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'Motor City': un 'thriller' de venganza salvaje y mudo que desafía la narrativa clásica

'Motor City': un 'thriller' de venganza salvaje y mudo que desafía la narrativa clásica
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La película, protagonizada por la mole Alan Ritchson, renuncia a los diálogos para construir un 'neonoir' trepidante y original. La narración transcurre al ritmo de David Bowie o Donna Summer. Más información: 'La Odisea': Nolan recupera la magia del cine de aventuras con un espectáculo visual en perfecto equilibrio rítmico

Alan Ritchson, en 'Motor City' Vértice Cine

Cine'Motor City': un 'thriller' de venganza salvaje y mudo que desafía la narrativa clásica

La película, protagonizada por la mole Alan Ritchson, renuncia a los diálogos para construir un 'neonoir' trepidante y original.

La narración transcurre al ritmo de David Bowie o Donna Summer.

Más información: 'La Odisea': Nolan recupera la magia del cine de aventuras con un espectáculo visual en perfecto equilibrio rítmico

Publicada 24 julio 2026 01:50h

La historia de Motor City, estrenada en el pasado Festival de Venecia, se construye a partir de una acumulación de tópicos del thriller y el cine de acción plasmados ya mil veces en pantalla. Y, sin embargo, la película de Potsy Ponciroli (Los Ángeles, 1981) es una de las propuestas más originales que nos ha dado el cine de entretenimiento en los últimos años, además de ser intensa, salvaje y trágica. Lo curioso es que logra sorprendernos y atraparnos con una estrategia completamente a contracorriente del verborreico cine post Reservoir Dogs (Quentin Tarantino, 1992), apostando por una narrativa sin diálogos.

La película, ambientada en el Detroit de los 70, sigue a John Miller (Alan Ritchson), un veterano de las fuerzas especiales del ejército estadounidense, excombatiente de la guerra de Vietnam, que, tras mucha violencia y chanchullos en su torturada existencia, parece que ha encontrado al fin el equilibrio: se gana el sustento de forma honrada trabajando en una fábrica, acaba de recibir la noticia de que su régimen de libertad condicional ha concluido y se dispone a pedirle matrimonio a su novia Sophia (Shailene Woodley), con la que vive en una humilde y amorosa casa.

El sueño, sin embargo, se torna pesadilla en un instante. El poderoso gángster local Reynolds (Ben Foster), antiguo amante de Sophia, conchabado con el corrupto departamento de policía de Detroit, le tiende una trampa a Miller –le planta varios kilos de coca en el maletero– y este acaba con sus huesos en la trena para una larga temporada. Si la premisa les suena, se pueden imaginar lo que viene después: una salvaje venganza que estará terriblemente apegada a la fatalidad.

La película de Ponciroli, al que conocemos por el solvente wéstern Old Henry (2021), fluye sin contratiempos a pesar del riesgo que conlleva asordinar los diálogos. Para ello, apuesta por una narrativa visual que se despliega al furioso ritmo de David Bowie, Bill Withers, Fleetwood Mac o Donna Summer, con Jack White, de The White Stripes, que ejerce también de productor ejecutivo, manejando la jukebox junto al compositor Steve Jablonsky. De alguna manera, la propuesta podría entenderse casi como una reivindicación del videoclip, un arte en clara decadencia.

Para aquellos a los que no les entusiasmen demasiado los experimentos, no deberían alarmarse. Lo que plantea Ponciroli no es cine mudo ni exige del espectador una suspensión de la incredulidad al nivel de un musical o de una película de la saga Fast & Furious. Los actores trabajan en el registro naturalista y físico habitual del cine negro, no hay nada de la gestualidad teatral previa al sonoro. Simplemente, aunque están ahí, los diálogos se nos hurtan, salvo en un par de ocasiones puntuales donde escuchamos alguna línea.

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A veces el director toma distancia, mientras que en otros momentos cambia el punto de vista (como en el cameo como pianista de bar de Jack White, desde cuya posición vemos la discusión de dos personajes). La estrategia no siempre resulta natural (ahí está la escena de la comisaría y el anillo o el reencuentro de Sophie y Reynolds) y en algún momento está a un paso de agotarse, pero al contemplar el conjunto hay que aceptar que en términos generales la propuesta funciona.

Parte de la genialidad del guion de Chad St. John –que ha estado dando vueltas por Hollywood desde el año 2009– radica precisamente en entender que una historia como esta, un thriller de venganza con escenas de acción brutales, no requiere que escuchemos lo que los personajes dicen porque ya lo sabemos: lo hemos visto en un sinfín de películas y podemos completarlo nosotros mismos. Pero, inevitablemente, ahí establece también Motor City el límite de su alcance emocional y de su profundidad a la hora de abordar temas como la justicia moral, la redención o el choque entre el amor y la violencia. Por interesante que sea en su forma, apenas nos dice nada que rebase el cliché.

Shailene Woodley y Ben Foster, en 'Motor City' Vértice Cine

En cualquier caso, buena parte del encanto de Motor City, más allá de su atractiva estética neonoir, se encuentra en su reparto. La película está protagonizada por Alan Ritchson, el Reacher televisivo, una inmensa mole hipermusculada, digno heredero de los grandes virtuosos del mamporro de los 80 y 90, Arnold Schwarzenegger y Sylvester Stallone, que sabe dotar también de cierta fragilidad a su John Miller.

Por otro lado, el siempre intenso Ben Foster se lo pasa en grande con su despreciable villano, mientras que una plétora de carismáticos secundarios le dan empaque a la apuesta de género: Pablo Schreiber como policía corrupto, Ben McKenzie como sabueso honrado y Lionel Boyce y Amer Chadha-Patel como los leales y letales compinches de Miller.

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Si durante los dos primeros actos la película funciona como thriller dramático, es en su último tercio cuando Motor City se desata y en donde Ponciroli factura un par de trepidantes secuencias y peleas de una fisicidad extrema donde brota sangre a raudales, lo que sin duda cumplirá las expectativas de los amantes del cine de acción. Es cierto que el guion cae en alguna que otra casualidad innecesaria y que la coda final roza el bochorno. Pero es, sin duda, su refrescante cuestionamiento de la narrativa tradicional lo que convierte a Motor City en una de las grandes sorpresas de la temporada.

Motor City

Dirección: Potsy Ponciroli.
Guion: Chad St. John.
Intérpretes: Alan Ritchson, Shailene Woodley, Ben Foster, Pablo Schreiber, Ben McKenzie, Lionel Boyce, Amer Chadha-Patel.
Año: 2025.
Estreno: 24 de julio

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