El CES 2026 que acaba de cerrar sus puertas ha confirmado una realidad ineludible: la Inteligencia Artificial está en todas partes, incluso donde parece no tener sentido. Desde bloques de LEGO electrónicos y portátiles con pantallas enrollables, hasta dispositivos más cuestionables como cortapelos con IA que ajustan el corte dinámicamente o marcos digitales que generan arte por voz mediante GPT Image 1.5.
Entre esta marea de "IA hasta en la sopa", ha surgido una propuesta que rompe con esa tendencia y ha sorprendido por su pragmatismo: ¿es posible calentarse minando Bitcoins? La respuesta es un rotundo sí, y este año la tecnología ha demostrado que lo que antes era un residuo térmico molesto ahora es un recurso doméstico valioso.
El calentador de agua que genera ingresos. La startup estadounidense Superheat captó todas las miradas con la presentación de su Superheat H1, un calentador de agua que utiliza chips ASIC (circuitos integrados de aplicación específica) para calentar un tanque de 190 litros mientras procesa transacciones de Bitcoin.
A diferencia de los termos eléctricos tradicionales, el H1 tiene un precio aproximado de 2.000 dólares, situándose un 30-40% por encima del mercado convencional. Sin embargo, según han detallado en CNET, será capaz de generar unos 1.000 dólares anuales en ingresos pasivos, dependiendo siempre del valor del Bitcoin y la dificultad de la red.
En Xataka
Desde un cortapelos a un marco de fotos: el CES ha confirmado que nos vamos a encontrar IA hasta en la sopa en 2026
La ciencia de la "reutilización térmica". Para entender este fenómeno, hay que recurrir a la física básica. El proceso de minería requiere cálculos computacionales intensivos (proof-of-work) que generan una cantidad masiva de calor. Tradicionalmente, este calor se expulsaba al aire mediante ventiladores, pero empresas como Superheat le han dado la vuelta: ahora la minería es la función primaria y el agua caliente el beneficio secundario.
Desde el punto de vista del usuario, la experiencia es fluida. El manual de dispositivos como el Heatbit Trio revela un sistema de control sofisticado donde el usuario puede navegar por el panel como un profesional:
Modo Eco: Calienta exclusivamente mediante la minería, limitando el consumo a 400W.Modo Target: Combina la placa de minería con una resistencia de calefacción convencional para mantener la temperatura deseada.Purificación de aire: Estos dispositivos no solo calientan, sino que actúan como purificadores con filtros HEPA y sensores de calidad del aire (PM 2.5).
Europa a la vanguardia. En el viejo continente, la propuesta se centra en el diseño y la integración estructural. Desde Austria, la empresa 21energy presenta el Ofen 2, un radiador de diseño minimalista fabricado en acero y aluminio. A diferencia de los mineros industriales que emiten 75 decibelios, este modelo ronda los 32-35 dB, siendo casi inaudible para el oído humano. Además, con un consumo de 1000 vatios, genera hasta 40 TH/s de potencia de minado, permitiendo a los usuarios recuperar parte de su factura eléctrica mientras calientan estancias de hasta 50 m².
Por otro lado, en Suiza, la empresa RY3T ha marcado un hito histórico. El sistema RY3T ONE ya ha sido instalado como fuente de calor principal en una casa unifamiliar en el cantón de Sankt Gallen. Según la compañía, este sistema puede ser más respetuoso con el medio ambiente que una bomba de calor convencional, ya que reutiliza una potencia de cómputo necesaria para la red financiera global en lugar de requerir electricidad adicional exclusivamente para generar fricción térmica.
¿Una buena idea o una quimera tecnológica? A pesar del entusiasmo, un reportaje de Interesting Engineering plantea preguntas críticas que el consumidor debe considerar:
Obsolescencia: ¿Qué ocurre cuando el hardware de minería queda obsoleto? ¿Habrá que sustituir todo el calentador o radiador?Coste de la red: Aunque el calor sea "gratis", la electricidad para minar Bitcoin suele ser más cara que el gas natural en muchos países.Regulación: Si un país decidiera prohibir la minería de Bitcoin, el sistema de calefacción del usuario podría verse comprometido legalmente.
De minar monedas a procesar Inteligencia Artificial. Como comenzaba este reportaje, la IA es la gran protagonista del momento, y su evolución seguirá dando que hablar mucho más allá de las criptomonedas. Julie Xu, jefa de operaciones de Superheat, explicó en el CES que el objetivo final es utilizar esta red de electrodomésticos para soluciones de nube e inferencia de IA.
En lugar de construir centros de datos gigantescos que estresan la red eléctrica y requieren refrigeración masiva, los hogares podrían albergar pequeñas unidades de computación distribuidas. Sin embargo, este futuro plantea un nuevo dilema: la privacidad. Expertos de iFixit y Consumer Reports ya advierten en este CES que "no quieres una cámara delante de tu nevera vigilándote todo el tiempo" ni una conexión constante a internet en aparatos simples, ya que los hace más costosos de reparar y propenso a fallos. El reto será, por tanto, equilibrar la rentabilidad de calentar el hogar con la seguridad de nuestros datos privados.
