Las elecciones andaluzas del 17 de mayo suponen un examen triple para el PP. En primer lugar, porque Juanma Moreno se somete al escrutinio de los electores sobre cómo ha gobernado la comunidad con mayoría absoluta. Su modelo templado, que busca trascender las siglas como antes lo hizo Alberto Núñez Feijóo en Galicia, no acaba de sincronizarse con la actual dureza discursiva de sus correligionarios en el ámbito nacional. El barón andaluz («califa», lo llama el presidente de su partido) tiene un acento propio muy acusado, que marca una pauta clara: ensanchar las bases por el centro.
En segundo lugar, los populares testan la correlación de fuerzas del bloque de la derecha en esta nueva era que se ha abierto tras los pactos con Vox en Extremadura y Aragón. Si la formación de Santiago Abascal no logra ni siquiera abrirse un pequeño hueco en la conformación de la mayoría y Manuel Gavira no mejora claramente los resultados de Macarena Olona en 2022, el crecimiento de la formación ultra comenzará a dar síntomas de agotamiento. Andalucía determinará si el resultado de Castilla y León es el techo de un Vox que en febrero no atisbaba su tope, e incluso soñaba con un camino de medio plazo hacia el sorpasso.
Y en tercer lugar, en Andalucía se libra el partido de ida de la gran batalla política de las generales de 2027. Porque es la comunidad más poblada, porque es la última elección a la vista en 2026, porque siempre fue un granero tradicional del PSOE y, sobre todo, porque la candidata socialista es nada menos que la número dos de Ferraz y ex vicepresidenta primera del Gobierno. Una María Jesús Montero que parte con expectativas muy malas: las peores de la historia democrática de los socialistas andaluces. Nadie la ve como un revulsivo.
Estos factores hacen que en Andalucía, más aún que en el resto de comunidades, se vaya a calibrar el voto contrario a Sánchez, por un lado, y el éxito de la fórmula moderada del PP, por otro. Por eso Alberto Núñez Feijóo se va a volcar en la campaña, aunque lo hará de manera paralela a Moreno, dividiéndose para «peinar todo el territorio» en busca de amarrar «cada voto», ya que los populares creen que los «restos» (el último escaño de cada provincia) se dirimirán por «un puñado de votos». Si quieren evitar «literalidades» de Vox como la «prioridad nacional», ambos líderes, Feijóo y Moreno, deben compaginar sus esfuerzos, aseguran fuentes del PP. El presidente del principal partido de la oposición visitará las ocho provincias de la región, y en todas ellas apelará a activar al máximo la participación para evitar que un final de foto finish caiga del lado del bloque que, a su juicio, conforma el resto de partidos. «La mayoría de actos serán sin Juanma, para peinar el territorio» y cubrir al máximo las opciones, explican en el PP, donde aclaran que en el PP-A aún se están decidiendo algunos actos en función de los trackings internos. O sea, dependiendo de dónde hace más falta apuntalar votos para amarrar la mayoría absoluta y garantizar, a su juicio, la «estabilidad» de la comunidad.
De hecho, ni siquiera es seguro, hoy por hoy, que Feijóo vaya a estar con Moreno, también, en el cierre de campaña en Sevilla. Eso sí: aunque vayan a tener caravanas diferentes, ambos protagonizarán el «acto central» de la campaña el domingo 10 de mayo en Málaga, por la mañana.
Un día antes, el 9 de mayo, Feijóo tendrá agenda por el Día de Europa y no protagonizará actos en Andalucía, a donde viajará esa misma tarde. El lunes 11, Feijóo se reunirá con su directiva en Madrid y luego se desplazará de nuevo a Andalucía.
«En Andalucía nos luce la gestión pública. Nos permite contraponer el modelo de Juanma y el de Montero», aseguran las fuentes. «Mantener el Gobierno en solitario sin llegar a acuerdos es la mejor manera que existe de no tener que hablar de literalidad de conceptos», recuerdan, en relación a la polémica «prioridad nacional».
Pero Feijóo no quiere que nadie dé por hecha la mayoría. Ni mucho menos. En su mitin de Roquetas de Mar (Almería), ayer por la tarde, el líder de la oposición alertó a los suyos de que el PP de Andalucía ahora mismo tiene «cero escaños». «Las mayorías no se consiguen hasta las once de la noche del día de las elecciones», advirtió, antes de pedirles a los suyos que aprieten «de sol a sol» hasta el 17-M.