Donald Trump y Pete Hegseth en la Casa Blanca / El extraño tuit en la cuenta oficial. REUTERS/Evelyn Hockstein
EEUU Montajes, 'memes' y mensajes crípticos: Trump enfurece a los veteranos de EEUU al convertir la guerra en contenido viralLos mensajes de la cuenta oficial de la Casa Blanca indignan cada vez más a la opinión pública por frivolizar y sembrar confusión.
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Itziar Nodal Corresponsal en EEUU Publicada 28 marzo 2026 02:44hLas claves nuevo Generado con IA
Estados Unidos esperaba respuestas. Si habría desembarco militar en Irán. Si la guerra iba a escalar un paso más.
En su lugar, llegaron vídeos.
Un plano corto. Unas piernas. Una voz: "Se lanza pronto, ¿no?". El clip apareció en la cuenta oficial de la Casa Blanca y desapareció 90 minutos después, sin explicación.
A los 45 minutos ya había otro: pantalla negra, un sonido de notificación, la bandera de Estados Unidos que aparece, parpadea y se desvanece. Este no se borra.
El vídeo sigue en el perfil oficial, se ha vuelto viral y acumula más de 7.000 comentarios de usuarios que preguntan lo mismo: ¿qué significa?.
No hay respuesta. Y no parece un accidente.
The “launching soon” video has now been deleted by the White House. https://t.co/MKvFgYxfLP
— OSINTdefender (@sentdefender) March 26, 2026
En las últimas semanas, el equipo de Donald Trump ha ido desplazando el tono institucional de sus cuentas oficiales hacia otra cosa: piezas ambiguas, códigos de internet, tendencias... Vídeos pensados no para explicar, sino para circular.
Y ahí está el verdadero problema.
Rambo, el último guerrero: 40 años como símbolo de lo mejor y lo peor del espíritu libertario estadounidensePorque ese mismo lenguaje ya se ha trasladado a la guerra. Bombardeos reales convertidos en espectáculo viral, con música y estética de videojuego, que acumulan millones de visualizaciones y han desatado el rechazo de quienes han estado en el frente.
Another cryptic video just posted by the White House, featuring static obscuring a drooping American Flag. pic.twitter.com/ObPlDTL8dy
— OSINTdefender (@sentdefender) March 26, 2026
Comunicación en formato TikTok
Durante años, la comunicación institucional de Estados Unidos —especialmente en torno a la guerra— ha sido uno de los terrenos más vigilados del poder. Mensajes medidos, imágenes controladas y un lenguaje diseñado para transmitir autoridad y contención.
Incluso en sus momentos más propagandísticos, el relato evitaba cruzar la línea del entretenimiento. Esa barrera ahora ha desaparecido.
Los vídeos difundidos desde los perfiles de la Casa Blanca del combate en Irán combinan explosiones con fragmentos de GTA, Call of Duty, Dragon Ball Z o Bob Esponja, acompañados de música popular y efectos visuales diseñados para circular en redes.
En uno de ellos, un ataque con misiles aparece sincronizado con la canción "Here Comes the Boom". En otro, las explosiones se intercalan con escenas de videojuegos deportivos.
El contenido bélico se adapta al formato dominante de Instagram y TikTok: breve, impactante, reconocible. Pensado no para ser explicado, sino para ser compartido.
@whitehouseThis regime will soon learn that NO ONE should challenge the strength and might of the United States Armed Forces.
♬ original sound - The White House
Desde la Casa Blanca se defiende que estos contenidos reflejan el "éxito rotundo" de la operación militar y el orgullo por las capacidades del ejército. Pero en privado, el argumento es más pragmático: funcionan. Se viralizan.
Entre quienes defienden la estrategia hay también jóvenes que han participado directamente en el ecosistema político que llevó a Trump de vuelta a la Casa Blanca. Malcolm Davis, estudiante de 21 años de la Universidad de Georgia y voluntario en la movilización de voto durante la campaña de 2024, considera que estos vídeos cumplen su función.
A su juicio, los memes funcionan porque "muestran lo fuerte y poderoso que es Estados Unidos en el escenario mundial" en un lenguaje que su generación reconoce y consume a diario. Davis admite que pueden resultar "de mal gusto" para algunos, pero lo enmarca como un cambio inevitable. "Así es como se comunica hoy".
Veteranos indignados
El problema es que ese lenguaje no es neutro. Y quienes primero lo están señalando son quienes han vivido la guerra fuera de la pantalla.
