Qué falló para que una explosión de grisú matara a cinco mineros y cuáles son hoy las versiones
Mina de Cerredo, crónica de una tragedia anunciadaSe cumple un año del accidente en Degaña, Asturias. Qué falló para que una explosión de grisú matara a cinco mineros y cuáles son hoy las versiones
Samantha Acosta y Ramón Muñiz
Gijón
Martes, 31 de marzo 2026, 08:28
un año de la tragedia. Se llamaban Amadeo Augusto, David, Rubén José, Jorge e Ibán, tenían familia, hijos y una vida por delante. Murieron donde no tenían que morir, en su puesto de trabajo, el tercer piso de la mina de Cerredo, en Degaña (Asturias). Según recuerda El Comercio, el accidente más grave de la minería asturiana en los últimos 20 años lo produjo una explosión de grisú que afloró una amplia cadena de negligencias e ilegalidades.Año 2021
Todo empezó en un juzgado
El Juzgado de lo Mercantil subasta los bienes de la Compañía Minera Astur Leonesa, propietaria del Grupo Cerredo. Combayl ofrece 975.000 euros. Detrás de la sociedad está Jesús Manuel Rodríguez, 'Chus Mirantes'. Pesa sobre él una condena que le impide administrarla, por lo que, en los papeles a quien pone es a su mujer, Ana María Rodríguez. 'Mirantes' sigue libre en parte porque el juicio en el que está acusado de formar parte de una red que quiso importar 390 kilos de cocaína a través del puerto de Gijón no se celebra. El Instituto para la Transición Justa advierte al juzgado de que Cerredo está afectada por el Plan de Cierre de la minería, y que si se reactiva la Compañía Minera Astur Leonesa deberá devolver los 6,2 millones de ayudas de la UE percibidos, lo que perjudicaría a los acreedores de la sociedad en disolución. Con esa cautela, se cierra la venta.Año 2022
Quid pro quo
El Principado y el ITJ tenían otros planes. Acuerdan rehabilitar todo el espacio, 660 hectáreas, empleando 27 millones, la mayoría de la UE. De materializarse, lo comprado por Combayl quedará sepultado. Consejería y empresa hablan. El Principado autoriza a la empresa a trabajar (cosa que ya hacía) y Combayl no pone impedimento a que se usen sus caminos para avanzar en la restauración. Durante meses un guarda de Medio Natural notificará que se mueve madera y materiales al interior del piso sexto, que 'Chus Mirantes' le ha dicho que «entre paisanos nos entendemos», que tiene contactos en las altas esferas. El servicio de Minas desestima esos avisos, asegurando que la empresa solo saca chatarra del interior. El 21 de junio la empresa informa al actuario de Minas que quieren pedirle un Proyecto de Investigación Complementaria (PIC) para extraer carbón.Año 2022 (agosto)
La tragedia que pudo cambiarlo todo
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El 25 de agosto ocurre un primer accidente mortal. Richard S. y Enrique Ramón M., dos trabajadores de la explotación, bajaban del piso sexto con un dumper Case 330, camión de diez metros de largo y 3,5 de alto. Va cargado con más de diez toneladas de carbón cuando el motor y los frenos dejaron de funcionar. Los ocupantes se lanzaron, falleciendo el primero y perdiendo la pierna el segundo. La empresa asegurará que estaban fuera de su horario de trabajo, que tenían orden de no usar ese camión, que no sabía qué hacían ahí. El Principado paraliza la actividad hasta aclarar lo sucedido. El superviviente y su mujer aseguran a la Guardia Civil que se sacaba carbón ilegal y aportan los nombres de los mineros que lo hacían. Los agentes no harán pesquisas para identificarles ni interrogarles. Parte de ellos morirán en el accidente de 2025.Año 2023
Parados, pero preparados
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El 8 de marzo el jefe de sección de Minas accede al piso sexto, con la Brigada de Salvamento. Una quiebra impedía el paso; tras superarla descubren el taller clandestino. Minas da así por probado que se sacó carbón e impone una multa por la que Combayl pagará 12.000 euros. El 11 de abril el jefe de sección visita de nuevo la mina, comprueba que la empresa entrega los papeles que le había pedido, y levanta la suspensión para trabajar.
