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Marilú Báez Miles de personas recorren el Centro de Málaga «por los derechos de las mujeres, la salud y la paz»De todas las edades, familias, grupos de amigos... se suman a una marcha festiva y reivindicativa
Domingo, 8 de marzo 2026, 12:02 | Actualizado 17:40h.
... se abrió camino por la calle Alcazabilla y desde ahí circuló por calle Císter, Molina Lario, la Plaza de la Marina para adentrarse por la alfombrada calle Larios con motivo del festival de cine y a continuación girar por Especerías para terminar en la plaza Enrique García Herrera (la conocida como plaza de Camas) don de leyó el manifiesto. El tiempo, soleado y con temperatura primaveral, animaba a salir a la calle.Las frases que han marcado el 8M en Málaga: «Nuestras tetas son políticas»
Sara Sálamo se suma a la manifestación del 8M en Málaga
Alrededor de 3.500 personas, según cálculos de la Policía Nacional -cifra que luego la Subdelegación del Gobierno elevó a 5.000-, y más de 13.500 según la organización, caminaron al paso que marcaba la cabecera que portaba una pancarta con el lema de la manifestación de este año: «Por los derechos de las mujeres, la salud y la paz». Precisamente, antes de la convocatoria de este domingo, el movimiento feminista malagueño ya había protagonizado otras dos jornadas de protesta; la primera, hace dos fines de semana, cuando, en la calle Alcazabilla, siguiendo a una convocatoria de las asociaciones en solidaridad con Palestina, realizaron una 'performance' por la paz. Y la segunda, este sábado mismo, en la plaza de Félix Sáenz, donde las reivindicaciones fueron el derecho a la salud, la financiación adecuada de la sanidad pública y la investigación de las enfermedades propiamente femeninas.
Marilú BáezAntes de las doce de la mañana, la plaza de la Merced ya comenzaba a teñirse de violeta. Y ahí se encontraba Carmen Martín, la presidenta de la Plataforma Violencia Cero, alma mater de las manifestaciones por la igualdad. «Reclamamos derechos laborales, sociales, políticos y económicos y denunciamos la violencia que sufrimos, porque si nos violentan y nos asesinan, es que los derechos de las mujeres no se están respetando». Ante críticas de que el «no a la guerra» pudiera estar cooptando la protesta de este 8M, defendió en declaraciones a SUR: «Estamos con el 'no a la guerra'. Lo vamos a gritar porque estamos en contra de las violaciones y de que nos encierren, sea donde sea que eso ocurra». Y a ello, Andrea Barbotta, vicepresidenta de la Plataforma, apostilló: «En todas las guerras, las mujeres somos las que más sufrimos». Martín también dejó claro antes de que arrancara la manifestación: «En el 8M no podemos olvidar nuestra reivindicación específica, la de las mujeres. Es cierto que la situación global es complicada, pero no se puede invisibilizar y desviar lo que significa el 8M: es reivindicación, es lucha, hacemos balance de dónde estamos las mujeres y dónde quiere llegar el feminismo».
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Marilú BáezEn el manifiesto que se leyó al final de la marcha, en la plaza de Camas, el movimiento feminista malagueño incidió en que esta protesta no tiene lugar «por costumbre, sino por necesidad» «porque la desigualdad entre mujeres y hombres existe, porque la violencia continúa, porque cada derecho que hoy tenemos fue peleado y porque ante ataque a nuestros derechos responderemos». Las mujeres recordaron a las asesinadas, que ya superan las 1.300 en España desde que en 2003 comenzaron a contabilizarse. Y también cargaron contra la que califican de «violencia institucional» y que definen como «la que aparece cuando una administración no atiende, cuando un juzgado revictimiza, cuando se duda de la víctima, cuando se retrasa la protección, cuando el sistema falla». Y enumeraron una serie de «medidas reales» para atajar todas las desigualdades: empleo digno para las mujeres, pensiones suficientes, servicios públicos y universales de calidad, coeducación y educación afectiva-sexual, garantía de la interrupción voluntaria del embarazo en la sanidad pública y formación con perspectiva feminista obligatoria y continuada para profesionales de la sanidad, policía, justicia, educación y servicios sociales, además de la abolición del sistema prostitucional. El «no a la guerra» que también atravesaba la marcha, también esta presente en el manifiesto: «Exigimos paz y solidaridad internacional y defendemos el diálogo multilateral y el acuerdo como únicas vías en las relaciones internacionales. Rechazamos la militarización y todas las guerras», concluía el texto.