Imagen | Freepik y Heatbit
Xataka | El negocio del bitcoin se enfría, pero algunos mineros han encontrado un nuevo filón: la fiebre de la IA
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La noticia
Minar Bitcoin siempre ha sido un agujero negro energético. Alguien quiere convertirlo en tu calefacción de casa
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Xataka
por
Alba Otero
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Minar Bitcoin siempre ha sido un agujero negro energético. Alguien quiere convertirlo en tu calefacción de casa
Cuesta 2.000 dólares, pero promete pagarse solo: así es el termo eléctrico que mina cripto mientras te duchas
Calor 'gratis' a cambio de obsolescencia programada: el dilema de convertir tus electrodomésticos en nodos de computación
El CES 2026 que acaba de cerrar sus puertas ha confirmado una realidad ineludible: la Inteligencia Artificial está en todas partes, incluso donde parece no tener sentido. Desde bloques de LEGO electrónicos y portátiles con pantallas enrollables, hasta dispositivos más cuestionables como cortapelos con IA que ajustan el corte dinámicamente o marcos digitales que generan arte por voz mediante GPT Image 1.5.
Entre esta marea de "IA hasta en la sopa", ha surgido una propuesta que rompe con esa tendencia y ha sorprendido por su pragmatismo: ¿es posible calentarse minando Bitcoins? La respuesta es un rotundo sí, y este año la tecnología ha demostrado que lo que antes era un residuo térmico molesto ahora es un recurso doméstico valioso.
El calentador de agua que genera ingresos. La startup estadounidense Superheat captó todas las miradas con la presentación de su Superheat H1, un calentador de agua que utiliza chips ASIC (circuitos integrados de aplicación específica) para calentar un tanque de 190 litros mientras procesa transacciones de Bitcoin.
A diferencia de los termos eléctricos tradicionales, el H1 tiene un precio aproximado de 2.000 dólares, situándose un 30-40% por encima del mercado convencional. Sin embargo, según han detallado en CNET, será capaz de generar unos 1.000 dólares anuales en ingresos pasivos, dependiendo siempre del valor del Bitcoin y la dificultad de la red.
La ciencia de la "reutilización térmica". Para entender este fenómeno, hay que recurrir a la física básica. El proceso de minería requiere cálculos computacionales intensivos (proof-of-work) que generan una cantidad masiva de calor. Tradicionalmente, este calor se expulsaba al aire mediante ventiladores, pero empresas como Superheat le han dado la vuelta: ahora la minería es la función primaria y el agua caliente el beneficio secundario.
Desde el punto de vista del usuario, la experiencia es fluida. El manual de dispositivos como el Heatbit Trio revela un sistema de control sofisticado donde el usuario puede navegar por el panel como un profesional:
Modo Eco: Calienta exclusivamente mediante la minería, limitando el consumo a 400W.
Modo Target: Combina la placa de minería con una resistencia de calefacción convencional para mantener la temperatura deseada.
Purificación de aire: Estos dispositivos no solo calientan, sino que actúan como purificadores con filtros HEPA y sensores de calidad del aire (PM 2.5).
Europa a la vanguardia. En el viejo continente, la propuesta se centra en el diseño y la integración estructural. Desde Austria, la empresa 21energy presenta el Ofen 2, un radiador de diseño minimalista fabricado en acero y aluminio. A diferencia de los mineros industriales que emiten 75 decibelios, este modelo ronda los 32-35 dB, siendo casi inaudible para el oído humano. Además, con un consumo de 1000 vatios, genera hasta 40 TH/s de potencia de minado, permitiendo a los usuarios recuperar parte de su factura eléctrica mientras calientan estancias de hasta 50 m².
Por otro lado, en Suiza, la empresa RY3T ha marcado un hito histórico. El sistema RY3T ONE ya ha sido instalado como fuente de calor principal en una casa unifamiliar en el cantón de Sankt Gallen. Según la compañía, este sistema puede ser más respetuoso con el medio ambiente que una bomba de calor convencional, ya que reutiliza una potencia de cómputo necesaria para la red financiera global en lugar de requerir electricidad adicional exclusivamente para generar fricción térmica.
¿Una buena idea o una quimera tecnológica? A pesar del entusiasmo, un reportaje de Interesting Engineering plantea preguntas críticas que el consumidor debe considerar:
Obsolescencia: ¿Qué ocurre cuando el hardware de minería queda obsoleto? ¿Habrá que sustituir todo el calentador o radiador?
Coste de la red: Aunque el calor sea "gratis", la electricidad para minar Bitcoin suele ser más cara que el gas natural en muchos países.
Regulación: Si un país decidiera prohibir la minería de Bitcoin, el sistema de calefacción del usuario podría verse comprometido legalmente.
De minar monedas a procesar Inteligencia Artificial. Como comenzaba este reportaje, la IA es la gran protagonista del momento, y su evolución seguirá dando que hablar mucho más allá de las criptomonedas. Julie Xu, jefa de operaciones de Superheat, explicó en el CES que el objetivo final es utilizar esta red de electrodomésticos para soluciones de nube e inferencia de IA.
En lugar de construir centros de datos gigantescos que estresan la red eléctrica y requieren refrigeración masiva, los hogares podrían albergar pequeñas unidades de computación distribuidas. Sin embargo, este futuro plantea un nuevo dilema: la privacidad. Expertos de iFixit y Consumer Reportsya advierten en este CES que "no quieres una cámara delante de tu nevera vigilándote todo el tiempo" ni una conexión constante a internet en aparatos simples, ya que los hace más costosos de reparar y propenso a fallos. El reto será, por tanto, equilibrar la rentabilidad de calentar el hogar con la seguridad de nuestros datos privados.