Joe Buccino, coronel retirado tras 27 años de servicio y varios despliegues en Irak y Afganistán, lo resume con dureza. "Están minimizando por completo lo que le piden a la nación que haga. Parece casi obsceno".
La crítica atraviesa incluso el ámbito conservador. John Vick, director ejecutivo de Concerned Veterans for America, advierte de que "gamificar o trivializar la guerra minimiza el sacrificio de los estadounidenses que han muerto y oculta el coste de un conflicto sin fin".
@whitehouseCan’t say he didn’t warn them. 🦅
♬ original sound - The White House
Desde una generación más joven, Connor Crehan, veterano de Irak y copresentador del podcast Bold American, lo lleva al terreno personal: "Ver a mis amigos sacrificarse al máximo… y ahora estos vídeos sensacionalistas… No puedo imaginar cómo se sienten las familias".
Ese impacto es directo para quienes han perdido a alguien en combate. Karen Meredith, madre de un soldado muerto en Irak y activista en VoteVets, lo describe. "Sabemos que la guerra no es un juego. Y cada día es como mil cortes". En la misma línea, Bonnie Carroll, fundadora de TAPS —organización que apoya a familias de militares fallecidos—, recuerda: "Para nuestras familias esto es real. Es vida o muerte".
El rechazo ha trascendido lo militar. Steve Downes, voz del protagonista de Halo, una popular saga de videojuegos de ciencia ficción centrada en combates militares futuristas, calificó uno de los vídeos como "pornografía bélica repugnante e infantil".
Incluso la iglesia se ha pronunciado. El cardenal Blase Cupich, arzobispo de Chicago, denunció que se está utilizando el sufrimiento como entretenimiento y advirtió de un "profundo fracaso moral".
UNDEFEATED. pic.twitter.com/Jt69bcag5y
— The White House (@WhiteHouse) March 12, 2026
Más que una cuestión de gusto, la advertencia es clara: cambiar el lenguaje de la guerra implica cambiar también cómo se entiende y cuánto se tolera.
Trump no piensa parar
Lo más significativo es que la polémica no ha provocado un cambio de estrategia. Al contrario. Desde el entorno de Trump se presume abiertamente de que la indignación forma parte del mecanismo.
Cuando la cantante Kesha protestó por el uso de su música en uno de los vídeos, la respuesta llegó desde el propio director de comunicación de la Casa Blanca, Steven Cheung, que lo celebró sin matices.
Las críticas, explicó, "solo nos dan más atención y más visualizaciones". En el ecosistema digital, el rechazo no penaliza. Amplifica.
La estrategia es clara: dominar la conversación. Generar contenido que circule, que provoque, que obligue a reaccionar. Convertir la guerra en un flujo constante de estímulos que compiten por atención en el mismo espacio que cualquier otro contenido viral.
Pero mientras los vídeos acumulan millones de reproducciones, la guerra sigue su curso fuera del muro de las redes sociales.
El conflicto ha entrado en su cuarta semana con amenazas de escalada, negociaciones inciertas y un aumento sostenido de víctimas. También de dudas. "La mayoría de los estadounidenses quieren saber cómo y cuándo lograremos la victoria", advierte John Vick. "Eso es lo que se debería estar comunicando".
@whitehouseHOME RUN 🔥
♬ original sound - The White House
No está ocurriendo.
En su lugar, el relato se llena de impacto visual sin explicaciones. Y ahí es donde aparece el riesgo que señalan veteranos y analistas: que esa narrativa genere una distancia emocional entre la sociedad y el coste real del conflicto.
El mismo día en que murieron seis militares estadounidenses en un accidente aéreo, la Casa Blanca publicó un vídeo que mezclaba explosiones en Irán con celebraciones de un evento deportivo.
Ada Lluch, de feminista en la universidad catalana a musa de MAGA en EEUU: "Si mi marido me lo pidiera, dejaría las redes"En otro caso, tras conocerse un ataque con misiles cerca de una escuela donde murieron decenas de niños, se difundió un vídeo del bombardeo acompañado de música festiva.
Para Rosa Brooks, exfuncionaria del Pentágono, esa desconexión puede tener consecuencias políticas rápidas: el apoyo a la guerra puede erosionarse cuando aumentan las muertes y los objetivos no están claros.
"La gente empezará a preguntarse si las tropas están siendo tratadas como peones en un juego", explica.
Porque ninguna guerra se legitima en el impacto visual, sino en su propósito. Y ese propósito no se viraliza: se explica, se justifica y se asume con todo su coste.