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Política

Moncloa descarta adelantar las elecciones generales aunque la guerra de Irán empeore y afecte a España: "La izquierda ha cambiado su estado de ánimo"

Moncloa descarta adelantar las elecciones generales aunque la guerra de Irán empeore y afecte a España: "La izquierda ha cambiado su estado de ánimo"
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Sánchez está siendo ungido con muy destacadas alabanzas y sus colaboradores destacan los halagos de la prensa internacional hacia el presidente español por atreverse a decir "no" a Trump Leer

Desde que hace ahora dos años la Policía detuvo a Koldo García, no se recuerda en Moncloa una semana tan gloriosa y optimista como esta primera del mes de marzo. La guerra de Trump y Netanyahu contra Irán ha permitido a Pedro Sánchez desenterrar el gran tótem de la izquierda española que lideró José Luis Rodríguez Zapatero en la década de los 2000. El No a la guerra es un grito que ha pasado a la Historia como la razón fundamental por la que el PP perdió las elecciones y el Gobierno de España, tras las generales de 2004. Fue un momento de gran intensidad emocional en la sociedad española. El electorado de izquierda se arracimó en su práctica totalidad en torno al PSOE de Zapatero. Izquierda Unida se quedó con cinco diputados, que fueron dos en las siguientes generales de 2008.

El presidente Pedro Sánchez se mira en aquel espejo de Zapatero, quiere que Feijóo y Abascal salgan en la foto de las Azores junto a Aznar a ojos de los españoles de ahora. Sánchez no se limitó a rechazar moral y políticamente el ataque contra Irán, lo equiparó a la Guerra de Irak que tantos disgustos causó a un PP que gozaba de mayoría absoluta.

«Es un punto de inflexión en la legislatura»; «el PSOE ha recuperado el orgullo de partido»; «España lidera los mejores valores morales de la humanidad, todo el mundo está mirando a Pedro Sánchez»; «la realidad está demostrando que tenemos razones muy de fondo para advertir del peligro del crecimiento de la ultraderecha en el mundo y en España»; «nos jugamos mucho, nosotros, y el mundo entero, es trascendental que el Gobierno se haya situado en el lado bueno de la Historia»; «la izquierda ha cambiado su estado de ánimo»; «nuestra posición ante la guerra de Trump es mayoritaria»; «la izquierda está orgullosa de la posición del Gobierno»; «el PP está desubicado, desarbolado, el único marco de actuación que conocen es acabar con Pedro Sánchez y destruir el sanchismo, y así cuando llega una crisis tan grave como ésta no saben qué decir y, cuando dicen algo, meten la pata». Estas expresiones, y otras parecidas, son las que trasladan estos días los dirigentes socialistas y los colaboradores del presidente. Sánchez está siendo ungido con muy destacadas alabanzas y sus colaboradores destacan la presencia y los halagos de la prensa internacional hacia el presidente español por atreverse a decir «no» a Trump.

El punto de inflexión del que hablan en el Gobierno no es la posibilidad de que la legislatura toque a su fin. Ni mucho menos. Más bien es un acontecimiento para tomar impulso con el fin de seguir hasta julio de 2027 en una situación política complicada, sin mayoría, sin Presupuestos y con los casos de corrupción acechando a diario. El adelanto electoral con el que sueñan algunos socialistas y con el que especulan a diario las tertulias no se contempla. «El presidente no está en eso. Ni siquiera aunque la situación de la guerra empeore; si hay implicaciones económicas, les haremos frente, como lo hicimos en la pandemia y en la guerra de Ucrania», señalan en el equipo de Sánchez.

Las fuentes consultadas restan cualquier importancia a la polémica en torno al envío de una fragata a Chipre o a las noticias sobre el tráfico de aviones en la base de Rota de camino hacia la zona de Oriente Próximo. «Los españoles saben distinguir perfectamente el ataque contra un país de la participación de la Armada española en labores de apoyo a una misión internacional que lidera Francia», señalan en el Gobierno.

Tampoco inquieta demasiado el debate acerca de la obligación, o no, de acudir al Parlamento para someter a votación el envío de la Cristóbal Colón. «Es obvio que el Gobierno no tiene obligación de consultar lo que es una decisión operativa en el marco de una misión que ya existía. Carece de sentido tener que votar en el Congreso sobre decisiones operativas de las Fuerzas Armadas». El presidente pidió comparecer después de que lo solicitara la oposición. Pero no lo hará hasta la semana del 20 de marzo, inmediatamente después de la Cumbre del Euro. «El PPpretendía una comparecencia urgente en mitad de una campaña electoral, seguramente no lo pensó muy bien antes de plantearlo», señalan las fuentes oficiales.

«Irán se lo ha tragado todo». Ésta es una sentencia en la que coinciden todos los partidos. Se ha tragado la campaña electoral de Castilla y León, que transcurría por caminos muy tranquilos antes de la irrupción de esta crisis bélica en Oriente Próximo y la consiguiente incertidumbre sobre sus consecuencias. Los socialistas están convencidos de que la movilización emocional de su electorado contra la guerra tendrá su traducción en más votos para el PSOE en Castilla y León el próximo domingo. «El 'No a la guerra' nos conecta con gente progresista y moderada. Es un incentivo para nuestros potenciales votantes. Pero, aunque no fuera así, el partido ha recuperado el orgullo de pertenecer a una organización que lidera la defensa de los mejores valores progresistas en el mundo».

Relación PP-PNV, ni cambio ni punto y aparte

La incomunicación que existe entre los dirigentes de los partidos políticos que apoyan al Gobierno y los que están en la oposición llega tan lejos que una reunión de los líderes del PP y el PNV se convierte en noticia muy relevante de cuya celebración se sacan conclusiones sobre cómo puede cambiar el rumbo del país. Tal ha sido el caso del encuentro de Feijóo con Aitor Esteban. Tras hacerlo público el líder del PP, los medios se apresuraron a hablar de un antes y un después en las relaciones entre ambos partidos. Aitor Esteban salió a rebajar la trascendencia de su encuentro con Feijóo, asegurando que nada había cambiado en la relación de los dos partidos. «Ningún cambio ni ningún punto y aparte».

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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