de 60 minutos: por qué el modelo de Taiwán es imposible de copiar en Arizona Expansión taiwanesa. El “problema” para estos países, y gran ventaja para TSMC, es que todos parecen estar muy lejos. India quiere lograr un chip fabricado en una litografía de 28 nanómetros, que es algo que TSMC superó hace generaciones. Y China está peleándose con los 7 y 5 nm. Mientras tanto, TSMC ha refinado su proceso de 3 nm y, como decimos, la gran baza de TSMC no es sólo que tienen la experiencia y la tecnología, sino la capacidad para fabricar los mejores chips a clientes que necesitan esos chips terriblemente refinados. Pero hay más: si China, Europa, Estados Unidos e India se están moviendo, la propia TSMC se está diversificando. Si Europa aspira a fabricar el 20% de los semiconductores del planeta, será gracias a la planta de TSMC planeada en Alemania. Y aunque EEUU odia que sea una empresa extranjera la que tenga la sartén por el mango en esta gran aventura tecnológica -y monetaria- de la IA, TSMC ya se ha instalado en suelo estadounidense. Al final, cada territorio busca su propia TSMC, pero con las necesidades inmediatas de la industria, el mensaje de Huang tiene todo el sentido: hay que diversificar, pero desde la resiliencia aceptando que TSMC es la que ‘manda’, no buscando el reemplazo por el reemplazo Imágenes | TSMC, Simon Liu En Xataka | En plena guerra comercial, hay una batalla que China ya ha ganado: que el mundo dependa de su nueva energía - La noticia Mientras medio mundo busca una alternativa a Taiwán, Jensen Huang tiene muy clara la cruda realidad: no existe fue publicada originalmente en Xataka por Alejandro Alcolea .
Mientras medio mundo busca una alternativa a Taiwán, Jensen Huang tiene muy clara la cruda realidad: no existe
  • TSMC tiene décadas de experiencia, la tecnología y la capacidad para fabricar los mejores chips en la era de la IA y la robótica

  • Europa, China, India y EEUU buscan una alternativa, pero el CEO de NVIDIA tiene claro que hay que adaptarse y no buscar sustituir a TSMC

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Alejandro Alcolea

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En el mundillo tecnológico, la IA de Estados Unidos, los avances en semiconductores de China y la explosión de la robótica fueron protagonistas durante los últimos meses. Pero si hay algo indispensable para que esas industrias estén funcionando, eso es Taiwán. En semiconductores, Taiwán es quien parte el bacalao, y su diamante tecnológico es TSMC. Y el CEO de NVIDIA tiene claro no vale la pena quemar dinero buscando la nueva TSMC de forma inmediata.

Porque es algo que llevará décadas replicar.

Resiliencia. TSMC está a punto de cumplir los 40 años y es la empresa que fabrica para los elefantes del sector de los semiconductores como AMD, Apple, ARM, MediaTek, Qualcomm o la propia NVIDIA, entre muchas otras. Son las que cuentan con las máquinas más avanzadas de la europea ASML, las que han refinado sus procesos hasta el extremo y a la que recurren incluso fabricantes que tienen sus propias factorías, como Intel o Texas Instruments.

Es algo que afecta al usuario directamente, muestra de ello es que no es lo mismo un chip de móvil fabricado por TSMC que casi el mismo fabricado por Samsung. Y a esos procesos se suma una brutal capacidad de fabricación que ha dominado la industria. Y, claro, buscando morder parte de ese pastel, diferentes países han intentado encontrar su propia TSMC. Sin embargo, Jensen Huang, CEO de NVIDIA, ha comentado que los esfuerzos por diversificar la producción deben hacerse desde el ángulo de la resiliencia, no desde el reemplazo.

En XatakaHuawei tiene una patente con la que fabricar chips de 2 nm. El único problema es que solo es una patente

No hay que quemar dinero a lo loco. Estos últimos meses, Europa y Estados Unidos han empezado a agregar capacidad manufacturera en el segmento de los semiconductores. El problema es que no se puede levantar una industria competitiva en poco tiempo: hace falta experiencia y el fallo no se permite. Eso, en una industria que está evolucionando a un ritmo aceleradísimo debido a las necesidades de chips para alimentar la inteligencia artificial, no está contemplado.

