Fuente de la imagen, Lorena Motos, BBC
Pie de foto, Información del artículo- Autor, Lorena Motos
- Título del autor, BBC News Mundo
- Fecha de publicación 14 minutos
Ver a Rosalía en directo es mucho más que asistir a un concierto: es como estar, al menos por unas horas, dentro de una obra de arte.
Cualquiera que haya visto alguno de los conciertos de la gira que la cantante española ya presentó en varias ciudades de Europa y ahora presentará en Estados Unidos y América Latina, lo entenderá.
Pero entre las luces, una puesta en escena milimétrica y una voz impecable, hay alguien a quien es imposible dejar de mirar.
Y no es Rosalía.
En el centro del espectáculo y rodeada por una orquesta imponente, una mujer mueve el cuerpo entero mientras dirige a una veintena de músicos.
Sus brazos marcan el tempo, pero también sus hombros, sus caderas y, sobre todo, sus larguísimas trenzas blancas, que parecen dar descargas eléctricas bajo las luces.
Por momentos parecía que estaba bailando. Por otros, entrando en trance.
Ella es Yudania Gómez Heredia, conocida como Yudi Heredia, tiene 31 años y es directora de orquesta, compositora y organista nacida en la Base Aérea de Santa Clara, en el centro de Cuba. Un pequeño barrio vinculado a una instalación militar donde residen muchas familias de militares.
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Hoy dirige a la Heritage Orchestra, que forma parte de la gira mundial Lux Tour de Rosalía.
La historia de cómo llegó hasta allí no se entiende sin el poder impredecible de las redes sociales.
Hace unos meses publicó en Instagram un análisis musical de "Berghain", una de las canciones del último disco de Rosalía. El vídeo llegó hasta la propia artista y poco después, una llamada cambió su vida.
En esta entrevista con BBC Mundo, Yudi Heredia habla sobre migración, identidad, música clásica, ritmos afrocubanos y el camino improbable que la llevó desde una base militar en Cuba a formar parte de uno de los shows más aclamados del año.
Eso sí, al inicio de la entrevista aclaró que por razones de confidencialidad, no podrá responder en detalle sobre su trabajo con Rosalía.
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¿Cómo empezó tu relación con la música?
Eso viene desde que soy niña.
En Cuba siempre hay música por todas partes, siempre. En la calle, en la casa, en la televisión… todo el tiempo.
Y yo tenía la necesidad de sacar energía, de expresarme, de cantar, de moverme, de bailar. Siempre estuve muy conectada con el arte.
Después se dio la posibilidad de entrar en la Escuela Vocacional de Arte en Santa Clara, Cuba, y ahí empezó todo el camino más formal estudiando canto coral y piano.
¿Siempre supiste que querías dedicarte a esto?
Yo quería ser vedette. (Ríe).
Cuando era niña nos hicieron escribir qué queríamos ser de grandes y yo puse "vedette", porque en mi cabeza las vedettes podían cantar, bailar, actuar, hacer de todo.
No podía decidirme entre tantas cosas y dije: "Eso es lo mío".
¿Cómo acabas estudiando órgano y música sacra en Alemania?
En Cuba existe una conexión entre el Instituto Félix Varela de Música Sacra, en La Habana, y la Escuela Superior de Música Sacra y Educación Musical de Ratisbona, en Alemania.
Fue a través de la Semana de la Música Sacra, en medio de talleres y conciertos, donde surgió la oportunidad de estudiar allí con una beca.
Cuando empecé a tocar el órgano recuerdo verlo y pensar: "¿Voy a poder con este instrumento tan enorme?".
Porque realmente requiere muchísimas horas de estudio. Pero después, cuando uno empieza a ver los resultados, es increíble.
La música que compones mezcla elementos clásicos con ritmos cubanos y afrocubanos. ¿Cómo nace esa fusión?
Cuando llegué a Alemania empecé a extrañar muchísimo esos sonidos.
Yo vengo de una escuela de composición cubana donde usamos los elementos nacionales dentro de la música clásica.
Y cuando llegué a Alemania, eso me faltaba.
Entonces empecé a componer la música que yo quería escuchar. A veces era como esa añoranza de oír otra vez un guaguancó (subgénero de la rumba cubana) dentro de una obra sinfónica.
Yo me inspiro mucho en la música popular cubana, como el son, la guajira o el zapateo, pero también en la tradición yoruba y en la parte afrocubana, que para mí es un patrimonio enorme.
Es una música con una fuerza increíble y que se une muy bien con lo clásico. A mí me gusta, por ejemplo, mezclar tambores batá con una orquesta sinfónica o usar el idioma y las consonantes de forma percusiva en la música coral.
Además, mucha gente todavía no conoce esa tradición y me interesa acercarla todo el mundo.
El video que llegó a Rosalía
Saltar contenido de Instagrampolítica de cookies y política de privacidad de Instagram antes de aceptar. Para ver este contenido, selecciona 'aceptar y continuar'.Fin del contenido de InstagramVer más en InstagramLa BBC no se hace responsable del contenido de sitios externos.
Además de dirigir y componer, te has convertido en una divulgadora musical en redes sociales. Tu conexión con Rosalía nació precisamente de uno de esos vídeos, ¿cómo empezaste a divulgar música en redes?