Las versiones de los principales implicados
Dueño «de hecho» de la mina
Jesús Rodríguez Morán
Dijo que los muertos se encargaban de todo, se cumplía la normativa de seguridad y que le regaló la mina a su hijo «porque le gustaba»
Dueño formal de la mina
Adrián Rodríguez
Un exempleado dijo que era «una víctima más, que haría lo que fuera por un padre al que quería agradar»
Directora general y consejera
Belarmina Díaz Aguado
En el cargo defendió una vía legal para reactivar la minería. Tras la tragedia negó errores o conocer al empresario y culpó al director facultativo
Jefe de Servicio de Minas
Santiago Berjano
Defiende «el modus operandi» de su servicio y acusa a la empresa de «una estrategia de ocultación». «Posiblemente nos tomaron el pelo», asume
El 4 de mayo el funcionario participa en la Comisión de Seguridad Minera; sindicatos y empresas del sector plantean cerrar para siempre la mina o impedir a la empresa que vuelva al tajo.
El jefe de sección asegura que la mina está parada y que se estará vigilante. Omite que tres semanas antes había dado permiso para reactivarla.
Año 2024
Vuelta al tajo con menos vigilancia
Minas visita con frecuencia la explotación, lo hace avisando y nunca detecta ni explotación de carbón ni ventilación insuficiente. 'Chus Mirantes' mueve ficha y traspasa la propiedad a Blue Solving, sociedad a nombre de su hijo. Bajo la nueva marca Minas espacia las visitas, llegando a no hacer inspecciones los seis meses previos a la tragedia. Además a Blue Solving se le autoriza, en 33 días, el Proyecto de Investigación Complementario (PIC) para extraer 60.000 toneladas de carbón en dos años. Combayl y Blue Solving logran antes que el Instituto para la Transición Justa (ITJ) les dé una subvención para levantar en el exterior de la mina dos fábricas; le asegura al departamento del ministerio que no procesará carbón en ellas, pero en los papeles que presenta al Principado dice lo contrario.Año 2025
Un trabajador lo ve venir
Eran nueve los mineros que cada mañana entraban y uno se lo temía. Esto decía por whatsapp a su pareja: «Esta semana ya me meten para el furaco otra vez (….) está inundado y sale una chocolatada su puta madre». «No están haciendo las cosas bien y va a haber una desgracia (…) Por las prisas del carbón, carbón, carbón, quieren comer el mundo (...) Y va a pasar algo serio y… Estoy hasta las huevos. No me apetece ser portada de ninguna revista (...) Y va a pasar algo grave, serio. Les dicen las cosas y el tonto soy yo (...) Lo que me jode es que parece que no ven el peligro, no sé. O que se la pela directamente, es que no lo entiendo». «Dios, está esto que mete miedo (…) Si se hunde la mina, ¿para donde salimos? No tenemos pa' dónde ir». «No es que la mina me moleste, me molesta dónde estamos ahora que es un chamizo».31 de marzo (lunes)
Habla un superviviente
Trabajo para Blue Solving desde enero de 2025. Hace un mes comenzamos a extraer carbón (...) El día del accidente, subimos al tercer piso en el Nissan Patrol de la empresa (...) Ibán ya estaba, solía decir que llegaba una hora antes, repartía el trabajo. Dijo que había que hacer unas llaves (maderas entrecruzadas en el interior de la rampla para sujetar el techo) y que había conectado los compresores.
En la primera maniobra (locomotora y vagoneta) entraron Rubén, Sergio, Amadeo y Abel. En la segunda David y él. El último en entrar sería Ibán. Avanzan en línea recta, 700 metros. Luego giran a la derecha. A 50 metros estaba la rampla, donde se saca carbón. Él viajaba comprobando su grisúmetro. Al llegar a la curva «miré a la pantalla tenía todo en 'x', lo que significa que había una concentración de metano mayor del 5%. Grité a Rubén, Sergio, Amadeo y Abel (...) '¿Dónde vais con tanto gas?'. Creo que no me pudieron oír». Pensó en resetear el grisúmetro. «De pronto vi una gran bola de fuego y una explosión. Me tiré al suelo y me intenté proteger con el brazo izquierdo». Todo quedó a oscuras. La explosión hizo volar su casco con linterna. Las quemaduras le ardían. Tras la explosión se producen gases y el oxígeno queda en el suelo, así que salió de rodillas. En la oscuridad divisó una luz, de su compañero: «Me duele la pierna». «Hay que salir de aquí», le dijo.¿QUÉ FUE EL DETONANTE
DE LA DESGRACIA?