Aunque ése fue el manifiesto oficial y el que se leyó desde la plataforma instalada a tal efecto al final de la marcha, en realidad no fue el único diseñado por las feministas para este 8 de marzo. Porque la manifestación malagueña es unitaria, pero no uniforme. En su seno hay discrepancias aunque conviven y caminan juntas en días como el de hoy. Desde La Invisible salió un bloque de mujeres autónomo y crítico, no mixto (sólo participan ellas, no ellos), transinclusivo y al que también se incorporan las trabajadoras sexuales, lo que significa que discute al feminismo mayoritario, que es abolicionista de la prostitución y rechaza la teoría queer. Desde primera hora de la mañana, las feministas de La Invisible estaban preparando pancartas en el patio del centro social autogestionado, pero ellas también se sumaron en la plaza de la Merced a la marcha unitaria, si bien contaban con su propio manifiesto, que incluía este contenido: «Las mujeres trans, las trabajadoras sexuales, las racializadas, las migrantes y quienes viven en situaciones de mayor vulnerabilidad siguen siendo las principales víctimas de la violencia».
«Las mujeres trans, las trabajadoras sexuales, las racializadas, las migrantes y quienes viven en situaciones de mayor vulnerabilidad siguen siendo las principales víctimas de la violencia»
Uno de los colectivos que conforman este feminismo crítico es Café Feminista. Una de sus portavoces explica a este periódico que este año ellas ponen el foco en el clima bélico internacional, alimentado por el conservadurismo, el fascismo, la LGTBi-fobia, el imperialismo y el genocidio. A nivel local, mientras tanto, señalan que la cuestión que más les preocupa es el problema de la vivienda y por eso recuerdan la manifestación que tendrá lugar el próximo sábado, 14 de marzo, en la Avenida de Europa convocada por el colectivo 'Málaga para vivir, no para sobrevivir'.
Políticos en la manifestación
Los políticos también se dieron cita en la marcha. Por ejemplo, Josele Aguilar, secretario general del PSOE malagueño, que repartía pegatinas moradas con las siglas de su partido y que en declaraciones a SUR, dijo: «El feminismo es más necesario que nunca ahora que se quieren dar pasos atrás y se quiere demonizar. Los comportamientos machistas están tan asentados que cuesta identificarlos. Hay que hacer un esfuerzo por poner en valor el trabajo de las mujeres. Los avances se pueden ver revocados en un chasquido».
«Las mujeres queremos vivir en paz, sin guerras, sin genocidios, sin desahucios, sin precariedad, sin que tengamos que seguir siendo nosotras las que sostengamos los cuidados a costa de nuestra vida»
Por parte de Izquierda Unida, Victoria Morales, portavoz de Por Andalucía, denunció «el despliegue ideológico machista del PP de Moreno Bonilla, que atenta contra los derechos de las mujeres». Y añadió: «Nosotras no solamente salimos por las políticas negacionistas de la Junta de Andalucía. Salimos a decir fuerte y claro 'no a la guerra'. Las feministas somos paz. Las feministas somos antifascistas. Ante el avance reaccionario que nos quieren vender, aquí estamos las mujeres en pie de lucha y para seguir defendiendo los derechos de todas las mujeres en todos los lugares y en todas las circunstancias». Toni Morillas, concejala de Con Málaga en el Ayuntamiento, agregó: «Las mujeres queremos vivir en paz, sin guerras, sin genocidios, sin desahucios, sin precariedad, sin que tengamos que seguir siendo nosotras las que sostenemos los cuidados a costa de nuestra vida, de nuestro tiempo y de nuestra salud. Hoy hay una ola reaccionaria que ha puesto el foco en las mujeres y en el feminismo, en todas las mujeres y particularmente en las mujeres migrantes, en las mujeres racializadas, en las mujeres trans, en las mujeres que son las que tienen las circunstancias más precarias».
Mientras tanto, la pancarta de Podemos circulaba junto a una gran marioneta de Jeffrey Epstein, el millonario estadounidense que puso en marcha una red de tráfico sexual de menores y en cuyos archivos están apareciendo destacadas personalidades de la política mundial como sospechosos de haber usado esos servicios.
Parada ante la catedral
Como anécdota, o como símbolo, la cabecera de la manifestación se detuvo frente a la catedral, en la plaza del Obispo, y entonces se comenzó a gritar: «Saca tu rosario de nuestros ovarios» o «Hay que abortar este sistema patriarcal». Unos pasos más adelante, cuando ya clamaban «Cuidado, cuidado, puedes tener un putero a tu lado», los trabajadores de mantenimiento del alcantarillado, en huelga desde hace 37 días, aclamaban a las mujeres. «Nos sumamos a sus reivindicaciones», afirmó Diego al paso del río morado.
«Celebramos todo lo conseguido, porque lo hemos logrado con sangre. A muchas se las han cargado por eso. Tenemos que tener memoria histórica. Somos dignas de admiración»
En una manifestación del 8M son muchas las reivindicaciones que se corean para alcanzar la igualdad. Pero en un día como éste también se celebran los logros del movimiento feminista, ése que los expertos consideran que es el que más éxitos ha cosechado y en menos tiempo. Así que, por ejemplo, las amigas Carmen Díaz y Conchi Hurtado se inclinaron ayer por poner el acento en esos triunfos: «Somos feministas hasta la médula. Lo demostramos no dejando que ningún hombre nos avasalle. Ahora celebramos todo lo conseguido, porque lo hemos logrado con sangre. A muchas se las han cargado por eso. Tenemos que tener memoria histórica. Y somos dignas de admiración. Mira nuestra camiseta, dice que la vergüenza tiene que cambiar de bando», comentan.
