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Internacional

Moncloa antepone el control político al interés de Indra

Moncloa antepone el control político al interés de Indra
Artículo Completo 762 palabras
Las legítimas reticencias ante el conflicto de interés que podría suponer la integración están siendo utilizadas por una Moncloa temerosa de perder el control de Indra como pretexto para forzar la destitución de Escribano.

Ángel Escribano, presidente de Indra.

Editorial EL RUGIDO DEL LEÓN Moncloa antepone el control político al interés de Indra Publicada 18 marzo 2026 02:30h

La conducta del Palacio de la Moncloa con respecto a las empresas estratégicas sigue destilando el ánimo intervencionista de quien antepone su interés político sobre los intereses económicos de las compañías.

Esta semana, Moncloa ha reactivado su maquinaria de presión para tratar de sustituir al presidente de Indra, Ángel Escribano, y colocar a un directivo de su plena confianza. Y lo hace sólo un mes después de una primera tentativa fallida para apartar al fundador de Escribano Mechanical & Engineering (EM&E).

La Oficina Económica de la Presidencia de Manuel de la Rocha está intentando, a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (dueña del 28% de la compañía), provocar la sustitución de Escribano. Y todo parece indicar que esta vez tampoco cuenta con los apoyos suficientes para conseguirlo.

Por lo pronto, la Bolsa ha respondido con una caída del 4,19% en la acción de Indra. Un indicador inequívoco de que al mercado no le gusta el ruido que están generando las ambiciones de Presidencia, y de que los inversores rechazan la salida del actual presidente de la compañía.

La razón que movería a Moncloa es el conflicto de interés que podría entrañar la integración de Indra y EM&E, fundada por su presidente y por su hermano, Javier Escribano, que es también consejero de la cotizada.

Estas reticencias, que parece compartir el Ministerio de Economía, son legítimas.

El hecho de que Ángel Escribano ocupe la presidencia de la empresa que compra mientras es, simultáneamente, propietario de la empresa que se vende, despierta dudas razonables sobre la operación.

Pero da la impresión de que esta comprensible preocupación está sirviendo como pretexto para forzar la destitución de Escribano, considerando que el entorno del presidente lleva tiempo maniobrando para moverle la silla, al resistirse a perder el control de Indra.

En el propio Ministerio de Carlos Cuerpo existe malestar con los movimientos de Moncloa, al considerar que la intromisión está siendo tan burda y patente que está dañando la imagen que corresponde a una economía de mercado.

Y, en efecto, la solución que parece contemplar Moncloa no resuelve el fondo del problema. Sacar al presidente de la ecuación no cambia la realidad industrial ni la necesidad estratégica de la fusión.

Una visión que comparten los fondos de inversión accionistas de Indra, que apoyan a Escribano y siguen confiando en su continuidad, en reconocimiento a la buena marcha de la compañía desde que tomara las riendas hace un año.

Los miembros independientes del consejo de administración defienden una postura análoga. Son partidarios de mantener la paz accionarial y permitir que Indra siga creciendo sin la inseguridad jurídica que lleva semanas propiciando Moncloa con sus movimientos.

Hace tres semanas, Indra presentó los mejores números de su historia, con unos beneficios de 436 millones de euros en el año 2025. Un 57% más. Desde que Escribano asumió la presidencia en febrero del año pasado, sus acciones se han disparado un 254%.

El asalto de Moncloa a la cotizada no sólo amenaza estos buenos resultados, al perturbar la gobernanza de la compañía. También pone en serio peligro el futuro de la industria de la Defensa en España.

Ha de existir una fórmula que evite perder la oportunidad de la fusión, pero que a la vez permita llegar a un precio de compra justo, evitando que Escribano aproveche la revalorización de la que se ha beneficiado su empresa familiar fruto de los contratos que ha obtenido del Ministerio de Defensa.

Indra, la joya de la corona tecnológica española, tiene la posibilidad de llegar a ser el vector de crecimiento, el motor y el punto de unión del sector. Pero su proyecto de convertirse en un campeón nacional y europeo de la Defensa corre el riesgo de quedarse a medio camino si estalla una guerra por su control de impredecibles consecuencias.

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    Fuente original: Leer en El Español
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