El grisú, el gas mortífero que se
encuentra en las minas de carbón
de Metano
(CH4)
CO2, nitrógeno,
hidrógeno, etano
y propano
Se encuentra
atrapado junto
al carbón.
Se libera al aire
de forma natural
o por la acción
de picar en veta
Hidrocarburo presente
en el gas natural
doméstico y en los gases
expulsados por el ganado
El metano resulta
explosivo al mezclarse
con el aire en
concentraciones
entre el
Puede provocar una explosión
sin necesidad de llama o chispa
Absorve hasta el 90% del oxígeno
de su alrededor provocando la pérdida
de conciencia y la muerte por asfixia
¿QUÉ FUE EL DETONANTE DE LA DESGRACIA?
El grisú, el gas mortífero que se encuentra en las minas de carbón
Se encuentra
atrapado junto
al carbón.
Se libera al aire
de forma natural
o por la acción
de picar en veta
de Metano
(CH4)
CO2, nitrógeno,
hidrógeno, etano
y propano
El metano resulta
explosivo al mezclarse
con el aire en
concentraciones
entre el
Hidrocarburo
presente en
el gas natural
doméstico y
en los gases
expulsados
por el ganado
Puede provocar una explosión
sin necesidad de llama o chispa
Absorve hasta el 90% del oxígeno
de su alrededor provocando la pérdida
de conciencia y la muerte por asfixia
¿QUÉ FUE EL DETONANTE DE LA DESGRACIA?
El grisú, el gas mortífero que se encuentra en las minas de carbón
Puede provocar una explosión
sin necesidad de llama o chispa
Absorve hasta el 90% del
oxígeno de su alrededor
provocando la pérdida de
conciencia y la muerte
por asfixia
Se encuentra
atrapado junto
al carbón.
Se libera al aire
de forma natural
o por la acción
de picar en veta
Hidrocarburo
presente en
el gas natural
doméstico y en los
gases expulsados
por el ganado
de Metano
(CH4)
CO2, nitrógeno,
hidrógeno, etano
y propano
El metano resulta
explosivo al mezclarse
con el aire en
concentraciones
entre el
Al salir intentó coger el coche de Ibán, pero no tenía llaves. Subió al Patrol y alcanzó la zona de talleres, donde contó a un mecánico lo ocurrido para que avisara al 112. De la taquilla rescató su teléfono móvil para avisar a su mujer.
Los cinco fallecidos llegan al Instituto de Medicina Legal ese mismo lunes y los forenses practican la autopsia de inmediato. Son momentos duros y se quiere poder entregar los cuerpos cuanto antes a las familias para que puedan velarlos. Es lo único que pueden hacer por ellas, trabajar y cumplir, y lo hacen. La autopsia concluye de forma provisional que la muerte es violenta, la causa fundamental es compatible con una onda expansiva; a algunos les destrozó en el acto, en otros queda por investigar si también fueron víctimas de la inhalación de gases tóxicos.
Muertos entre las 9 y las 10 de la mañana, por un accidente que es la crónica de una tragedia anunciada
Los cinco fallecidos llegan al Instituto de Medicina Legal ese mismo lunes y los forenses practican la autopsia de inmediato. Son momentos duros y se quiere poder entregar los cuerpos cuanto antes a las familias para que puedan velarlos. Es lo único que pueden hacer por ellas, trabajar y cumplir, y lo hacen. La autopsia concluye de forma provisional que la muerte es violenta, la causa fundamental es compatible con una onda expansiva; a algunos les destrozó en el acto, en otros queda por investigar si también fueron víctimas de la inhalación de gases tóxicos.
