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«Mucha gente ha rezado por nosotros para que pudiéramos regresar bien a casa»

«Mucha gente ha rezado por nosotros para que pudiéramos regresar bien a casa»
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Los peregrinos malagueños repatriados de Tierra Santa cuentan su aventura para salir de Israel en medio de los bombardeos

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Ñito Salas «Mucha gente ha rezado por nosotros para que pudiéramos regresar bien a casa»

Los peregrinos malagueños repatriados de Tierra Santa cuentan su aventura para salir de Israel en medio de los bombardeos

Antonio Ortín

Málaga

Miércoles, 4 de marzo 2026, 23:30 | Actualizado 23:48h.

... 29 peregrinos que viajaron a Tierra Santa ya están en casa. Entre el cansancio del largo viaje y el alivio del reencuentro, sus testimonios dibujan una travesía donde la fe y la serenidad se impusieron al miedo.

Entre el fervor y las alarmas

El grupo, compuesto por seis malagueños y otros fieles de Almería, Zaragoza, Sevilla, Barcelona y Extremadura, vivió su jornada más intensa el pasado sábado. Tras realizar el Vía Crucis a las cinco de la mañana, lograron celebrar la Eucaristía en el Santo Sepulcro. «Estábamos las 29 personas apretujadas unas a otras, pero muy contentas. Fue algo muy emocionante», recuerda.

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La dureza de la guerra se hizo presente apenas terminada la eucaristía. Alrededor de las 8.30 de la mañana, mientras se dirigían al autobús, sonaron las primeras alarmas. «Nos metimos en un parking de coches porque es lo que teníamos más cerca». A partir de ese momento, la rutina en el hotel de Jerusalén cambió drásticamente: «La alarma ha sonado estos días con mucha frecuencia, casi a diario. Sobre todo cuando te pilla por la noche, a las dos de la mañana, había que bajar en pijama directamente al refugio».

A pesar de la tensión y de haber presenciado el rastro de los misiles, el grupo mantuvo siempre la calma. «No teníamos miedo, esa es la verdad. En Jerusalén veíamos cierta normalidad desde las ventanas, aunque hubiera poca gente en la calle».

El espíritu andaluz en el refugio

La convivencia estrechó los lazos de este grupo diverso. El 28 de febrero, coincidiendo con el Día de Andalucía, los peregrinos transformaron la incertidumbre en un momento de unión. «Cantamos el himno de Andalucía y hasta unas sevillanas. Ha habido una gran hermandad; se notaba la gracia de Dios y que estábamos en Tierra Santa».

María, otra de las peregrinas malagueñas, abunda en una experiencia que le ha marcado. Para ella, ver los Santos Lugares prácticamente vacíos debido al conflicto fue una oportunidad de recogimiento única: «Es la primera vez que he visto la iglesia vacía totalmente. Al haber tan pocos peregrinos, hemos podido vivir cosas muy intensamente». La peregrina destaca que la preocupación era mayor en sus familias en España que entre ellos mismos. «Nosotros veníamos del Sepulcro tan tranquilos, como los Apóstoles».

Una odisea de 16 horas hacia la libertad

Ante el cierre del espacio aéreo, la directora de la agencia, Noelia Ávila, coordinó una ruta alternativa por tierra. El viaje de regreso incluyó una extenuante jornada de 16 horas en autobús desde Jerusalén hasta Egipto, cruzando el desierto, el canal de Suez y casi 30 controles militares. «En algunos controles subían al autobús, pedían el pasaporte y hasta hicieron un escáner del vehículo. Tuvimos que bajar y cambiar de autobús para cruzar la frontera», continúa el relato José Belinchón.

Luego vino el vuelo, la llegada a Barajas y, antes de entrar en Atocha para coger el AVE, una pausa para darse un capricho, en forma de bocadillos de calamares en el mítico bar madrileño El Brillante. Al filo de las 22.00 horas el grupo de peregrinos volvían a sus casas, en barrios de la capital como Puerto de la Torre y Capuchinos.

José Belinchón, con la sabiduría que le dan sus ocho décadas, concluye con una reflexión sobre el valor de la paz y el drama que dejan atrás: «Ha sido un regalo. Ahora que estamos aquí, valoramos más lo que tenemos». Pese a la dura experiencia vivida, asegura: «Mientras Dios me dé fuerzas, no me cortaré la coleta y seguiré llevando a gente a los santuarios».

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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