Heineken ha anunciado un ajusto global de esos que hacen época: hasta 6.000 puestos de trabajo desaparecerán en medio de una serie de drásticos recortes y una simplificación de la estructura en todo el mundo. ¿En todo el mundo? No, una aldea poblada por irreductibles sevillanos resiste todavía y siempre a la crisis del sector.
Pese a la crisis de las bebidas alcohólicas y el cachondeo generalizado, Cruzcampo aguanta. La pregunta es por qué.
Un mercado en recesión. El mercado de la cerveza no vive su mejor momento en España: el consumo per cápita bajó de 55,5 litros a 52,8 en 2024. Y, de hecho, si aguanta es gracias a los 90 millones de turistas que nos visitan cada año.
Esto se con mucha claridad cuando vemos lo que está pasando en el sector de gran consumo: la suma de la inflacción y el boom de las marcas blancas (o de distribuidor) ha hecho que, por primera vez, las marcas comerciales no lleguen al 70%.
En Xataka
A los humanos nos gusta la cerveza. La gran pregunta es si nos gusta tanto como para haber inventando la agricultura
Frente a ello, Heineken España va como un tiro. Cruzcampo (y el resto de las marcas del grupo) han conseguido pelear muy bien en varios frentes: han sido líderes en ganancia de couta en el canal de alimentación (un crecimiento del 0'8 en 2024), pero también han conseguir ir posicionándose en el sector premium (bajo la idea de que no se vende cerveza, sino momentos).
Además, no hay que olvidar que España es uno de los mercados donde las sin y las 0'0 tienen mayor potencia con hasta un 14% del consumo total. Y, en ese contexto, Cruzcampo es uno de los grandes: la primera cerveza con limón (una sin a todos los efectos) fue la shandy de la marca y salió, ojo al dato, en 1986.
Y no solo eso: Cruzcampo se ha internacionalizado. En Reino Unido las cifras son claras: la cerveza sevillana consiguió colarse en uno de cada cuatro bares y nueve de cada 10 supermercados (siempre según la propia Heineken). No es la única, claro: Mahou o Estrella Galicia están en la misma jugada.
Y los resultados están claros: las importaciones de cerveza española en UK han crecido un 155% en diez años.
El que ríe el último ríe mejor. Porque ya sabemos que Cruzcampo se ha convertido en un meme y hay media España que se vanagloria de rechazarla a un nivel identitario. Y, sin embargo, a nivel de marca Cruzcampo ya aparecía como la única española que subía ligeramente en valor en un ranking de Brand Finance.
Algo está pasando bajo el radar: es la punta de lanza de un grupo que va ganando enteros porque crece justo donde tiene que crecer.
Imagen | Adam Jones
En Xataka | Una abadía alemana llevaba desde el año 1050 produciendo una de las cervezas más antiguas del mundo. Ahora ha tenido que venderse
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La noticia
Mucho criticar a Cruzcampo en media España, pero es de las poquitas cerveceras que están creciendo ahora mismo
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Jiménez
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Mucho criticar a Cruzcampo en media España, pero es de las poquitas cerveceras que están creciendo ahora mismo
Pese a los chistes y los memes, la marca sevilla está dando una 'masterclass' de cómo se crece en el mundo cervecero del 2026
Heineken ha anunciado un ajusto global de esos que hacen época: hasta 6.000 puestos de trabajo desaparecerán en medio de una serie de drásticos recortes y una simplificación de la estructura en todo el mundo. ¿En todo el mundo? No, una aldea poblada por irreductibles sevillanos resiste todavía y siempre a la crisis del sector.
Pese a la crisis de las bebidas alcohólicas y el cachondeo generalizado, Cruzcampo aguanta. La pregunta es por qué.
Esto se con mucha claridad cuando vemos lo que está pasando en el sector de gran consumo: la suma de la inflacción y el boom de las marcas blancas (o de distribuidor) ha hecho que, por primera vez, las marcas comerciales no lleguen al 70%.
Frente a ello, Heineken España va como un tiro. Cruzcampo (y el resto de las marcas del grupo) han conseguido pelear muy bien en varios frentes: han sido líderes en ganancia de couta en el canal de alimentación (un crecimiento del 0'8 en 2024), pero también han conseguir ir posicionándose en el sector premium (bajo la idea de que no se vende cerveza, sino momentos).
Además, no hay que olvidar que España es uno de los mercados donde las sin y las 0'0 tienen mayor potencia con hasta un 14% del consumo total. Y, en ese contexto, Cruzcampo es uno de los grandes: la primera cerveza con limón (una sin a todos los efectos) fue la shandy de la marca y salió, ojo al dato, en 1986.
Y no solo eso: Cruzcampo se ha internacionalizado. En Reino Unido las cifras son claras: la cerveza sevillana consiguió colarse en uno de cada cuatro bares y nueve de cada 10 supermercados (siempre según la propia Heineken). No es la única, claro: Mahou o Estrella Galicia están en la misma jugada.
Y los resultados están claros: las importaciones de cerveza española en UK han crecido un 155% en diez años.
El que ríe el último ríe mejor. Porque ya sabemos que Cruzcampo se ha convertido en un meme y hay media España que se vanagloria de rechazarla a un nivel identitario. Y, sin embargo, a nivel de marca Cruzcampo ya aparecía como la única española que subía ligeramente en valor en un ranking de Brand Finance.
Algo está pasando bajo el radar: es la punta de lanza de un grupo que va ganando enteros porque crece justo donde tiene que crecer.