Pues fíjate que eso lo hice toda la vida sin darme cuenta.
De niña, en Cuba, me sentaba con la gente a hablar de Bach, de compositores, de obras, de armonía.
Era muy gracioso porque venían directamente a preguntarme cosas porque sabían que yo les iba a responder. Nos poníamos a hacer chistes de compositores o a analizar obras.
Hay muchas emociones que uno siente cuando escucha música y que a veces no sabe explicar, y yo que soy muy curiosa. Siempre intentaba encontrar una respuesta.
Y un día pensé: "¿Y si explico esto?".
Puse la cámara delante y empecé a hablar de lo que estaba estudiando.
A la gente le gustó.
Estás viviendo un momento muy especial en tu carrera. ¿Qué significa para ti haber llegado hasta aquí?
Es un privilegio.
Poder dedicarme a la música ya me parece un privilegio. Poder hacerlo en un país que me abrió las puertas y que no es el mío, todavía más.
Me siento muy agradecida por todas las personas que me ayudaron en el camino, por los maestros que tuve, por todas las horas de estudio.
Y también por poder estrenar mi propia música como la Misa Afrocubana que tiene elementos yoruba y cantos orishas. El hacer proyectos diferentes y conocer artistas nuevos.
Me siento muy feliz de haber llegado hasta acá.
Tus largas trenzas blancas son hipnóticas en el contexto del espectáculo con Rosalía, como si dirigieran contigo la orquesta. ¿Se han convertido en tu sello personal?
Este look quería hacerlo desde hace mucho tiempo. Pero no me atrevía porque estaba terminando la maestría, empezando a hacer audiciones, y uno siempre quiere dar una impresión lo más neutral posible. Ya bastante que iba con mi pelo afro.
Pero cuando llegó este proyecto dije: "Es el momento. Ahora van a ver quién soy".
Así que le dije a mi hermana, que se dedica profesionalmente a esto, que me las hiciera.
Las trenzó una noche en el hospital, pocas horas antes de que mi mamá muriera de cáncer.
Para mí es como llevar a mi familia en mi cabeza.
Llevo a mi hermana, llevo a mi madre. Llevo a todos en mi cabeza con mis trenzas.
Fuente de la imagen, Lorena Motos, BBC
Pie de foto,Mirando hacia atrás, ¿qué le dirías a aquella niña que soñaba con dedicarse a la música?
Le diría que sí se puede.
Cuando era pequeña la gente me decía: "Tú vas a llegar lejos". Y yo decía que no.
Miraba dónde vivía y pensaba: "¿Cómo eso va a pasar?".
Ahora le diría que confiara más. Que no se preguntara tanto cómo van a suceder las cosas. Que siga creyendo porque muchas veces uno no entiende los caminos de la vida.
Ahora veo que toda esa gente que creyó en mí tenía razón.
¿Cómo ha sido para ti abrirte camino como mujer joven, afro y latina en la dirección de orquesta?
En Cuba yo crecí viendo mujeres directoras.
La orquesta sinfónica de mi ciudad estaba dirigida por una mujer y teníamos referentes muy fuertes como Zenaida Romeu, que fundó una orquesta de mujeres, la Camerata Romeu.
Fue cuando llegué a Europa que me di cuenta de que aquí era diferente, que no había tantas mujeres.
Pero también creo que las cosas están cambiando. Siento que soy parte de una generación de mujeres directoras que están saliendo ahora. Pero honestamente, muchas de las dificultades que he vivido tienen más que ver con ser migrante que con otra cosa.
¿En qué sentido?
No es lo mismo alguien que desde los 18 años tiene acceso a estudios, contactos, clases magistrales y apoyo económico en su propio país, que llegar "nuevo" a otro país teniendo primero que aprender el idioma, entender el sistema y buscar cómo financiarse.
Muchas veces hablamos de desigualdad de género, y es importante hacerlo, pero también existen desigualdades económicas y sociales, que tienen mucho que ver con el lugar del que uno viene.
Y hablando de dónde vienes, ¿cómo ves a Cuba desde la distancia?
Es complicado. El país está mal.
Los cubanos sabemos que estamos mal y muchas veces pensamos que no puede ir peor. Pero siempre puede ir peor.
La gente nos dice: "Ustedes los cubanos siempre se reinventan". Pero llega un momento en que uno se pregunta hasta cuándo.
¿Cuánto talento se está perdiendo?
¿Cuántas personas jóvenes tienen ganas de crear, de hacer proyectos, de soñar, y se encuentran con barreras geográficas, económicas o políticas?
Ahí es cuando entiendes que no todos empezamos desde el mismo lugar. Por eso yo siempre digo que no debemos compararnos.
Por eso me siento tan agradecida de estar aquí.
Yo qué me iba a imaginar que algún día estaría haciendo esta entrevista con la BBC.
Me siento muy privilegiada de hacer cosas que de niña no me imaginé. Pero también siento la responsabilidad de poder darles voz a esas personas.
Los cubanos que estamos fuera, de alguna forma, podemos ayudar a dar visibilidad al país. Que la gente sepa de los músicos que hay en Cuba, de los artistas que hay.
Personas muy talentosas que no pueden llegar a donde estoy yo, porque la propia Cuba no les da las oportunidades para hacerlo.
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