«La desigualdad se ve en todos lados. A los chicos se les ríen las gracias, dicen que son bromas, pero no deja de ser machismo. Sin embargo, a las chicas que se salen un poco de la norma se las critica»
Pero dos muchachas muy jóvenes, Sara y Mara, de 14 y 15 años, ponen cara a las muchas asignaturas pendientes que tiene el movimiento: «La desigualdad se ve en todos lados. A los chicos se les ríen las gracias, dicen que son bromas, pero no deja de ser machismo. Sin embargo, a las chicas que se salen un poco de la norma se las critica. Nosotras siempre les llamamos la atención. Y hemos tenido unas cuantas peleas», relatan las chicas bajo la atenta y orgullosa mirada de su madre. De fondo se escucha «las feministas tenemos un deseo: parar el fascismo con mucho meneo» que cantan en la cabecera.
Pero, como contrapartida, las mayores de la Asociación Jazmín, que organizan actividades para hacer en común. Su presidenta, Ana Martos, valora un avance: «Ahora si los dos de la pareja trabajan fuera de casa, también comparten las tareas del hogar. Antes no era así». Pero lanza un deseo: «Que no haya más violencia, que no haya más asesinadas».
«Creo que el retroceso se está produciendo, pero sólo en un pequeño sector de la población que quiere enfrentarnos. Hoy en día hay mucha más conciencia feminista»
El feminismo y la igualdad también se cultivan en familia. Y un ejemplo de ello lo representa la que comandan María Bravo y Guillermo Fernández, con sus dos hijas, primas, amigos... Portan pancartas realizadas artesanalmente y en colores pastel que rezan «Quiero que mis hijas sean libres, no valientes», «Los novios también violan» o «No salí de tu costilla, tú saliste de mi coño». María Bravo impone y dice que hay ciertas cosas, machistadas, que nadie se atreve a decir en su presencia. Y, hablando del riesgo de retroceso, Guillermo Fernández no es pesimista: «Creo que se está produciendo, pero sólo en un pequeño sector de la población que quiere enfrentarnos. Hoy en día hay mucha más conciencia feminista. Aunque hay gente que se obceca con la palabra 'feminismo' porque cree que es lo contrario al machismo».
Aparte de asociaciones de mujeres, agrupaciones feministas, sindicatos y partidos políticos, también había pancartas de Amnistía Internacional con todos sus miembros vestidos de amarillo, o de la organización 'Yes, we tech', que persigue que las mujeres de todas las edades, las jóvenes, pero también las mayores, se incorporen a la tecnología. Su portavoz, Ángela Dini, explicó a SUR: «Las mujeres sólo pesan un 20% en las carreras tecnológicas, lo que luego se reproduce en las empresas. Y la tecnología abarca todo en esta vida. Si las mujeres no estamos ahí, nos perdemos unos salarios muy competitivos, la conciliación que permite este empleo, y ocurrirá que la inteligencia artificial, por ejemplo, funcione con sesgos».
¿Qué hacen los hombres por la igualdad?
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Marilú BáezLa manifestación reivindica la igualdad. Las mujeres son las protagonistas. Pero cada vez más hombres acompañan la marcha, incluso con pancartas, con camisetas... SUR preguntó a un puñado de ellos por lo que hacen por la equidad de género. «Apoyar a las mujeres en todas sus decisiones, impulsar políticas públicas que desarrollen el bienestar general, reprochar las conductas machistas...», contestaron Luis Delgado y Salvador Villalba. Sergio Martín, por su parte, agregó: «Hay que apoyar siempre la igualdad, donde haga falta». ¿Se ha atrevido alguna vez a afear comentarios o comportamientos machistas de sus amigos? «Es complicado si hay mucha gente. Si todos se ríen de un chiste y tú no... los demás te hacen sentir mal, te hacen sentir apartado», confiesa el chico.
Germán Pertierra, José Manuel Olmedo y Rafael Las Heras, de 30, 31 y 32 años, explican que ellos tratan de contribuir con la igualdad intentando ser siempre correctos y educados con los demás y tratando a todo el mundo con igualdad y con educación. «Si intentamos entender lo que nos diferencia, se llega a la conclusión de que no es tanto y a partir de ahí, sólo tenemos que respetarnos», sintetizan. «Sí hay una ideología de la masculinidad tóxica, pero nosotros tenemos la fortuna de contar con amigos con los que nos podemos mostrar vulnerables, por ejemplo, entre nosotros tres», concluyen.
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