- Defensa lanza inversiones en puertos por 2.000 millones
- Indra, Navantia y EM&E aceleran ante el alza de la tensión geopolítica
La responsable de Hacienda baraja solicitar la cláusula de escape de las reglas fiscales para compaginar la factura militar y el plan de respuesta a la guerra en Irán.
El Gobierno tiene la "intención clara de mantener la inversión" pública en Defensa tras alcanzar el umbral del 2% del PIB en 2025 y, de hecho, volverá a incrementar la partida para alcanzar "este año el 2,1%", comprometió ayer la vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en el Senado. El compromiso pasa por reeditar el histórico gasto militar alcanzado el año pasado y elevarlo en otros 2.300 millones de euros. Ante este esfuerzo adicional, Montero aseveró que, de ser necesario, pedirá la activación de la cláusula de escape de las reglas fiscales para poder compatibilizar la dotación de Defensa con el gasto social, que incrementará con el paquete de medidas en respuesta al conflicto en Oriente Próximo que ultima el Gobierno.
"Mientras tengamos que atender una situación de contingencia a partir de la nueva guerra que estamos viviendo en Irán, se acompañaran estos créditos de aquellas medidas de urgencia que tengamos que desarrollar para atender las consecuencias", aseveró ayer Montero. El Ejecutivo, detalló, trabaja en un paquete de iniciativas para paliar la "subida de precios y en apoyo a nuestro tejido productivo" que, detalló, "se plantearan en sucesivos Consejos de Ministros, según se vaya monitorizando" las necesidades en relación "con el precio del crudo, de la energía y de otras materias primas que podamos ir experimentando".
En este sentido, Montero presidirá hoy una reunión en la que participarán el resto de ministros económicos del Gobierno, incluyendo a los de Trabajo, Energía, Economía o Seguridad Social, a la que han sido convocados los máximos responsables de las patronales CEOE y Cepyme, y los sindicatos CCOO y UGT, para debatir qué medidas tomar.
A la espera de cuantificar la magnitud del paquete de ayudas, Montero aseguró a la Comisión de Hacienda del Senado que, "si tuviéramos necesidad", el Gobierno se plantea aprovechar la posibilidad que ha ofrecido la Comisión Europea y "solicitar la activación de la cláusula de escape" de las reglas fiscales sobre la inversión en Defensa "para que no compita con el gasto social".
De momento, del lado de la Defensa, en ausencia de nuevos Presupuestos para 2026 que consoliden el punto de partida de 2025, solo mantener el gasto militar alcanzado el año pasado ya conllevaría volver a buscar vías para incrementar la inversión en 10.500 millones de euros. El superior tamaño del PIB y la décima adicional de gasto anunciada, sin embargo, implicarán un aumento adicional de 2.300 millones para llegar al umbral del 2,1%.
Los cálculos oficiales de la OTAN apuntan a que España alcanzó el año pasado un gasto en Defensa computable de 33.123 millones, equivalente al 2,00% de su PIB. Una cota que inicialmente estaba previsto lograr en 2029, pero que el Ejecutivo se vio obligado a acometer aceleradamente tras las presiones de Donald Trump para que todos los miembros de la OTAN llegaran al menos con un 2% a la cumbre de junio en La Haya.
Durante aquel cónclave, los 32 países miembros de la Alianza Atlántica comprometieron un aumento de sus capacidades militares hasta alcanzar en 2035 el equivalente al 5% de su PIB (3,5 puntos en Defensa pura y 1,5 puntos en ciberseguridad e infraestructuras). Sin embargo, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, defendió, que España será capaz de cumplir las capacidades exigidas destinando solo el 2,1% de su PIB, el umbral que Montero prevé que se formalice este año.
Para alcanzar el 2% en 2025, sin Presupuestos, ni apoyo de sus socios parlamentarios, el Gobierno impulsó el llamado Plan industrial tecnológico para la seguridad y la Defensa, dotado con 10.470 millones, sin pasar por las Cortes.
Las fuentes de financiación utilizadas, detalló ayer Montero, fueron 641,56 millones en menores aportaciones a la UE; 97,4 millones en créditos no ejecutados de organismos autónomos del Ministerio Defensa; 1.744,8 millones de créditos presupuestarios ya ejecutados en anteriores anualidades sin recorrido en los siguientes ejercicios; 103 millones en de la rebaja de provisiones frente a sentencias por reclamaciones patrimoniales; 632 millones de ingresos por servicios prestados por el Ministerio de Defensa; 2.819 millones de menor necesidad de fondos de liquidez y necesidades de amortización por la mejora del déficit publico; 1.680 millones de reintegro de préstamos del Ministerio Industria; 1.395 millones del Fondo de Contingencia; y 1.356 millones de reajustes en los planes del Gobierno central.
En grandes líneas, el 35% del dinero adicional se destinó a mejorar las condiciones laborales de la tropa y la marinería; otro 31% va a nuevas capacidad en telecomunicaciones y ciberseguridad; un 19% a modernización de las capacidades de Defensa y disuasión en nuestras Fuerzas Armadas para que tengan la mejor capacidad posible; un 17% a la mejora las capacidades duales de los efectivos, especialmente ante emergencias y desastres naturales, y un 3% para las misiones de paz.
Todo ello, matizó Montero, sin "tocar ni un céntimo del gasto social" y sin que "tampoco conllevara subidas impositivas, ni un mayor grado de endeudamiento público".
Durante su intervención, de otra parte, Montero descartó cambiar la regla de gasto para permitir a las regiones gastar su superávit, argumentando que la UE no lo avalaría.
El conflicto en Irán pasa factura a España en energía, precios y crecimientoEspaña y Portugal pactan alcanzar la "integración más avanzada de la UE"Sánchez manifiesta "absoluta tranquilidad" frente a las amenazas comerciales de Trump y no descarta "medidas de compensación" Comentar ÚLTIMA HORA