Acción cargada de tensión en una visceral historia de venganza, ambientada en la Detroit industrial de los años setenta
Regala esta noticia Añádenos en Google Fotograma de 'Motor City'. 24/07/2026 a las 00:00h.La venganza es un plato que se sirve frío, a poder ser con abundante picante. Qué sería del cine de acción sin el sentimiento humano ... de tomarse la justicia por su mano. La rabia que corroe por dentro a los protagonistas del grueso de este género es el motor de la historia. El rencor y la furia inspiran relatos de ajuste de cuentas que han alimentado la taquilla durante décadas, aunque últimamente renquea. El cine asiático se lleva la palma, con coreografías imposibles y mucho descaro. Ha pasado por encima del cine made in Hollywood, pero de vez en cuando todavía nos llevamos alguna sorpresa. 'Motor City' es una buena «vendetta» en pantalla grande, encabezada por un actor que está pidiendo a gritos, y a base de mamporros, recoger el cetro de Stallone o Schwarzenegger. Alan Ritchson, el sujeto musculado en cuestión, se está ganando el favor del público explotando el estereotipo de simpática bestia de carga. No va en la línea de Jason Statham, lo suyo no son las artes marciales. Es un bruto bonachón que reparte estopa como el que más, pero también guiña el ojo en señal de complicidad. Recientemente le vimos en 'War Machine', un remake no confeso de 'Depredador', estrenado directamente por Netflix, pero su popularidad se ha disparado gracias al éxito incontestable de la serie 'Reacher', cuya esperada cuarta temporada se estrenará el próximo 12 de agosto en Prime Video.
Una mole con sentimientos
'Motor City' aprovecha los lugares comunes del cine negro para ofrecer espectáculo apoyándose en el semblante de Ritchson, cómodo en su papel de antihéroe despechado que busca venganza. Recordemos que fue el superhéroe Hawk en la serie 'Titans', pegó puñetazos en 'El ministerio de la Guerra Sucia', bajo las órdenes de Guy Ritchie, y se dejó ver en la décima entrega de 'Fast & Furious'. Con 'Reacher', su definitivo lanzamiento al estrellato, recogió el testigo de Tom Cruise, quien encarnó anteriormente en varias películas al personaje de los conocidos libros escritos por Lee Child, ofreciendo al público entregado un rol más cercano al material de partida. La saga parecía obsoleta, pero nada más alejado de la realidad. Shailene Woodley ('Divergente') y Pablo Schreiber ('Orange is the New Black') completan el reparto de un filme, dirigido con estilo, que mantiene la tensión sin apenas diálogos. Va a lo que va, como el propio rey de la función, con una banda sonora de acompañamiento ideal. El montaje también destaca, dando coherencia al conjunto, una experiencia cinematográfica sin trampa ni cartón que regala lo que promete sin aspavientos.
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