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Miles de malagueños, en vilo ante la llegada de una nueva borrasca de alto impacto

Miles de malagueños, en vilo ante la llegada de una nueva borrasca de alto impacto
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La provincia afronta hoy el paso de Marta, con lluvias de hasta 100 litros, sin tiempo para recuperarse de la pesadilla de Leonardo

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Varias dotaciones de la Guardia Civil y Bomberos desplegados en la Estación de Benaoján. SALVADOR SALAS Miles de malagueños, en vilo ante la llegada de una nueva borrasca de alto impacto

La provincia afronta hoy el paso de Marta, con lluvias de hasta 100 litros, sin tiempo para recuperarse de la pesadilla de Leonardo

Chus Heredia e Ignacio Lillo

Málaga

Sábado, 7 de febrero 2026, 00:53 | Actualizado 01:03h.

... con nombre propio, una vez que los servicios meteorológicos europeos han calibrado que tendrá «un alto impacto». Miles de malagueños, sobre todo en la Serranía de Ronda, permanecen en vilo ante otro embate, mientras tratan de luchar aún contra los efectos acumulados de los seis anteriores.

Por tanto, las áreas más afectadas serán otra vez la Serranía de Ronda, la cuenca alta del río Guadiaro y la parte más occidental de la Costa del Sol (entre Marbella y Manilva). Y aquí las cursos de los ríos van al límite. De hecho, el Guadiaro ha registrados dos máximos históricos en los últimos días, con desbordamientos en Cortes, Jimera de Líbar, Benaoján y Casares.

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En este contexto, ya no es una mera cuestión de alertas: es un problema hidrológico y geológico, de pura acumulación. El temor lógico es que lo que se puede recoger este sábado en la Serranía de Ronda multiplicará los daños. El aviso en la Costa del Sol fija umbrales de hasta 50 l/m2, sobre todo en la parte más occidental (entre Marbella, Estepona y Manilva).

Además, se han activado avisos por viento fuerte, peligroso aliado de la lluvia para infraestructuras, transportes y seguridad de los ciudadanos. Se podrían dar rachas máximas de 90 km/h de componente oeste (poniente y terral). También hay riesgo de vientos de fuerza 7 y olas de dos a tres metros en el litoral. El nuevo episodio húmedo se extenderá desde las doce de la mañana hasta la medianoche de hoy.

En este contexto, la batalla se libra en el medio acuático, con monitorización permanente de cauces y decisiones complejas en la gestión de las presas. Y terrestre, para hacer frente a los desperfectos que se multiplican y las amenazas de un terreno que no infiltra más. Y, a todo esto, hay que sumar la atención a desalojados y la gestión humanitaria.

Taludes, desprendimientos, árboles, tendidos... Toda atención será poca para el operativo de emergencias, equipos de operarios y militares de la UME desplegados por buena parte de la geografía provincial.

Gestionar los embalses en momentos de lluvias y crecidas constantes es un reto. Los técnicos deben encontrar el punto óptimo entre las necesidades de abastecimiento de una provincia como Málaga, que arrastra problemas crónicos de sequía, con las lógicas exigencias de seguridad. Y, claro, desembalsar implica también medir y controlar lo que ocurre aguas abajo para evitar desbordamientos. Todo se monitoriza y se va decidiendo con aperturas y cierres estratégicos de compuertas.

Por segunda vez en la historia, Guadalteba, el embalse que más agua almacena ha rebosado hacia el Guadalhorce

 

Presas desaguando

Está entrando tanta agua en los pantanos malagueños que suben de nivel incluso soltando. El viernes el organismo de cuenca consiguió aplanar durante muchas horas la curva de crecimiento, que quedó 'clavada' durante varias horas en 489 hectómetros cúbicos, por encima del 80% de la capacidad total. Y es que, de manera alterna o continua, hay cinco presas desaguando.

Semanas llevan con las compuertas abiertas La Concepción y Conde de Guadalhorce. En varios momentos, han hecho lo propio las dos presas de laminación (defensivas) que existen: Limonero y Casasola. Y, en los últimos días, por segunda vez en la historia reciente, Guadalteba, el embalse que más agua almacena, ha rebosado hacia su vecino, el Guadalhorce.

Cauces a punto de desbordarse

Tener una capacidad de resguardo importante para admitir crecidas en las presas y que mantengan el máximo poder de laminación es la obsesión de los técnicos de Cuenca Mediterránea Andaluza, que, al menos tres veces al día, reportan y mantienen reuniones estratégicas.

A primera hora de la tarde de ayer, el Guadiaro seguía en aviso rojo en su aforo del trasvase hacia el Majaceite (Cortes de la Frontera). En fase amarilla estaban el Guadalteba (Teba), Grande (Tolox) y Genal (Jubrique). El estado de los cauces varía constantemente, pero esta vez las alertas se cronifican más. Y a poco que llueva lo previsto, los cursos del Turón, Guadalhorce, Campanillas, Guadaiza, Guadalmina o Guadalmansa se pueden desbocar. De hecho, ha habido momentos con una decena de crecidas simultáneas.

Trenes y carreteras

Mientras, las incidencias en la infraestructura y la red viaria se multiplican. Siguen cortadas la línea de alta velocidad Málaga-Madrid, por el desprendimiento de un talud en Álora. Y hasta ayer Renfe había decidido no operar la línea de Cercanías del Guadalhorce (C2) y varios servicios de media distancia, por precaución.

En cuanto a las carreteras afectadas, la buena noticia es que se ha podido reabrir al tráfico la más importante de ellas: la A-374, que conecta Ronda con Sevilla. En cambio, según el último balance de la Diputación de Málaga, varias vías de la comarca de Ronda siguen concentrando la mayoría de las incidencias, como la MA-7402 (Acinipo); la MA-8306 (Benalauría); la MA-8302 (Genalguacil), y la MA-8301, de Estepona a Jubrique; y la MA-8401, desde el cruce de Jimera a Benaoján. En la zona de Antequera, permanece cortada la MA-6406, en Almargen. Y en Guadalhorce, la MA-5402 (cerrada desde la MA-5401 a Ardales).

El reto del suministro durante los temporales

Puede parecer paradójico, pero suministrar agua en grandes ciudades durante episodios meteorológicos como Leonardo puede ser complejo. Emasa no cuenta en estos días con las reservas de los embalses del Guadalhorce y Casasola, que desaguan para limpiar fangos, mantener el nivel y tener a punto sus sistemas de seguridad. La turbidez del agua siempre es un problema con lluvias intensas, pero está todo bajo control. En estos días el suministro a la capital procede de El Limonero y del agua almacenada en la presa de El Tomillar o de Pilones, al norte del PTA, en Campanillas. Es un pequeño reservorio que ejerce como depósito y que puede acumular agua para 14 días. Está conectado a la presa de Casasola y al propio sistema de El Atabal. Tampoco se está acudiendo a los pozos de Aljaima-Fahala ni Bajo Guadalhorce.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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