Es por eso que Huang considera que el mercado se está volviendo selectivo y si se necesitan garantías para fabricar chips, se recurre al que da esas garantías. Huang lleva unos días dando entrevistas y tocando temas clave. Por ejemplo, apuntando que no tiene sentido la ruptura entre EEUU y China debido a que China es un potentísimo socio comercial, pero también asegurando que Taiwán, por mucho que no guste a ciertos países, será el eje en el desarrollo de la computación avanzada en los próximos años.

China y EEUU invirtiendo millonadas. SIA es el acrónimo de Semiconductor Industry Association. Es la organización que busca avanzar en políticas que ayuden al crecimiento de la industria manufacturera en Estados Unidos. En su informe del año pasado, apuntaron a 100 proyectos en 28 estados por un total de más de medio billón de dólares de inversión privada para triplicar la capacidad de la industria estadounidense para 2032. AMD quiere ser uno de los protagonistas de esta operación, pero también una Intel que busca posicionarse como una factoría clave en suelo estadounidense y que ha recibido un fuerte espaldarazo gubernamental.

China no se queda atrás. Con la explosión de la robótica y la IA, empresas como SMIC o Huawei están desarrollando alternativas a la tecnología estadounidense para alimentar sus necesidades de computación. Buscan algo más: autonomía industrial, y para eso el Gobierno ha ido liberando una serie de fondos para convertirse en uno de los grandes nombres del sector. Si en 2024 se lanzó un paquete de subsidios de 47.500 millones de dólares, hace unas semanas, otro de hasta 70.000 millones para apoyar esa industria. Rivaliza directamente con el CHIPS estadounidense de 52.000 millones y los 43.000 millones europeos.

El objetivo en ambos casos es el mismo: destinar cantidades obscenas de dinero a áreas como la de diseño, equipos, fabricación y materiales, así como soluciones energéticas que permitan manufacturar chips, pero también alimentar a las empresas del ecosistema de cada país. En el caso de China, además, hay una urgencia en lograr esos objetivos al no poder disponer de las máquinas avanzadas de ASML y los chips de NVIDIA, algo que Estados Unidos, Europa y Taiwán sí poseen.

India más de lo mismo. Pero esto no es una cuestión de dos grandes polos. Corea del Sur también busca convertirse en uno de los grandes jugadores de los semiconductores, y otro país que está diseñando una ambiciosa estrategia para atraer inversión en materia de semiconductores es India. A lo largo de los últimos meses han ido aprobando una serie de paquetes de ayuda (el último en enero de este año, de 4.600 millones de dólares) para impulsar la fabricación de componentes electrónicos en el país.

Aparte de invertir en su primera fábrica de semiconductores de última generación (se estima una inversión de 11.000 millones de dólares para lograrlo), están lanzando otras ayudas y ventajas fiscales para atraer empresas como Samsung, Foxconn (también taiwanesa) o Apple a su territorio. El objetivo es no ser un país que ensambla el producto final, sino fabricar componentes críticos y subir en la cadena de valor industrial.

En XatakaEl secreto de TSMC cabe en un viaje de 60 minutos: por qué el modelo de Taiwán es imposible de copiar en Arizona

Expansión taiwanesa. El “problema” para estos países, y gran ventaja para TSMC, es que todos parecen estar muy lejos. India quiere lograr un chip fabricado en una litografía de 28 nanómetros, que es algo que TSMC superó hace generaciones. Y China está peleándose con los 7 y 5 nm. Mientras tanto, TSMC ha refinado su proceso de 3 nm y, como decimos, la gran baza de TSMC no es sólo que tienen la experiencia y la tecnología, sino la capacidad para fabricar los mejores chips a clientes que necesitan esos chips terriblemente refinados.

Pero hay más: si China, Europa, Estados Unidos e India se están moviendo, la propia TSMC se está diversificando. Si Europa aspira a fabricar el 20% de los semiconductores del planeta, será gracias a la planta de TSMC planeada en Alemania. Y aunque EEUU odia que sea una empresa extranjera la que tenga la sartén por el mango en esta gran aventura tecnológica -y monetaria- de la IA, TSMC ya se ha instalado en suelo estadounidense.

Al final, cada territorio busca su propia TSMC, pero con las necesidades inmediatas de la industria, el mensaje de Huang tiene todo el sentido: hay que diversificar, pero desde la resiliencia aceptando que TSMC es la que ‘manda’, no buscando el reemplazo por el reemplazo

Imágenes | TSMC, Simon Liu

En Xataka | En plena guerra comercial, hay una batalla que China ya ha ganado: que el mundo dependa de su nueva energía

Fuente original: Leer en Xataka
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