Muertos entre las 9 y las 10 de la mañana, por un accidente que es la crónica de una tragedia anunciada
Los cinco fallecidos llegan al Instituto de Medicina Legal ese mismo lunes y los forenses practican la autopsia de inmediato. Son momentos duros y se quiere poder entregar los cuerpos cuanto antes a las familias para que puedan velarlos. Es lo único que pueden hacer por ellas, trabajar y cumplir, y lo hacen. La autopsia concluye de forma provisional que la muerte es violenta, la causa fundamental es compatible con una onda expansiva; a algunos les destrozó en el acto, en otros queda por investigar si también fueron víctimas de la inhalación de gases tóxicos.
Muertos entre las 9 y las 10 de la mañana, por un accidente que es la crónica de una tragedia anunciada
Los errores detrás del accidente
Justicia lenta
El empresario Jesús Rodríguez Morán, 'Chus Mirantes', llegó a Cerredo en parte porque la causa por narcotráfico en la que le piden 10 años de prisión está parada en la Audiencia Provincial de Alicante, con auto de apertura de juicio oral de 2016. La instrucción por el accidente de 2022 también pasó años sin avances, dando por buena la versión de que Rodríguez Morán solo era un trabajador más y sin interrogar a los mineros que sacaba ya carbón.
Permisos dudosos
La actividad de la familia Rodríguez se cimentó sobre un Proyecto de Investigación Complementaria (PIC) para sacar 60.000 toneladas al año. Se trata de un tipo de permiso diseñado por altos funcionarios del Principado, sin réplica en otras comunidades y sustentado en normas que no lo definen, solo se aplican por analogía.
Avisos desatendidos
Un guarda de Medio Natural avisó de una posible extracción de carbón. Minas lo desestimó, asegurando que era la recuperación de chatarra que había autorizado. Un vecino denunció la situación al Principado, pero su email se traspapeló. Una empresa rival hizo lo propio y Minas siguió sin ir a visitar la explotación.
Inspecciones avisadas
Hasta la tragedia el Servicio de Minas avisaba días antes de cada inspección. Según varios testigos, eso daba lugar a que la empresa preparara el escenario, dificultando ser descubierta. David Álvarez, uno de los supervivientes, cuestiona que no vieran que las turbinas eran insuficientes.
Infracciones muy asumibles
Por la extracción ilegal de carbón de 2022, que costó la vida a una persona, Combayl pagó una multa de 12.000 euros. Es legal, pero la norma permitía ir a penas mayores. Los sindicatos pidieron clausular la mina o suspender a la empresa y el Principado desestimó. Cuando ocurrió el accidente a la empresa hacía tres meses que le había vencido un plazo para depositar una fianza de tres millones sin que Minas se la reclamara.
Mismo perro con distinto collar
Tras el accidente de 2022 los Rodríguez traspasaron la mina desde Combayl a Blue Solving. En la documentación presentada ante el Principado reconocían ser parte del mismo grupo societario, pero tuvieron un trato asimétrico. A Blue apenas se la inspeccionó, como si no tuviera que ver con el sinistestro2. La sociedad tenía apenas 3.000 euros de capital social y al frente de la misma estaba un chico de poco más de 20 años, aspectos que ponen en duda su solvencia económica y técnica.
El Ayuntamiento, pretendidamente al margen
Combayl trabajó sin licencia de actividad. Cuando la solicitó, presentó los mismos papeles que Minas había dado por buenos para autorizarla a retirar chatarra. Al técnico municipal le parecieron insuficientes por no concretar los efectos ambientales y solicitó aclaraciones. La empresa no las dio, ni el ayuntamiento hizo nuevos requerimientos. En el pleno se debatió sobre la posible extracción de carbón y el alcalde se comprometió a preguntar el tema al Principado, sin mayores consecuencias.
La cadena de intereses comunes
Al ayuntamiento le interesaba tener actividad en Cerredo, al Principado disponer de los caminos para avanzar las obras de restauración y recuperar la minería. Ese ánimo promotor abrió puertas y dio facilidades a la empresa. La venta de chatarra ya habría dado beneficios, pero se optó por ir más allá de la ley para maximizar el resultado.
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